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Adorni y el Tesla Cybertruck no ayudan a la batalla cultural

Mientras el Gobierno se desloma tratando de surfear el escándalo Adorni, abrazando incomprensiblemente al jefe de Gabinete como si fuera él el portador del salvavidas y no a la inversa, y a contramano de lo que la sensatez indicaría ; mientras algunos funcionarios y legisladores -que muy oportunamente saltaron del bando “kuka” deslumbrados por la luz libertaria- proclaman a gritos una curiosa “batalla cultural”, incluso al volante de un Tesla Cybertruck sin patente por las calles porteñas; mientras el Presidente Javier Milei redobla su pelea contra los periodistas, interpretando caprichosamente dichos y afirmaciones; mientras el ministro de Economía dice y se desdice en apenas días sin ponerse colorado, sepultando o echando mano del riesgo kuka según las circunstancias, muchas otras cosas pasan, o dejan de pasar, o se agudizan en una Argentina con escenarios y realidades muy difíciles y hasta contradictorias que no parecen atenderse como la coyuntura exige.

En lo que va de 2026, el Indice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella acumula cuatro caídas consecutivas. En abril bajó un 12,1% respecto a marzo, acumulando, desde el fin del año pasado, un descenso del 17,9%.

Los cinco componentes que integran el ICG obtuvieron resultado negativo en abril. El más notorio fue el subíndice de Eficiencia, con una caída del 21,4% y un valor de 1,87 puntos, el segundo más bajo de toda la gestión Milei. También bajaron, en forma notable, la Evaluación general del Gobierno, la Preocupación por el interés general, la Honestidad y la Capacidad para resolver los problemas del país.

Ya se había registrado la caída en otro indicador importante, el global que mide la corrupción, relevado por Transparencia Internacional, en el que Argentina retrocedió cinco puestos en 2025.

Las encuestas nacionales señalan también un fuerte descenso en la aprobación de Milei. Según analistas, la corrupción es uno de los factores que determina esta caída, más allá de los problemas económicos que persisten, aun con la baja de la inflación en abril.

El EQx, desarrollado por la Universidad de Saint Gallen (Suiza) , es un índice de economía política que mide la calidad de las elites de un país, definida como la capacidad de estas para crear valor sostenible para la sociedad, en lugar de extraerlo mediante la búsqueda de rentas y otras actividades de transferencia de valor.

O sea, las elites pueden “ampliar la torta” y crear valor en beneficio de todos, o buscar mejoras sólo para un sector determinado. La calidad de las elites es, según el reporte, el primer paso para tener luego instituciones fuertes y un mayor desarrollo, y se la considera un buen predictor de crecimiento económico para un país de ingresos medios o bajos

En 2024, Argentina descendió 16 puestos en el ranking global. El año pasado cayó otros 18. “La economía argentina -dice el informe- no logra convertir su razonable volumen de poder, incluidos el político y el económico, en valor económico”. Si bien se destaca el esfuerzo por contener el gasto público, con una significativa mejora de ese indicador, se señala la diferencia entre ajuste del gasto e inversión pública efectiva.

Una alerta: Argentina tiene un muy alto nivel de fuga de talentos y un déficit en empleo juvenil. ¿Puede darse el lujo el país de seguir perdiendo cerebros aquí formados? ¿Qué plan hay para evitarlo o revertirlo? Un dato muy sensible en momentos en que la educación y sus recursos parecen estar en la mira.

“Será interesante ver si Argentina, sumida en un estancamiento hegemónico que genera un entorno que destruye valor, es capaz de cambiar el paradigma. Son necesarias reformas clave que incluyan revisar el sistema tributario, mejores incentivos para modelos de negocios competitivos y productivos, inversión en infraestructura y una mejora adicional de la calidad educativa”, señala Pablo San Martín, responsable del capítulo argentino del EQx.

¿Hay alguien ahí prestando atención?