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Adorni es Milei. Adorni no se toca

«Si me sacan el jefe de Gabinete, después me sacan a mí»: esa frase la repitió Javier Gerardo Milei delante de tres personas distintas, en la semana previa a su viaje a Israel. El Presidente sostiene a su ministro coordinador, con quien lo une una relación de afecto, porque dice que los que lo piden la eyección de su funcionario, también quieren su partida. Es más: Milei cree que hay un movimiento para destituirlo a él y para eso, cita frases de diversos dirigentes justicialistas, entre ellos el inoxidable Miguel Ángel Pichetto, quien dijo «los peronistas tenemos que unirnos. Milei se cae».

El jefe de Estado defiende la honorabilidad de Adorni pero el sostén personal más directo con el observado funcionario es Karina Elizabeth Milei. La secretaria General de la Presidencia le ha obsequiado al jefe de Gabinete innumerables fotos de los dos juntos para que quede claro, externamente pero también internamente, que Adorni va a seguir en funciones hasta el final del actual mandato presidencial. Salvo que la Justicia tome alguna decisión de fondo, como procesarlo. Allí, sería otro cantar.

La hermana presidencial tiene bajo su control la administración del gobierno nacional y ella ejerce funciones que el desgastado Adorni no puede ejecutar, por su imposibilidad de seguir obrando como vocero así como el de contribuir al armado político. Karina se apoya hoy en el ministro del Interior, Diego César Santilli, quien habla con los gobernadores del PRO, del radicalismo y del peronismo conversador, como el catamarqueño Raúl Jalil o el tucumano Osvaldo Jaldo. Y también en el dúo Menem, que conforman Martín y «Lule», los primos que hacen crecer su poder político siempre invocando la bendición de Karina

El asunto Adorni y sus cuitas judiciales por las propiedades y los prolíficos vuelos son tema de conversación cotidiana entre los ministros nacionales, donde no todos quieren que los llamen a otra foto con el jefe de Gabinete, como volvió a ocurrir este martes en el acto en Luján de homenaje al Papa Francisco, a un año de su fallecimiento. Es más: un par de ministros mileístas se reían, días atrás, meneando el sobrenombre que le han puesto al ministro coordinador: «Al horni» o «Alhorni», en referencia al destino político que ya sacó de la cancha al comprador de un departamento en el barrio de Caballito y de una casa en un country de Exaltación de la Cruz.

El caso del jefe de Gabinete ha abierto varias aristas, una de ellas es la competencia del mileísmo por la Ciudad de Buenos Aires, donde la Hermanísima no detiene a quienes en sus filas critican al jefe de Gobierno, Jorge Macri, en la intención de conformar una fórmula propia para la sucesión porteña. Allí se ubica Pilar Ramírez, la delegada política de Karina, quien como legisladora sigue fustigando al macrismo porteño, más allá de que hay varios que alertan que, ante la situación política y económica de la gestión nacional, en el futuro deberán ir a un acuerdo electoral con el PRO.

La vehemente Ramírez se ha mostrado con Patricia Bullrich, la senadora que puede ser una opción de La Libertad Avanza, más allá de que el karinismo quiere a alguien propio, como era Adorni en los buenos tiempos. Eso ha llevado a algunos a menear el nombre de la hoy ministra Sandra Pettovello como potable candidata a jefa de Gobierno. Pero todo quedará atado a la suerte del rumbo económico, rubro en el que el Presidente deberá dar cuentas a la hora de buscar la reelección el año próximo. En el partido fundado por Mauricio Macri -y en la Ciudad donde hoy manda Jorge Macri- creen que deben esperar sentados a que la fuerza gobernante nacional los «necesite» para sostener acuerdos en CABA, provincia de Buenos Aires, Entre Ríos, Chubut, San Juan y Córdoba, entre otros distritos, si quieren obtener su «segundo tiempo». 

Un lugar donde cotidianamente estas roscas son abordadas es la parrilla exclusiva ubicada en el barrio de Palermo donde muchos políticos acostumbran frecuentar, mirando a una pista de equitación mientras atacan un jugoso Tomahawk. En la zona de Avenida Figueroa Alcorta, se vio hace pocos días una tertulia que llamó la atención: el poderoso empresario Leonardo Scatturice aterrizó en Buenos Aires el fin de semana pasado y la noticia cayó como balde de agua fría entre aquellos que sostenían que el hombre experimentaba ciertas dificultades con los controles migratorios. Sin mayor dificultad, el flamante dueño de Flybondi y OCA llegó en su avión privado desde la ciudad de Miami y el domingo se lo vio en plan turístico por la ciudad de Buenos Aires.

En ese restaurante palermitano tan solicitado por el círculo rojo, Scatturice compartió un pantagruélico asado con Manuel Vidal, el inquieto operador cercano a Santiago Caputo, quien se allanó a lo que más extraña el empresario de la Argentina. A la hora de ordenar el menú, Scatturice sorprendió con dos bandejas de chinchulines bien crocantes que disfrutó con lentitud y parsimonia de quien hace “el avioncito” con el tenedor. Como acostumbran hacer quienes saben elegir mesa en un restorán, Vidal y Scatturice ocuparon una mesa en la parte exterior trasera del lugar, cercana al “back door”./Pablo de León