Victoria Villarruel, vicepresidenta de Argentina, criticó al Gobierno por supuestas irregularidades en la compra de un avión para la Fuerza Aérea.
Villarruel expresó su preocupación por un caso de sobreprecios en la adquisición de una aeronave en mal estado.
La funcionaria sentenció: «Gravísimo, varios años atrás por mucho menos, renunciaban todos los implicados».
Esta nueva acusación se originó que alertó sobre una licitación llevada a cabo el año anterior, la cual presentaba indicios de direccionamiento y sobreprecios para adquirir «una aeronave de transporte mediano» por un total de US$4.085.000. Según el mismo artículo, el costo de esta operación superó en US$1.785.000 el precio del mismo avión en mejores condiciones.
Villarruel consideró el hecho como «gravísimo» y exigió la renuncia de los responsables, añadiendo que «mientras los sueldos del personal militar están en el subsuelo y su obra social totalmente quebrada. ¿A quién responden estos uniformados?». La vicepresidenta, con un fuerte interés en cuestiones militares, había tenido varios enfrentamientos con el Ministerio de Defensa, especialmente con el exministro Luis Petri, a quien acusó recientemente de haber realizado un «paso fraudulento» que llevó a la caída de los salarios del personal militar y a la paralización de IOSFA, la obra social del sector.
La denuncia de Villarruel se centró en una licitación pública en el Exterior, caratulada 40/03-002-LPU25, que se realizó el 6 de mayo de 2025 para la compra de una aeronave de transporte mediano. Entre las irregularidades mencionadas por el artículo, se destacó que los oferentes solo contaron con dos semanas para presentar sus propuestas, un plazo criticado por diversas empresas del sector, que lo consideraron incompatible con la magnitud de una operación de esta naturaleza. Villarruel dirigió sus críticas hacia la licitación de la Fuerza Aérea, actualmente bajo la dirección de Gustavo Valverde. También se mencionó una circular emitida por la Fuerza Aérea que limitó los modelos de avión que podían participar, excluyendo a otros competidores y favoreciendo a la compañía Regional One Inc, que finalmente ganó la operación.
Los hechos que generaron mayor desconfianza fueron el alto costo de US$4.085.000, cuando la misma compañía había ofrecido un avión con características similares a un proveedor internacional por US$2.300.000, lo que representó una diferencia de US$1.785.000.
