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Santiago Caputo, está devaluado internamente

El 16 de octubre de 2025, el que mintió fue Javier Milei. Aquel día, a poco más de una semana de las legislativas, el Presidente hizo anuncios que luego no cumplió. El Gabinete era un hervidero por las internas, la economía le prendía una vela a un tal Scott Bessent y Santiago Caputo hacía lobby 24×7 para hacer trascender su inminente desembarco como jefe de Gabinete (o algo parecido).

En ese momento, entrevistado en La Nación +, Milei no sólo avaló la hipótesis Santiago Caputo-funcionario, sino que insistió en que Manuel Adorni asumiría como legislador porteño. «Tengo un contrato electoral con los argentinos y voy a cumplirlo a rajatabla», prometió, serio.

Lo que probablemente no esperaba el Presidente era el triunfo electoral que llegaría un par de domingos después.

Con el antecedente de la durísima derrota en Provincia en septiembre, Caputo y equipo explicaban que «la estrategia electoral equivocada de Karina Milei y los Menem» llevaría al colapso en las urnas. No pasó. Y el asesor empezó a pagar con espacios de poder real, que quedaron en manos de sus rivales internos.

En 200 días se encadenó esto:

1) No pudo asumir él mismo como jefe de Gabinete y el cargo fue para Adorni.

2) No pudo coronar a su delfín Sebastián Amerio como ministro de JusticiaNombraron Juan Bautista Mahiques, que responde a la secretaria general.

3) No pudo poner a su aliado Cristian Ritondo como presidente de la estratégica comisión bicameral de Inteligencia que controla a la SIDE y allí apareció otro de sus enemigos: el bonaerense Sebastián Pareja.

4) No pudo mantener con exclusividad la relación con los gobernadores: Karina Milei le plantó a Diego Santilli como ministro de Interior.

Esos movimientos, no aplacaron a Caputo, quien pese al desgaste sostiene lugares de poder/cajas de muchísima importancia. Milei sigue confiando en él como cabeza comunicacional del Gobierno. Y habrá que anotarle al asesor no sólo la estrategia electoral que llevó al libertario sorpresivamente a la Presidencia, sino victorias importantes en la denominada batalla cultural.

El campo de disputa, ya se ha dicho, es X (ex Twitter). Se trata de la plataforma elegida por el círculo rojo de la política (incluidos los militantes más informados) para dirimir los debates. Aquí y en el mundo. Pero más importante aún: «Es a lo único que le da bola Milei para informarse», resume un analista cercano al mundo violeta.

Eso explica por qué Santiago Caputo, desde su tuit oficial, decidió tratar de mentiroso a Martín Menem, luego de que se comprobara que desde una cuenta del titular de Diputados se compartió un link crítico del Gobierno.

«Martín no mintió, porque él mismo reconoció que su CM (Community Manager, el que le maneja las redes) compartió ese link. Lo que no es cierto es que una cuenta de X que le adjudican sea de él», lo defienden en su entorno, cuando se les pregunta por @PeriodistaRufus.

«Uno de los primeros que se metió para dar pelea en redes fue Sharif Menem (sobrino de Martín). Se robó alguno de los tuiteros que respondían a las Fuerzas del Cielo, pero no son profesionales. Y cuando no sos profesional te puede pasar lo que les pasó ahora«, cuenta un analista que conoce de cerca la disputa.

A favor del jefe de Diputados, fue el propio Milei, en este particular equilibrio que busca para la interna, quien salió a bancarlo. Dentro de su construcción caótica, el Presidente cree/sabe algo. Su reelección está mucho más vinculada a lo que pase con la inflación que a la interna o a los llamativos gastos en dólares cash de Adorni.