Mauricio Macri y Patricia Bullrich siguen distanciados, pero concuerdan en el diagnóstico sobre el momento que atraviesa Javier Milei. Ambos creen que la administración de los libertarios transita un proceso de pérdida de respaldo social. Perciben que el denominado “círculo rojo” y una porción de los votantes que acompañaron a los libertarios en el balotaje de 2023 respaldan el rumbo económico, pero cuestionan el estilo de Milei para gobernar. E intuyen que el caso Manuel Adorni o el intento de retirar el pliego judicial de María Verónica Michelli profundizan el descontento en esos sectores.
En ese contexto, Macri y Bullrich, por trayectos distintos, salieron la semana pasada a resaltar sus diferencias con Milei con el objetivo de capitalizar los traspiés políticos del Gobierno y recobrar su influencia en el escenario nacional. Los exsocios caminan en un sendero riesgoso y enfrentan el mismo dilema. Los errores de la gestión de los libertarios les abren la oportunidad de construir poder, condicionar el armado de listas del año próximo o coquetear con una candidatura presidencial. No obstante, saben que un exceso de desmarque puede irritar a su núcleo duro de votantes antikirchneristas. Por eso, ni Macri ni Bullrich hablan de una ruptura con el Gobierno. En definitiva, se enfrentan a una incógnita clave: ¿hay espacio para el mileísmo sin Milei en 2027?
En el cuartel de Macri están convencidos de que crece el malestar entre los desencantados con Milei y que se abrió un lugar para una tercera vía. “Hay una pileta de los ‘sí, pero’ que ya vemos que está cerca del 26% del electorado”, dice uno de los dirigentes cercanos al líder de Pro, rebosante de optimismo.
En ese universo, según los estudios que elabora Mora Jozami, de Casa Tres, conviven los votantes que apoyaron a Bullrich en las elecciones generales de 2023 y un sector de los que prefirieron abstenerse de participar.
Jozami, que trabaja en el equipo del fundador de Pro, detectó que ese grupo votaría a Milei en un balotaje, pero en una primera vuelta estaría dispuesto a apoyar una opción que acompañe el rumbo del Gobierno, pero con matices. Están disgustados con los “modos” del Presidente, reclaman otro abordaje de los casos de corrupción y exigen una mejor implementación del ajuste fiscal. Es decir, no apoyan recortes en universidades o en el área de discapacitados. “Y hablan de la lucha contra la casta como una promesa incumplida de Milei”, describe Jozami.
Durante su visita a Entre Ríos y Santa Fe, Macri le habló el viernes pasado a ese segmento: advirtió que “la gente no tolera que no haya un comportamiento ejemplar” y criticó los “manoseos” de Milei en el Poder Judicial. Y este domingo, frente a los ataques del Presidente contra los periodistas, sostuvo que “el respeto por la libertad de expresión y de prensa son los pilares quizás más importantes de la democracia”.
Macri preserva sus lazos con los grandes empresarios y apuesta a conservar su protagonismo en el mapa político. Quienes lo conocen aseguran que no tiene intenciones reales de volver a competir. Pero por ahora deja trascender que no lo descarta. “Empieza a encontrar cierto entusiasmo; la probabilidad de que vuelva ya no es cero”, aventura uno de los históricos lugartenientes de Macri.
El titular de Pro, que recorre el país para recuperar el espíritu de su partido, piensa esconder sus cartas hasta por lo menos enero o febrero. Sabe que su electorado más fiel aún le reclama que “banque” a Milei. “No vamos a asomar la cabeza”, avisan los consejeros del expresidente.
La prioridad de Macri es y será conservar el control de la Capital, el insumo estratégico para asegurar la vitalidad de su partido y preservar su cuota de poder.
En la cúpula de Pro y en el entorno íntimo del exmandatario recuperaron el ánimo en el último tiempo. Con el hundimiento de Adorni y el estallido del conflicto interno entre los hermanos Milei y Bullrich, presumen que ahora tienen posibilidades de retener la Ciudad, su gran fortaleza de poder. “Patricia no quiere. Y ahora los Milei no tienen a quién poner como candidato”, se entusiasma un macrista paladar negro. El expresidente tiene una relación distante con su primo y jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, pero por ahora parece difícil que no lo apoye en su intento de reelección. Por estas horas, en el macrismo imaginan una negociación con los Milei que incluya la integración de un libertario, como Pilar Ramírez, a la fórmula porteña. “Pase lo que pase, nosotros ahora tenemos que mejorar la posición relativa de Pro para 2027”, señala uno de los interlocutores frecuentes de Macri, que interrumpirá su gira del “Próximo Paso” para viajar al Mundial de fútbol en Estados Unidos, Canadá y México y cumplir su rol de titular de la Fundación FIFA. Antes de subirse al avión, compartirá hoy un panel con Iván Duque, exmandatario de Colombia, en la convención anual de la Cámara Argentina de la Construcción.
