La Municipalidad de San Miguel de Tucumán removió el puente peatonal ubicado sobre avenida Benjamín Aráoz, frente al Lago San Miguel y en las inmediaciones de la intersección con avenida Papa Francisco, debido al avanzado deterioro estructural que presenta y al riesgo que implica para peatones y conductores.
La intervención se realizó en horario nocturno, a partir de las 22 h de ayer viernes 26 de junio, con el objetivo de reducir las complicaciones en una de las principales vías de acceso a la ciudad.
Para ultimar detalles de la intervención, hubo reuniones de coordinación entre autoridades de distintas áreas operativas del Municipio y técnicos de la empresa contratista Tensolite, que estuvo a cargo de la completa remoción de la estructura. En ese marco, se definieron aspectos vinculados a la seguridad, logística, circulación vehicular y ejecución de los trabajos.
El puente conecta actualmente el Parque 9 de Julio con el Parque Sur, en un sector de intensa circulación de peatones y vehículos debido a la proximidad de la Terminal de Ómnibus, clubes deportivos, establecimientos educativos y otros espacios recreativos.

De acuerdo con el informe técnico elaborado tras una inspección visual de la estructura, se detectaron numerosas patologías que comprometen seriamente su estabilidad. Entre ellas se encuentran fisuras y grietas en distintos sectores, corrosión de armaduras expuestas, pérdida de recubrimientos de hormigón, deterioro de las losas de circulación peatonal y daños en las barandas de protección.
Los especialistas también advirtieron que los apoyos del puente habrían perdido componentes fundamentales para su correcto funcionamiento, lo que provocó que la estructura dejara de absorber adecuadamente los movimientos para los cuales fue diseñada.
El informe señala además que existen grietas de importancia en el volado del apoyo sur, una situación que genera un escenario de riesgo significativo.

A ello se suma un factor considerado determinante por los técnicos, como es la falta de documentación original sobre el diseño y construcción de la obra. Según se detalla en el estudio, no existen registros que permitan conocer el cálculo estructural del puente ni las características técnicas de su ejecución, lo que impide realizar verificaciones más precisas sobre su capacidad resistente.
Los profesionales del Municipio a cargo del estudio remarcaron además que las patologías detectadas corresponden únicamente a una inspección visual, por lo que no puede descartarse la existencia de daños internos no visibles.

Otro de los factores señalados es la ausencia de tareas de mantenimiento adecuadas a lo largo de los años. El informe concluye que la estructura presenta un importante grado de deterioro acumulado y que no recibió las intervenciones necesarias para garantizar su conservación.
A ello se suma que el puente tiene una antigüedad cercana a los 50 años, por lo que, según la evaluación técnica, se encuentra próximo al agotamiento de su vida útil.
