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Conmovedor: seis hermanitos pelearon para que no los separaran y lograron tener una nueva familia

Marcos y Stefi no estaban inscriptos en ningún registro de adoptantes, pero quedaron impactados con la historia de seis hermanitos misioneros que hace dos años estaban a la espera de una familia, y no dudaron en contactarse con el Juzgado de Familia que realizó la convocatoria nacional.

La semana pasada, los ocho emprendieron el viaje a Pilar, Buenos Aires, donde seguirán tejiendo una historia de amor que nació a más de mil kilómetros por Zoom, siguió en un hogar de chicos y finalizó con una guarda con fines de adopción.

Más de nueve meses y dos convocatorias nacionales le llevó a la jueza de Familia 3, Elizabeth Kiczka, conseguir una familia para los hermanitos, que tienen entre dos y 13 años, y sólo pretendían que se cumpla un requisito: seguir transitando la vida juntos.

El último intento fue hace poco más de un mes, con un cambio de estrategia. Esta vez el juzgado publicó el número de teléfono para que los interesados se contactaran directamente. Fueron 270 los que respondieron a la convocatoria, pero los pilarenses aceleraron a fondo y cumplieron con los trámites necesarios antes de iniciar el proceso de vinculación a distancia.

La jueza Kiczka supo que eran los indicados cuando le suplicaron que dejara de entrevistar a otras parejas interesadas “porque ya los sentimos como nuestros hijos”.

“Trabajamos mucho en perfilar a los postulantes y esta pareja no sólo demostró gran interés, sino que además reunía las condiciones: son jóvenes, no tienen hijos y cuentan con los medios para hacer frente a los gastos que implica la adopción de seis hermanos”, explicó la magistrada.

El lugar donde reside la pareja fue otro de los factores. “Viven en un lugar con una casa muy amplia, con espacios verdes y sectores de juegos, canchas donde los chicos van a poder practicar deportes”, enumeró Kiczka.

Por una intervención del Ministerio de Desarrollo Social, los chicos fueron separados de su familia biológica hace poco más de dos años. Sin familiares que pudieran hacerse cargo, fueron alojados en diferentes hogares cinco de ellos, mientras que el más pequeño, que tenía pocos meses, quedó al cuidado de una familia de acogimiento.

“En la primera entrevista que tengo con ellos, la hermana mayor me preguntó por qué le habíamos sacado al bebé de sus brazos y los separamos cuando ellos querían estar juntos. Yo le prometí esa vez que volverían a reunirse y empezamos las gestiones para que todos fueran a un mismo hogar”, recordó la jueza.

Los chicos fueron llevados al Hogar “Norberto Fernando Haase”, en la ciudad de Leandro N. Alem. A partir de entonces el desafío era encontrarles un hogar, donde volvieran a sentir el amor de familia que hasta ese momento se les había negado. La mayor de las hermanas puso como condición que no los volvieran a separar.

A mediados del año pasado hubo una primera convocatoria pública porque ninguno de los inscriptos en los registros de Aspirantes a la Adopción tenía interés en hacerse cargo de un grupo numeroso de hermanos.

En marzo de este año la pareja inició los trámites en Buenos Aires para poder presentarse a la convocatoria, pero la burocracia los dejó a mitad de camino. El sueño de formar una familia se volvía a postergar.

En la segunda convocatoria, la pareja se contactó directamente con el juzgado, donde recibieron el asesoramiento y en pocas semanas pudieron cumplimentar todos los trámites.

El primer vínculo entre la pareja y los hermanitos fue a través de videollamadas. Con un vínculo incipiente pero cada vez más robusto, la pareja viajó a Misiones y se instaló en el hogar junto a los chicos para una convivencia que se extendió casi una semana.

“Cuando vinieron para la audiencia, ya los llamaban papá y mamá. A cada rato nos preguntaban ‘cuándo nos vamos?, ‘nos queremos ir’, fue muy emotivo para todos en el Juzgado», recuerda la magistrada.

“Una dulce despedida para un feliz comienzo”. Con ese cartel despidieron en el juzgado a los seis hermanitos. En Buenos Aires los esperaban los nuevos abuelos y numerosos primos.