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Nahir Galarza dio detalles de la discusión que terminó en el crimen de Fernando Pastorizzo

A casi 10 años del crimen de Fernando PastorizzoNahir Galarza volvió a referirse al hecho por el cual fue condenada a prisión perpetua y habló sobre la conflictiva relación que mantenía con el joven y que, según remarcó, fue determinante en el asesinato ocurrido el 29 de diciembre de 2017.

Al recordar aquella madrugada, Galarza evitó profundizar sobre aspectos técnicos de la causa, aunque asumió nuevamente su responsabilidad en lo ocurrido. «No me sirve de nada porque ya estoy condenada y yo soy responsable. Me hago cargo sin los detalles pero no fue intencional porque yo no fui pensando en matar», expresó.

La joven, hoy de 27 años, describió a Pastorizzo como una persona que reaccionaba con agresividad durante los conflictos y sostuvo que existían situaciones de violencia física en la relación. «Se dio tras una discusión. Fernando reaccionaba muy mal contra mí. Él se ponía muy violento, me golpeaba, entonces fue así que empezó la situación», señaló.

La joven también reflexionó sobre el paso del tiempo y aseguró que la inmadurez emocional que atravesaba en aquella etapa tuvo una influencia decisiva en el trágico hecho. «Hoy puedo decir que no soy la misma persona que cuando tenía 19 años. No sería capaz hoy de hacer lo que hice», sostuvo en diálogo con Olga.

Durante la entrevista reveló, además, una situación personal que continúa afectándola, según confesó. Dos meses antes del homicidio atravesó un embarazo que creía que era de Pastorizzo y que sus padres la obligaron a interrumpir. La decisión, aseguró, fue extremadamente dolorosa y todavía le genera sufrimiento.

Respecto de su presente, contó que está cursando el último año de Psicología Social y que mantiene una rutina que incluye actividades físicas y recreativas en el penal. Practica yoga, realiza gimnasia y, en ocasiones, dicta clases a otras internas. También reveló que logró reconstruir la confianza en los vínculos afectivos y actualmente mantiene una relación sentimental con un interno condenado a ocho años de cárcel, a quien conoció mientras estudiaba dentro de la cárcel.

Sin embargo, reconoció que la vida tras las rejas continúa siendo difícil. Admitió haber atravesado períodos de profunda depresión y explicó que durante mucho tiempo necesitó medicación. «No es que la paso re bien. He estado medicada mucho tiempo. Es algo que llevas todos los días, cuando te levantas, cuando te vas a dormir», manifestó. Entre las situaciones que más la afectan mencionó la sensación de encierro permanente y la imagen cotidiana de un patio donde «el cielo tiene rejas».

Además, sorprendió al confesar cómo le gustaría que la recuerden después de años de exposición mediática, libros, documentales y una película inspirada en su historia.

Su respuesta fue contundente: «Preferiría que no me recuerden. Ser anónima. Tampoco entiendo por qué se llama caso Nahir Galarza y no se llama caso Fernando Pastorizzo, que sería lo normal».