Dante Gebel se reunió con el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, como parte de una intensa agenda de contactos políticos, sindicales y empresariales que desplegó en las últimas 48 horas en Buenos Aires. El encuentro es una señal más de que el comunicador —que se define a sí mismo lejos del rol pastoral— avanza en la construcción de un espacio político propio con miras a las elecciones presidenciales de 2027.
«Soy un comunicador. No un pastor, los pastores tienen olor a ovejas«, suele decir Gebel para marcar distancia de la etiqueta religiosa con la que suele ser identificado. Con 5,6 millones de seguidores en Facebook, 2,3 millones en Instagram y más de 3,2 millones de suscriptores en YouTube, su capital político es, ante todo, su llegada masiva a audiencias que exceden el mundo evangélico.
La reunión con el gobernador cordobés fue gestionada por Mariano Almada, funcionario que responde a Llaryora y que integra Consolidación Argentina, el espacio creado para impulsar la candidatura de Gebel. El encuentro se realizó sin fotos ni protocolo oficial durante la estadía del mandatario en Buenos Aires.
Ambos coincidieron en que «está difícil la cosa», según pudo reconstruirse. Desde el entorno del gobernador aclararon que Llaryora «se reúne con todos, es un gobernador 360», una señal de que el encuentro no implica un apoyo explícito pero sí una apertura. En el armado de Gebel, no obstante, el guiño cordobés tiene peso: Llaryora ya había enviado a Almada al encuentro federal que Consolidación Argentina realizó el 19 de marzo en Lanús.
Las miradas al interior del espacio no son del todo homogéneas respecto del rol que puede jugar Gebel en la política argentina, pero el armado avanza. Se está conformando una coalición que incluye figuras provenientes de La Libertad Avanza, el PRO y el sindicalismo.
Hay que remarcar que el cordobés es uno de los principales gestores de «Provincias Unidas», y cualquier movimiento deberá ser charlado con los demás mandatarios. Por ahora, aclaran, fue un primer encuentro.
También en estas horas, Gebel se reunió con dirigentes de la CGT en la sede de la UOCRA. Estuvieron dos de los miembros del triunvirato —Jorge Sola y Cristian Jerónimo—, el titular de la UOCRA Gerardo Martínez, José Luis Lingeri de Obras Sanitarias, Pablo Flores de AFIP, Nahuel Chancel del SUPEH, el líder de los Aeronavegantes Juan Pablo Brey y la ex diputada Graciela Camaño.
El encuentro refleja una de las patas del armado: Gebel cuestiona lo que llama «la tradición argentina del gobierno que revierte todo lo que hizo el gobierno anterior» y sostiene que en cada gestión hay decisiones acertadas. Sin confrontar abiertamente con Javier Milei, señala que existen problemas con el empleo, el cierre de empresas y la situación de los jubilados.
El espacio Consolidación Argentina nuclea a dirigentes de distintas extracciones. Están el líder de la Asociación Argentina de Aeronavegantes Juan Pablo Brey y el legislador porteño Eugenio Casielles —que rompió con La Libertad Avanza— como principales armadores. También participan los sindicalistas José Minaberrigaray de los textiles y Néstor Segovia de los metrodelegados, el dirigente del PRO Lucas Fernández Aparicio, el liberal Yamil Santoro y el ex futbolista Walter Erviti.
En el entorno de Gebel admiten que algunas consultoras ya lo están midiendo como candidato presidencial, aunque con un alto porcentaje de desconocimiento en el electorado. «No es serio porque todavía no confirmó su postulación», se quejan desde el espacio. Para Gebel, que llena estadios y teatros en todo el mundo con su espectáculo «PresiDante» —donde juega con la idea de llegar a la Casa Rosada—, ampliar su reconocimiento fuera del mundo evangélico es uno de los desafíos centrales del proyecto.
Después del Mundial de Fútbol, además de definir su candidatura, su entorno anticipa que encabezará un acto en el estadio de River con contenido religioso, aunque inevitablemente teñido por su casi segura postulación. El perfil que quiere proyectar es el de un outsider —a la manera de Milei, pero con «valores y contenidos distintos», prometen los suyos— que llega a la política desde la comunicación masiva, no desde la estructura partidaria tradicional.
