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El peronismo busca un nuevo líder compuesto con Massa madre

El Partido Justicialista entró en una fase de negociación permanente, con reuniones que se acumulan en paralelo y señales públicas que buscan ordenar la interna. Con las PASO en discusión, el debate de fondo gira sobre cómo definir las candidaturas sin profundizar las diferencias que el propio espacio reconoce como un problema.

En ese marco, conviven dos caminos que todavía no logran sintetizarse: una competencia abierta que legitime liderazgos o un acuerdo político que llegue antes de que escale la disputa.

Distintos sectores coinciden en un diagnóstico que funciona como punto de partida. Consideran que el Gobierno atraviesa su momento de mayor debilidad política y que existe una ventana para construir una alternativa competitiva. La diferencia aparece en cómo aprovechar ese escenario sin repetir los errores que, según admiten, condicionaron la experiencia anterior.

Mientras tanto, se multiplican los encuentros entre dirigentes de distintos espacios. Algunos se muestran, otros se mantienen fuera de agenda. La lógica es sostener canales abiertos y explorar coincidencias.

La propuesta de ordenar candidaturas a través de una interna abierta volvió a instalarse con fuerza. El senador Sergio Uñac fue uno de los primeros en plantearla y en los últimos días avanzó con una idea más concreta. Propuso dividir el país en cuatro regiones y votar en distintos momentos, con el objetivo de extender la competencia durante varios meses y sostener la centralidad política del peronismo.

El planteo lo llevó a una reunión con la Red Federal Peronista y lo habría conversado con Cristina Kirchner. Su lectura es que el PJ necesita anticiparse a un eventual cambio en las reglas electorales y construir un mecanismo propio si las PASO se caen.

La iniciativa se suma a una presión más amplia dentro del espacio. Gobernadores, intendentes y dirigentes territoriales coinciden en que una competencia ordenada puede funcionar como mecanismo de contención y evitar definiciones cerradas que terminen dejando heridos en el camino. Al mismo tiempo, otros sectores insisten en que el consenso sigue siendo el mejor camino si se logra acordar un programa común.

En ese contexto, Axel Kicillof volvió a intervenir en el debate interno con un mensaje que apunta más allá de la elección. En el lanzamiento del MDF universitario advirtió que el peronismo no puede repetir una experiencia en la que una victoria electoral no se traduzca en capacidad de gobierno.

El planteo apuntó a reducir las disputas internas y a fijar acuerdos claros antes de cualquier definición de candidaturas. Sin mencionarlo, hizo referencia a las tensiones que atravesaron al Frente de Todos.

“No nos puede pasar de nuevo que logremos una expresión electoral que pueda ganar las elecciones y después tengamos dificultades para gobernar”, afirmó. Y agregó que el peronismo necesita “ideas fuertes en común” y perder “el menor tiempo posible en internas”.

El planteo tiene una doble lectura. Por un lado, busca ordenar la discusión electoral. Por otro, marca una condición para cualquier armado futuro. La idea de gobernabilidad aparece como un límite a la lógica de acumulación sin acuerdos previos.

Ese posicionamiento se da mientras el gobernador avanza con su propio armado y suma contactos por fuera del PJ. Las reuniones con dirigentes de otros espacios se inscriben en una estrategia de ampliación que empieza a cruzarse con la discusión interna del peronismo.

Máximo Kirchner también juega en ese equilibrio entre unidad y presión. En sus intervenciones recientes reforzó la centralidad de Cristina Kirchner y vinculó su situación judicial con el escenario electoral. “La tienen presa porque les gana”, sostuvo, y planteó que el peronismo debe canalizar el malestar social.

El diputado planteó que el peronismo debe ser la expresión de quienes atraviesan dificultades económicas y habló de una “revancha” frente al contexto actual.

Sus intervenciones se dan en un momento en el que otros sectores del PJ buscan ampliar la base política y discutir liderazgos. La tensión entre esos movimientos no se expresa de forma directa, pero atraviesa la dinámica interna.

La construcción política empieza a desbordar los límites del PJ. Nicolás Massot, tras reunirse con Kicillof, planteó la necesidad de avanzar en una alternativa basada en acuerdos programáticos antes que en liderazgos individuales.

“Antes de hablar de cualquier estrategia electoral, hay que ordenar un diagnóstico común y una hoja de ruta”, explicó en Radio Splendid.

El diputado confirmó contactos con dirigentes de distintos espacios y planteó que la prioridad es definir coincidencias. “No es una cuestión de juntar dirigentes, sino de definir un rumbo”, sostuvo. También consideró que las PASO podrían ser un mecanismo útil para ordenar liderazgos dentro de un espacio más amplio.

En esa misma línea, Miguel Ángel Pichetto avanza con una ronda de reuniones que incluye a referentes del peronismo y de otros sectores políticos.

Massot fue más allá y aseguró que el oficialismo puede ser derrotado si la oposición logra consolidar una propuesta competitiva. “Hay que hacerlo con un liderazgo que inspire confianza y futuro, no una vuelta al pasado”, afirmó. En esa propuesta no pasó desapercibida su consideración sobre Kicillof: “Lo vi con los pies más sobre la tierra”, dijo.

En el medio de esa discusión, la provincia de Buenos Aires se convirtió en un terreno clave. En los últimos días se abrió una carrera anticipada por la gobernación.

Un partido de fútbol entre el Frente Renovador y La Cámpora, este domingo en San Vicente, funcionó como una postal de ese proceso. Con Sergio Massa como director técnico, se reunieron intendentes y dirigentes que orbitan en el peronismo bonaerense. Entre ellos estuvieron Marcos Pisano, Ariel Sujarchuk, Javier Osuna, Federico Otermín, Maximiliano Sciaini, Juan Andreotti y Nicolás Mantegazza, junto a legisladores y funcionarios provinciales.

La escena, en tono informal, dejó una señal política. Varios de los presentes aparecen en el radar como posibles candidatos. A ese grupo se suman otros intendentes y dirigentes que comenzaron a recorrer la provincia, armar equipos y sumar visibilidad.

Desde el massismo impulsan a Andreotti, mientras que Gustavo Menéndez, Jorge Ferraresi y Mariel Fernández ya confirmaron su interés. También aparecen figuras del gabinete provincial y dirigentes con proyección territorial.

La discusión bonaerense se cruza con la nacional. Retener la provincia es estratégico, pero también un factor que puede ordenar o tensionar el armado general.

En el interior del país crecen las diferencias con el kirchnerismo. Gobernadores y dirigentes provinciales profundizaron la distancia de la conducción de Cristina Kirchner y buscan marcar agenda propia.

Ricardo Quintela respaldó la proyección presidencial de Kicillof, pero otros mandatarios plantearon matices. Raúl Jalil sostuvo que el peronismo debe salir de una agenda centrada en el conurbano y defendió decisiones que implicaron acompañar iniciativas del Gobierno nacional en el Cogreso.

Las tensiones quedaron expuestas también en la Justicia. La anulación de la intervención del PJ jujeño dejó sin efecto una medida impulsada por Cristina Kirchner y reactivó el conflicto interno en la provincia.

Gobernadores que priorizan la gestión, dirigentes que buscan diferenciarse y sectores que intentan sostener la unidad conviven en un equilibrio inestable.

En ese contexto, el PJ enfrenta una definición de fondo. Cómo ordenar la interna, cómo construir una alternativa competitiva y qué liderazgo se propone para lograrlo. La respuesta todavía no aparece, pero los movimientos se aceleran.