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Expectativa. Esta semana se reúne la mesa política

En el Gobierno buscarán convocar a la Mesa Política para este jueves en pos de bajar la tensión interna y coordinar la respuesta del oficialismo ante los múltiples frentes que se abrieron. A la intensa agenda parlamentaria que se avecina, con negociaciones que cayeron y algunas que recién se encaminan, se suma que el ministerio de Justicia volverá a pisar el acelerador con envíos de más pliegos judiciales.

La jornada del jueves fue frenética y el resultado terminó con una batalla ganada y otra perdida para el Gobierno. Por un lado, la Casa Rosada eligió festejar la aprobación de 74 pliegos judiciales, pese a que el de María Verónica Michelli se coló de manera imprevista en contra de los deseos del presidente Javier Milei. Por el otro, el caos de acuerdos terminó por hacer caer el proyecto de Propiedad Privada.

El escenario en el Senado quedó inconcluso: lo único certero es que esta semana comienza la siguiente tanda de audiencias por los pliegos que quedaron pendientes. Y, en aprovechamiento del empuje inédito -“un verdadero hito”-, definió el jefe de Estado-, el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques prepara el envío de otros 50 o 60 pliegos.

Si bien el proyecto de Propiedad Privada, uno de los paquetes del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, asomó conseguir las alianzas necesarias para aprobarlo incluso pese a los cuestionamientos por la Ley de Tierras, la idea de volver a intentar a ir a sesión por este tema el próximo miércoles 10 perdió peso con las horas.

Con el comienzo del Mundial el jueves la atención se va a comenzar a dispersar y en la Mesa Política intentarán meter ese último gol, mientras que en Diputados se ordenan para ir a una sesión el 24 de junio con el Súper RIGILey de Lobby y los acuerdos por los holdouts. Estos últimos fueron aprobados por la Cámara alta y tienen un plazo que ya fue prorrogado una vez: la presión por conseguir el aval del Congreso se redobla en las próximas semanas -antes del 30-.

Se trató de otro logro de la jornada del jueves pasado: el Senado aprobó el proyecto con 40 votos afirmativos y 22 negativos. El acuerdo prevé una quita superior al 30% sobre los montos reclamados: Argentina pagará 67 millones de dólares a Bainbridge Ltd. y 104 millones de dólares al grupo encabezado por Attestor Value Master Fund LP., por un total de 171 millones de dólares.

En el medio de toda esta agenda que avecina, el oficialismo debe ordenar la interna que movilizó la semana. La confrontación más significativa sigue siendo la que enfrenta al círculo del asesor presidencial Santiago Caputo con el tándem Menem-Mahiques-Karina Milei. El episodio del pliego Michelli volvió a desnudar esa fractura y se le sumó el componente de Patricia Bullrich, que agitó las reuniones de bloque en La Libertad Avanza.

Todos -excepto el ministro de Justicia- se verán las caras en la próxima reunión que encabezará el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, junto con el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; el ministro del Interior, Diego Santilli; la secretaria general; el titular de la Cámara de Diputados; y el asesor.

La Mesa acumula recelos con Bullrich por cortarse sola en las negociaciones, ya desde la época de la reforma laboral, pero el desborde de la novela del pliego llegó a otro extremo, dado que contradijo las órdenes del Presidente. Fuentes libertarias confiaron que fue un reproche que elevaron también los propios senadores en privado, principalmente por haberse enterado por X.

La secretaria Karina Milei se sacó una foto de unidad con Bullrich horas antes de la sesión para bajar la espuma ante los rumores de ruptura. En ese sentido, desde el entorno de la secretaria analizan que los distanciamientos de la senadora -que comenzaron cuando apuró la declaración jurada de Adorni- tendrán un límite: “¿Cuántas más de Patricia te bancas antes de decir que es una traidora?”, sostuvieron.

Fuentes libertarias consultadas interpretaron además que la maniobra de Bullrich por el pliego fue para hacerse un lugar de poder en la discusión de los jueces que, hasta esta semana, solo estuvo circunscrita al ámbito del ministerio de Justicia y Karina Milei. “Bullrich usó a Michelli para que después la llamen los jueces“, deslizaron.

Por otra parte, el ida y vuelta de los pliegos también volvió a poner foco en las diferencias del “triángulo de hierro”. El haber conseguido meter el conjunto de los 73 pliegos, incluido el de Yamile Susana Bernan para la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal y el de Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte, Horacio Rosatti, fue ponderado como una conquista política del ala del karinismo.

Ambos eran pliegos presuntamente resentidos por el ala del asesor Santiago Caputo, enemistado con el titular del Máximo Tribunal. Por su parte, Bernan mantiene un vínculo matrimonial con Diego Guerendiain, quien fue el jefe de Gabinete del exministro Mariano Cúneo Libarona y habría estado enfrentado con Sebastián Amerio, el exsecretario de Justicia y acutal Procurador del Tesoro, del riñón de Caputo.

¿Por qué habían quedado afuera desde un primer lugar? Un sector del Gobierno apunta a que era el asesor Caputo quien había intentado dejarlos afuera. Cuando empezaron a dispararse alarmas sobre que el pliego del hijo de Rosatti no estaba en la lista, comenzaron los llamados -“ningún senador quiere quedar mal con el juez de la Corte”-.

Consecuentemente, en efecto cadena, hubo un aluvión de llamados a todos los senadores de todos los jueces que habían quedado afuera de la lista de 50 pliegos y la presión -que no solo fue del Congreso y la Casa Rosada sino que también se extendió a los gobernadores– fue tal que terminaron incluyendo todos.

Tras haber ganado esa pulseada, en Justicia terminaron por reconocer que el pliego de Michelli tampoco iba a trascender. No solo porque el Presidente podría llegar a archivar el decreto de nombramiento, sino que también por el hecho de que el Tribunal para el que fue nombrada no tiene operatividad y estiman que, entre el informe del Consejo y la Acordada de la Corte, el proceso podría extenderse años. “Habitualmente, se tarda como mínimo un año o más en poder completar el trámite, según el lugar”, advierten.

Ante este escenario de victorias agridulces, la Casa Rosada se enfrenta al desafío de demostrar que su arquitectura política es capaz de procesar el éxito sin canibalizarse. Con el reloj corriendo hacia el 24 de junio y la atención pública a punto de ser absorbida por el Mundial, la Mesa Política no será un canal formal de diálogo, sino un ring de contención urgente.