Dolor y pesar en la UCR por el fallecimiento de un histórico y respetado dirigente del partido, el ingeniero Carlos Courel.
De basta trayectoria política, un hombre correcto y muy profesional en su actuación en distintos cargos electivos. Estudioso y preocupado por el interés general supo ganarse el respeto y la admiración de los políticos de otros partidos políticos.
Fue deportista y muy apasionado por el rugby. De una contextura imponente que convivía con gestos amables y siempre alegre. De risa fácil y formalmente educado.

Courel era una persona comprometida, que generaba respeto porque todos los temas que debía afrontar los estudiaba, era meticuloso y muy preciso como buen ingeniero. Tenía una respetable verba y se mostró siempre ducho para los debates dentro del recinto de la Legislatura de Tucumán.
Administrador honesto de la cosa pública, con aspiraciones permanentes hacia el progreso y el desarrollo. Respetuoso de sus adversarios políticos supo convivir aún con los que mantenía profundos disensos.

Fue uno de los impulsores del Ateneo de la Libertad un destacado espacio político dentro del radicalismo. Apasionado por la política cubrió muchos cargos electivos y no tenía temor en enfrentar elecciones como candidato, confiado en sus dotes personales y sus ideas siempre actualizadas.
