El ministro de Economía, Luis Caputo, admitió este domingo que la inflación de marzo podría ubicarse más alta por el impacto de la guerra, aunque descartó de plano un escenario de estanflación y defendió la solidez del programa oficial, y volvió a cargar contra el periodismo y la oposición. “No hay estanflación, los datos muestran lo contrario”, sostuvo al insistir en que la actividad y el consumo siguen firmes.
En esa línea, remarcó en diálogo con LN+: “Yo creo que la mayoría del periodismo nos odia, por eso yo me guío por los datos, los datos miden la realidad y son incontrastable, estamos en récord de producto bruto y actividad económica y yo creo que se nota pero los medios tratan de instalar que no se nota». “El periodismo nos declaró la guerra”, concluyó.
“No hay estanflación, tratan de instalar que hay una mega recesión cuando el consumo privado está en nivel pico histórico”, opinó.
Caputo vinculó el nuevo escenario con un cambio en los hábitos de consumo, especialmente a partir de la desaceleración inflacionaria respecto de etapas anteriores. “Antes la gente quemaba el dinero por la inflación. Hoy hay crédito”, afirmó, al señalar que la expansión del financiamiento modificó la forma en que los hogares administran sus gastos.
Sobre el dato puntual del mes, el ministro reconoció que marzo podría mostrar un índice más elevado y que el nivel de actividad tal vez se ubique “más bajo”, pero atribuyó ambos movimientos a un factor externo: la guerra. Aun así, insistió en que se trata de una situación transitoria y puso como ejemplo el aumento del 44% en la venta de motos, que interpretó como una muestra de recuperación del consumo.
El titular del Palacio de Hacienda también rechazó las lecturas que hablan de recesión. Según afirmó, existe una distancia entre algunas percepciones y lo que muestran las estadísticas: “Tratan de instalar que hay una mega-recesión en un momento en que el consumo está en un pico histórico”.
En paralelo, defendió la caída de la recaudación tributaria de los últimos meses al sostener que responde, en parte, a la reducción de impuestos, y volvió a insistir en que buena parte del análisis público se apoya más en sensaciones que en números concretos.
Caputo completó su visión optimista al asegurar que el próximo año no tendrá las tensiones habituales de los ciclos electorales y que, en ese marco de mayor previsibilidad, la desaceleración inflacionaria debería consolidarse junto con la expansión del crédito y el consumo.
