A priori, el único ausente con aviso era el ministro de Economía, Luis Caputo. En su entorno alegan que avisó que tuvo que viajar en las últimas horas producto de “asuntos personales”. La aclaración fue hecha con antelación porque hubo otra ocasión reciente en la cual no pudo estar, la cual generó especulaciones sobre ciertas versiones que se habían generado sobre su malestar con la mesa y la revelación de ciertos contenidos privados que dijo en otras reuniones.
Ayer por la tarde, una importante fuente del Gobierno había dicho que en la cúpula libertaria estaban preparando una suerte de operativo clamor para el jefe de Gabinete. Algo similar a lo que se había hecho en marzo, cuando se había dado a conocer un video en el que se lo veía con su familia y el periodista Marcelo Grandio entrando en un avión privado. En ese momento, el apoyo había sido unánime.
Pero ayer a la noche, una vez finalizado el reportaje de Adorni con el periodista José del Río, pasó algo: nadie salió a bancarlo públicamente. Tan solo se dio un retuit del presidente Javier Milei a un posteo del cineasta libertario Santiago Oría en el que se esgrimía que el funcionario ya había dado una explicación, que las notas periodísticas de los últimos meses habían sido una mentira y que ahora comenzaba una nueva época en la que Adorni podía gestionar al igual que antes.
¿Por qué nadie salió a festejar la inocencia de Adorni? Porque los resultados de la entrevista no convencieron a muchos al interior del Gobierno.
“Para adentro fue un golpazo”, afirmó una fuente de la comunicación libertaria, que consideraba que de cara a la sociedad no iba a haber un efecto significativo en la percepción sobre el funcionario. Sin embargo, esperaba que, al menos, sirviera para brindarle una historia relativamente coherente a la Justicia. Se trata de una sensación parecida a cuando el jefe de Gabinete había dado su Informe de Gestión. Era una fecha tan esperada que su concreción hacía ver a varios libertarios que existía la posibilidad de pasar de página. En ese entonces no pasó porque luego se conocieron las declaraciones de Matías Tabar, el contratista que comprometió a Adorni.
No se esperaba que haya un episodio parecido al de Tabar. Pero a diferencia de ese momento, la política puestas adentro está fuertemente astillada. En ese sentido, las declaraciones de Bullrich meten el dedo en la llaga sobre temas que preocupan al Gabinete: la marcha de la política interna. “Acá el problema del Gobierno no es lo económico. Incluso, nosotros venimos mucho mejor ahora que antes de que sucediera lo de Manuel. El problema es político”, afirman.
Otra fuente al tanto de lo que sucede puertas adentro opinó: “¿A quién se le ocurre convocar a la mesa política un día después de que declare por su patrimonio? Hoy las tapas de los diarios están signadas por este tema“.
La reunión de este jueves no estaba enfocada en solucionar la crisis alrededor de Adorni, sino en dar gestos para pasar de página. La cúpula política preveía revisar la agenda parlamentaria y los principales desafíos de gestión del segundo semestre, en un intento por devolver centralidad a los temas económicos y de administración después de varios días marcados por la controversia patrimonial.
En los últimos días se formuló un pedido por parte de la cúpula del Ejecutivo para que los ministerios comiencen a comunicar hitos de gestión. “Al menos, para que haya cosas para hablar en los medios. No importa lo que sea. Algo”, ratificaba una fuente ministerial.
Se trata de un gesto que da cuenta de la parálisis de gestión que existió en los últimos meses a raíz de dos asuntos fundamentales: la interna política entre diversas huestes del oficialismo y la crisis política que rodeaba al jefe de Gabinete.
El cuestionamiento de Bullrich, que se conoció minutos antes de iniciarse una nueva reunión de la mesa política en Casa Rosada, surge a raíz de las dudas sobre el incremento patrimonial de Adorni, tema por el cual la senadora ya le había solicitado la presentación inmediata de su declaración jurada. La funcionaria consideró que el caso no solo representa un error, sino una “omisión ética” y remató: “Nuestro Gobierno tiene la moral como política de Estado. Ahora, será la Justicia la que tendrá que determinar”, según las declaraciones a las que accedió Infobae.
Ante los cuestionamientos por la ausencia de esos activos en declaraciones anteriores, Adorni sostuvo que el dinero provenía de ahorros personales que nunca habían sido declarados formalmente. “Ahorramos en negro como todos los argentinos”, afirmó al defenderse de las críticas. La frase generó un fuerte impacto político porque implicó admitir que esos fondos permanecieron fuera de los registros oficiales durante años.
