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Vaca Muerta tiene una proyección internacional

Los “partners” del consorcio Southern Energy fueron profesionales, técnicos, objetivos, fríos y, fundamentalmente, ambiciosos de las potencialidades de uno de los proyectos más importantes para el futuro exportador energético del país. La construcción del gasoducto que debe unir Vaca Muerta con las costas de Río Negro, será responsabilidad de la unión entre la italiana Sicim y constructora argentina Víctor Contreras; quienes, hasta acá, presentaron la oferta más baja para la obra.

Y, como se sabe, para Southern Energy resulta fundamental pensar en los costos estratégicos y la conveniencia estructural; que en cualquier cuestión política. En concreto, la unión entre Sicim y Contreras le ganó la pulseada a Techint, quién así se queda afuera de todo el proyecto, ya que antes había perdido también la provisión de los caños para el imprescindible proyecto.

San Matías Pipeline, el nombre de la sociedad creada para la obra, presupuesta para llevar adelante la construcción del gasoducto, unos U$S 500 millones. El nombre tiene el mismo esquema societario Southern Energy, pero es una sociedad distinta para poder acceder a otro RIGI. Así esta misma sociedad puede ejecutar dos RIGI: uno para exportar y otro para construir el gasoducto.

Sicim- Contreras aventajó así al consorcio Techint Ingeniería y Construcción y Sacde, que ya lleva adelante el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto casi mellizo que lleva una trama similar al San Matías.

En la competencia Techint quedó segundo ofertando US$ 85 millones más caro que los vencedores y con avales financieros menos sólidos. También quedó afuera otro peso pesado: el Consorcio Contreras Hermanos – Pumpco (EE.UU.) – Bonatti (Italia) – alianza internacional con capacidades en obra pesada y tramos complejos, que viene ofertando en diferentes obras civiles desde hace tiempo en el país, sin suerte en el diseño de sus números. Tampoco pudo imponerse esta vez.

Pumpco es una empresa estadounidense radicada en Texas, especializada en construcción de gasoductos y oleoductos, con décadas de experiencia en el sector energético de Estados Unidos. Está enfocada principalmente en la infraestructura del petróleo y gas en ese país, y es un clásico de las obras de infraestructura energética en ese país. Lo importante es su dueño. Se trata de MasTec, Inc., una constructora estadounidense fundada por Jorge Mas Canosa y liderada en la actualidad por su familia (los hermanos Jorge y Jose Mas), quienes también son dueños del club de fútbol Inter Miami, donde brilla Leonel Messi. Se sabe que los Mas tienen desde hace varios años la intención de desembarcar en el país en alguna obra importante; y que en su momento la contratación del astro argentino vino acompañada por algún tipo de lobby. Por ahora sin resultados. Tampoco tuvo suerte con este gasoducto la local BTU, de la familia Mundin.

Todos los trámites ya están cerrados y lo último que quedaba era analizar los avales financieros, los que también resultaron más sólidos para los vencedores que mostraron garantías no solamente locales sino de primer nivel financiero del exterior. Ahora la obra debe comenzar rápido. El tiempo apremia.

El consorcio Southern Energy es el verdadero impulsor para que no se demore el inicio de la construcción del gasoducto de unos 478 km que unirá la Cuenca Neuquina con el Golfo San Matías (Río Negro). Esta parte del proyecto para exportar gas natural licuado (GNL) desde Vaca Muerta está prevista para comenzar a mediados de 2026; empezar a transportar gas a fines del año que viene, y se espera que la operación plena esté disponible antes del invierno de 2028. Por esto, y por decisión de los privados que manejan el consorcio, no hay marcha atrás, y se priorizó tanto en la adjudicación de los tubos como en la obra del ducto al mejor precio y a la capacidad de gestión más competitiva tomando el tiempo como principal factor. Toda observación por las elecciones de opciones internacionales, por arriba de Techint (en ambos casos), es responsabilidad del consorcio Southern Energy, y no del Estado Nacional.

El gasoducto debe estar comenzando a funcionar para el próximo año, cuando la compañía tenga que comenzar a cumplir con contratos ya firmados con SEFE Securing Energy for Europe, reconocida compañía internacional propiedad del Gobierno Federal de Alemania, para la venta de 2 millones de toneladas anuales de GNL durante 8 años. La operación sería la mayor venta de GNL desde Argentina al mundo en términos de volumen y de plazo, y ningún conflicto por la construcción del gasoducto puede demorarlo.

La decisión se tomó a nivel directorio de Southern Energy, sociedad de PAE (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%). Proyecto iniciado en 2024 por PAE, la empresa de los Bulgheroni, y Golar, como un proyecto para toda la industria derivada de Vaca Muerta, al que los primeros que se sumaron fueron YPF y Pampa Energía, y finalmente los británicos de Harbour terminaron de formatear el quinteto del board. Las decisiones se toman de manera conjunta dentro del directorio, según la representatividad de las acciones de la sociedad.

Los socios son:

  • Pan American Energy (PAE): una de las mayores productoras de hidrocarburos privadas de Argentina.
  • YPF: petrolera de capital mayoritariamente estatal argentino, líder en exploración y producción local.
  • Pampa Energía: empresa energética argentina con actividades en generación eléctrica, transporte y petróleo.
  • Harbour Energy: compañía energética con sede en el Reino Unido, activa en exploración y producción internacional.
  • Golar LNG: empresa noruega especializada en buques y proyectos de gas natural licuado.

Este consorcio forma parte de un plan estratégico mayor llamado “Argentina LNG”, que incluye:

  • Producción de gas en Vaca Muerta.
  • Transporte por gasoductos a la costa atlántica.
  • Licuefacción usando barcos flotantes (FLNG).
  • Exportación de GNL.

El primero de estos barcos será el “Hilli Episeyo”, con una capacidad significativa de producción de GNL.

El proyecto Southern Energy/Argentina LNG implicará una inversión total acumulada superior a los US$15.000 millones a lo largo de su vida útil (aproximadamente 20 años). Esto incluye infraestructura de producción, logística, exportación, pozos, transporte de gas y actividades vinculadas a toda la cadena de valor del GNL.

La inversión se distribuye en dos etapas bien definidas:

Primera fase (2024–2031):

US$3.200 millones destinados a:

  • Preparar pozos y producción de gas en Vaca Muerta.
  • Infraestructura básica y logística.
  • Llegada y puesta en operación del primer buque licuador (FLNG).

Segunda fase (2032–2035):

US$2.800 millones para:

  • Consolidar y expandir operaciones con el segundo buque y complementos.
  • Continuar inversiones en infraestructura y operativa.

En conjunto, estas dos fases suman aproximadamente US$6.000 millones, que forman parte del compromiso de inversión primaria que habilita beneficios fiscales e incentivos (como los del régimen RIGI). El monto total de US$15.000 millones considera también inversiones complementarias en pozos, expansión de capacidad en Vaca Muerta y logística de transporte a lo largo de dos décadas. Aquí entra la importancia del gasoducto y la necesidad de que no haya problemas de tiempos, como una demora en la construcción del gasoducto por problemas del proveedor derivados de la política industrial y de la política de apertura comercial del gobierno nacional. Esto es secundario para el directorio de Southern Energy, que ya tomó una decisión y la ejecutará. La provisión de los tubos será de Welspun, con materia prima proveniente de China. Y la construcción del consorcio entre Sicim y Contreras. Cosa juzgada.