Los macristas se aferran a la idea de sostener las PASO. Suponen que el peronismo terminará saldando sus discrepancias internas por su sed de poder y que la unidad le garantiza un piso en torno al 30%. “Milei va a necesitar a Macri. Y Mauricio quiere ser árbitro”, remarca un integrante de la vieja guardia de Pro.
Macri no tiene interés en reconciliarse con Bullrich para lanzar una alternativa electoral al gobierno de Milei en 2027. El líder de Pro considera que la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza (LLA) no es una persona confiable. Le achaca haber jugado en soledad en diciembre de 2023, cuando aceptó el ofrecimiento de Milei para asumir como ministra de Seguridad, en un desafío abierto a su autoridad en Pro. Tampoco digiere que su expupila no haya reconocido su respaldo en la última campaña presidencial, sobre todo, para sortear con éxito la interna con Horacio Rodríguez Larreta. “No hay relación con Bullrich y no vemos ninguna posibilidad de que haya reunión”, remarcaron cerca del expresidente.
La senadora viene dando indicios de que pretende ponerle punto final a su enfrentamiento con Macri. Lo saludó en la última cena de la Fundación Libertad en Parque Norte y evita atacarlo. Ya no sugiere que debería jubilarse. Considera que Pro, el partido que abandonó el año pasado para afiliarse a LLA y competir en la Capital, puede ser un aliado clave del oficialismo para la batalla del año próximo con el peronismo.
Bullrich machaca que su objetivo es garantizar la reelección de Milei y niega que sus últimos movimientos escondan el deseo de edificar una postulación presidencial por fuera de LLA. Al contrario, la exministra se jacta de obrar para contener la eventual fuga de votantes que exigen transparencia frente a las denuncias de corrupción o respeto a los asuntos institucionales. Los asesores del gobierno de Milei dudan de sus intenciones. “Hace mileísmo crítico, pero sin consensuar previamente. Eso habla de una construcción personal de poder”, conjeturan.
En concreto, los consejeros oficiales vislumbran que la exministra de Seguridad busca diferenciarse en los temas que los hermanos Milei no pueden explicar −como el bloqueo a Michelli por ser la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon o las denuncias por los viajes y propiedades de Adorni− para incrementar el valor de sus acciones a futuro. Interpretan que sus jugadas tienen una única destinataria: Karina Milei. “Piensa que si el Gobierno llega fuerte, la van a descartar. Pero que se abra o no ese espacio dependerá de cómo lleguemos nosotros y, más que nada, la economía”, evalúan en la sala de máquinas de LLA. Eso sí, los libertarios que asesoran a Milei presumen que Bullrich avanza por un desfiladero muy estrecho y que un error podría costarle caro. Están convencidos de que si el núcleo duro de votantes de Milei visualiza sus desafíos como un acto de “traición” al Presidente, le picarán el boleto.
Los macristas también creen que Bullrich aceleró demasiado rápido. Evalúan que exagera sus gestos de autonomía porque se envalentonó con las voces del establishment, como la de Paolo Rocca, presidente de Techint, que alientan el armado de una alternativa de derecha más moderada y republicana. Otros dirigentes de Pro la notan decidida a aglutinar a los gobernadores aliados para incrementar sus chances de ser la compañera de fórmula de Milei en 2027.
En las últimas horas, Bullrich volvió a publicar un spot con tono de campaña y mensajes sugestivos. Es parte de la saga de videos autocelebratorios que irritan al karinismo. En una imagen realizada con IA la muestra a Bullrich en la puerta de un laberinto que simula el jardín de la reina de los corazones, personaje central de Alicia en el País de las Maravillas, el clásico de Lewis Carroll. En los carteles indicativos, que muestran los posibles destinos, aparecen “jefatura de gobierno”, “vicepresidencia” o “presidencia”. Bullrich musicalizó el video con la milonga “Se dice de mí”.
