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La ex esposa de Oscar Centeno aseguró que vio los cuadernos de las coimas

Hilda Horowitz, la ex esposa de Oscar Centeno, empezó a declarar como testigo en el juicio de los Cuadernos de las Coimas y aseguró que ella vio los Cuadernos de las Coimas con los escritos del ex chofer de Roberto Baratta. Además, aseguró que ella misma fue «testaferro» del ex chofer. «Yo fui testaferro de Centeno, usó mi nombre para muchas cosas», sostuvo ante los jueces y las fiscal Fabiana León.

En 2018 su testimonio fue de los primeros que resonó en el marco del expediente. La mujer ingresó este martes a los tribunales de Comodoro Py poco después de las 08:30 de la mañana.

La fiscal León le preguntó a la testigo si conocía que Oscar Centeno realizaba anotaciones sobre su trabajo: «Me enteré tiempo después de esos cuadernos, pero él anotaba todo. Cuando compraba zapatillas a los hijos, números de tarjeta de crédito, todo anotaba”.

Más tarde aseguró que Centeno le había dicho que escribía esos cuadernos «por si lo dejaban sin trabajo».

Ante el Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7) integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, la ex pareja de Centeno contó más detalles de su conocimiento sobre los cuadernos que dieron origen a la causa penal que tiene como principal acusada a Cristina Kirchner.

“Cuando él (Centeno) se fue a Salta entré a revisar algunas cosas porque la relación siempre fue mala, sabía que estaba por terminar, empecé a buscar para cubrirme porque yo era testaferro de él, para ver los recibos de los autos, lo que le pagaba a los choferes, los planos de la casa que compró en Bartolomé Mitre 2267, planta baja 2, en dólares. Él me daba la plata y yo la pagaba al Banco HSBC. Lo pagaba él, pero era yo la que iba”, relató.

La fiscal León volvió a preguntar sobre si había visto efectivamente los cuadernos que son parte de la causa: “Vi cuadernos cuando junté papeles que no tenían que ver con Baratta, eran todos de Centeno y se los di a Miriam Quiroga, ella se los dio a Baratta y los hizo desaparecer. Los Cuadernos los vi porque estaban en ese armario con dos puertas. No leí específicamente qué tenían, vi que tenía una camarita gris chiquita”.

Más adelante dio algunas precisiones más: “Había cuadernos, otros con espiral, libretas de las que se abren para arriba, un cuaderno naranja Gloria y otro verde”.

Ante la aseveración sobre la destrucción de papeles, la abogada Elizabeth Gómez Alcorta -representante de Baratta-, le consultó en base a qué podía asegurar que el ex funcionario fue el responsable de hacer desaparecer la documentación. “Porque en los programas de televisión mostraron unas conversaciones del celular de Baratta donde él decía que me tenían que hacer callar y hacer desaparecer la documentación”.

Fue durante nueve años pareja del ex chofer de Roberto Baratta. Convivieron en una casa de Olivos de donde, ante las constantes peleas Centeno decidió sacar de la propiedad, los cuadernos cuya autoría los peritajes oficiales le atribuyen. Los conservó en una caja que pasó a manos de José Bacigalupo.

En el marco de la relación que mantuvo con Centeno, la testigo relató: “Como no veníamos bien, me consiguió un trabajo con Baratta y empecé a trabajar con Juan Vargas”. Su paso por el Ministerio de Planificación Federal, fue en el área de Minería. Sin embargo, cuando Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada, indicó que dejó de integrar la planta de personal.

Al continuar con su exposición, Horowitz Volvió a dar precisiones sobre algunas compras. Se concentró en un departamento que se pagó en dólares, en efectivo que le entregaba el propio Centeno. “En verano la señora estaba en Estados Unidos, de nombre Margarita ella es quien le vendió el departamento a Centeno. No sé cómo la consiguió, yo me enteraba todo después de que él hacía. Él renovó todo el departamento, y empezó a tomar autos, Toyota, los puso a trabajar en el Ministerio de Planificación. Me daba la plata y yo iba al HSBC a pagar”, reiteró.

Sobre ese aspecto, la fiscalía le consultó si las adquisiciones realizada por Centeno, guardaban relación con su salario, “No tengo ni idea de eso. A mí no me contaba mucho, me llevaba a firmar el 08 de los autos. Él usó mucho mi nombre para las compras. Yo nunca vi en manos de él plata, yo me enteraba cuando la operación ya estaba toda hecha”.

Avanzó en su relató y respecto a sus ingresos, añadió: “Él (por Centeno) hablaba de las migajas que le daba Baratta, pero a mí no me decía nada. De la puerta para adentro era otra cosa conmigo”.

Un tramo de las preguntas formuladas por la defensa de Baratta, se concentró en los problemas de pareja de Horowitz y Centeno. “Siempre fue violento, no sólo conmigo”, sentenció y contó que “los fines de semana tomaba mucho”, ante la consulta de la abogada de Baratta, Elizabeth Gómez Alcorta sobre si “¿Tenía problemas con el alcohol el señor Centeno?”.

Después, la asesora letrada le consultó si el ex chofer “faltaba a la verdad”, Hilda Horowitz contó que a veces le decía que estaba trabajando “y se iba a Calafate”.

Más adelante, consignó Horowitz que Oscar Centeno la denunció, le envió una carta documento como muestra expresa del mal vínculo que tenían. No faltó el relato sobre los motivos que la condujeron a contar públicamente lo que sabía, “nadie me escuchaba, yo quería que me escuchen”.

Ante las preguntas de diversas defensas sobre la relación que mantenía con el ex chofer, la señora fue enfática y con fastidio dijo: “Me cagó a palos, me cagaba a palos”.

Con el devenir de su testimonial, dijo “yo no soy despechada, yo lo hice para que quede en claro que me cagó a trompadas, me dio una patada en el pecho, casi me tira de las escaleras, fueron muchas cosas que vine juntando, me embromó con María, con la que se cruzaba, y cuando tuvo todo lo que quería y la infeliz se terminó”.