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 El profesor de historia de Epuyén que dejó su trabajo para ir al Mundial

Hace una semana, cerca de 35.000 hinchas argentinos fueron testigos de otra noche mágica de Lionel Messi ante Argelia en el Estadio Kansas City. Cantaron, saltaron y gritaron sus tres golazos hasta quedar afónicos. Uno de ellos fue Enzo Daniel Jones (28), un profesor de historia de Epuyén que renunció a su trabajo, armó las valijas y viajó a Estados Unidos para seguir a la Selección Argentina en el Mundial. Una travesía que ya lleva más de 3.500 kilómetros. Pero, como en un partido de fútbol, un rival amenaza con complicar su aventura mundialista.

«Profe no se olvide de nosotros», «Ese es mi profesor», «Me hubiera aprobado antes de irse», le escribieron sus alumnos cuando se enteraron que su querido profesor estaba en Kansas para vivir el torneo más importante del mundo y encima el sexto mundial de Messi. Algo que muchos fanáticos sueñan, pero muy pocos pueden cumplir. «Estudien para que puedan lograr las cosas que quieren hacer”, dijo.

El viernes 12 de junio, Enzo cambió las aulas de la escuela secundaria de Cushamen -departamento del noroeste de Chubut al que pertenece la localidad de Epuyén- por tribunas repletas de camisetas celestes y blancas. Trabajaba como profesor de historia de primero a sexto de secundaria, con excepción de cuarto. «Ya le había dicho al director que en tres semanas me iba a ir. Le fui avisando hasta que presenté la renuncia. Él sabía que yo venía para acá, así que eso estaba todo ordenado», aclara.

Enzo ahorró todo lo que pudo, hizo números y tomó la decisión de su vida. «Soy soltero y no tengo hijos, así que más que en mí no tengo en quién gastar la plata. No soy un gastador pero este deporte me mueve y pensé que no iba a tener otra oportunidad así de grande de tener plata, la posibilidad de renunciar y me largué», cuenta.

Cómo no sabía cuánto iba a gastar en entradas decidió sacar solo el pasaje de ida. Si las entradas eran muy caras, la aventura iba a durar días en vez de semanas. Cuando llegó a Miami, personal de migraciones no le creyó que iba al Mundial y le dio un permiso de 15 días. El 26 de junio debe volver a la Argentina, pero él quiere quedarse hasta 5 de julio.

«La visa estaba perfecta. Yo no tenía pasaje de salida porque no sabía cuánto me iba a poder quedar. Me pidieron una fecha de salida y me pusieron el 26. No me creyeron que venía al Mundial, se me termina plata y me voy, no me quiero quedar en este país», agrega.

Enzo llegó a Miami y en pocas horas se hizo amigo de un correntino, Juan Fernando Vega. «Me adoptó y me conectó con el resto de los argentinos. Es increíble la unión acá, cómo se genera todo», relata.

Vega le hizo el contacto con otro argentino que iba a Kansas y este le ofreció viajar juntos en auto. «En cincos días pasé de estar en Epuyén a estar en Kansas, un cambio enorme», confiesa.

La distancia entre Miami y Kansas es de 2.700 kilómetros. Jones viajó durante dos días, con otros tres argentinos. «Lo conocí a la noche y doce horas después me invitó a un viaje con dos amigos de él. Ellos confiaron que era una buena persona y yo en ellos. Es raro, pero en el momento sentís algo especial», agrega.

Durante el recorrido se desviaron a ver a otro amigo que vive en Estados Unidos. Comieron asado y durmieron ahí para descansar unas horas y seguir. «El viaje es muchísimo más barato porque vas en auto y dividís en cuatro».

Enzo llegó a Kansas justo para el banderazo. Ahí consiguió una entrada a 600 dólares para ver a Argentina contra Argelia y la magnífica actuación de Messi. «Parece que está desconectado, pero encuentra un espacio, acelera y sentís que algo va a pasar», dice emocionado.

Una vez que terminó el partido, siguió la aventura. El próximo destino era Dallas, donde Argentina enfrenta este lunes desde las 14 a Austria en la segunda jornada de la fase de grupos.

Enzo y sus acompañantes tomaron un colectivo y llegaron a Van Vuren, en Arkansas. «Llegamos a un pueblo en medio de la nada. No tenía ni un banquito para acostarnos a dormir, solo sillas. Estuvimos cuatro horas y después otro colectivo nos llevó a Oklahoma«, cuenta.

Allí conocieron a un estadounidense que les dio su camiseta y los invitó a recorrer la ruta 66. «Recorrimos la ruta con un tipo que conocimos hace media hora, parece una película. Si vas en avión subís y bajás, te perdés todo esto. Así recorres diferentes climas, personas, ves la influencia latina», señala.

«Acá te cruzas con otras personas que van en auto y te dicen tengo lugar. Te vas con ellos», agrega. Y así llegaron a Dallas, donde Argentina irá en busca de otro triunfo que nos clasifique a la próxima ronda. Hasta el cierre de esta nota, el joven de Epuyén estaba intentando conseguir una entrada que lo ubique otra vez en una tribuna para alentar a la albiceleste y a Messi. Pero la reventa allí estaba bastante más cara y los tickets de la categoría 3 -los más baratos- llegaban a los 1.700 dólares.

La familia de Enzo cree que está loco. «Yo soy muy tranquilo, casi no viajo y de repente me voy a vivir esto». Ahora su objetivo es estirar el sueño hasta el 5 de julio. Hizo cuentas y todavía le quedan kilómetros, estadios e historias por delante.

«El temor de ellos (por migraciones) es que me quede y eso no va a suceder. Solo pido una semanita más«, cierra.