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Lula sigue con preocupación los gestos de Milei hacia Bolsonaro

La decisión del presidente Javier Milei de viajar el próximo 25 de julio a San Pablo para participar del acto en el que será formalmente proclamado Flavio Bolsonaro como principal candidato de la oposición para enfrentar a Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de octubre tensa aún más la relación política entre la Argentina y Brasil.

Aunque el vínculo bilateral ya atravesaba meses de deterioro a nivel presidencial, el nuevo gesto del mandatario argentino profundiza las diferencias con el jefe de Estado brasileño.

Desde el Palacio de Planalto, sede del Gobierno de Brasil, siguen desde hace tiempo con atención los movimientos políticos de Milei. El monitoreo se intensificó luego de que el Presidente recibiera semanas atrás en Buenos Aires al senador Flavio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, en el marco de una cumbre a la que asistió el legislador brasileño.

Fuentes diplomáticas brasileñas aseguraron entonces que habían interpretado con buena predisposición el mensaje posterior de Milei, al considerar que no había sido confrontativo ni buscaba chocar de manera directa con Lula, pese a que hubo un apoyo a la candidatura de Bolsonaro.

“Podría haber sido peor”, reconocieron. Esa actitud alimentó la percepción de que la moderación y una racionalidad estratégica bilateral se habían vuelto a imponer en la Casa Rosada -como ocurrió en el G20 de Río- para no desgastar más la relación con Lula.

Sin embargo, el anuncio realizado este viernes por Milei durante una entrevista radial modificó ese escenario. La confirmación de su presencia en el acto de confirmación de la candidatura de Flavio Bolsonaro volvió a poner en primer plano las diferencias políticas entre ambos mandatarios y amenaza con deteriorar aún más un vínculo que, si bien no aparece cerca de una ruptura, podría afectar las múltiples instancias de cooperación existentes entre los dos países.

El Presidente además adelantó que planea visitar a Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria en Brasilia por su situación de salud. Se trata de un gesto que, según distintas miradas, trasciende lo protocolar de un viaje presidencial y constituye una señal política de respaldo al líder de la derecha brasileña, con quien Milei mantiene una afinidad ideológica, al igual que con el presidente estadounidense Donald Trump.

Milei apuesta todo a sostenerse como la principal figura de esta lista cada vez más grande de presidentes de derecha en la región. El próximo viaje a Brasil persigue ese objetivo de posicionamiento.

Diplomáticos consultados en Brasilia y en Buenos Aires consideran que este movimiento representa un riesgo político ya que, de acuerdo a las últimas encuestas actuales, Lula se ubica bastante por delante de Flavio Bolsonaro en la intención de voto para las elecciones de octubre. De no cambiar los aires, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) llegaría a su cuarto mandato como presidente brasileño.

Este posible escenario difiere del que existía meses atrás, cuando Jair Bolsonaro anunció que su hijo sería el candidato presidencial. En aquel momento, los primeros sondeos mostraban una situación de mayor paridad. Posteriormente, distintos escándalos que vinculan a Flavio con hechos de corrupción o conexiones sospechosas con banqueros investigados por la Justicia le jugaron en contra al referente de derecha y volvieron a poner a Lula por delante.

Pese al creciente enfrentamiento político entre los presidentes, tanto fuentes brasileñas como argentinas remarcan que la relación bilateral continúa funcionando con normalidad en otros ámbitos estratégicos.

Ambas partes coincidieron en que la cooperación económica, comercial, científica y nuclear mantiene un buen nivel y que existe un esfuerzo compartido para impedir que la confrontación presidencial se traslade al resto de la agenda bilateral.

En ese sentido, desde ambas capitales sostienen que el conflicto se concentra en el plano político al más alto nivel, mientras que los sectores empresariales, diplomáticos y técnicos de ambos países buscan preservar los canales de trabajo conjunto que históricamente caracterizaron el vínculo entre las dos mayores potencias de América del Sur.

La decisión de Milei de viajar a Brasil se suma, además, a otros episodios recientes que fueron recibidos con malestar por el Gobierno de Lula.

En Brasil ya había generado una lectura negativa la cancelación, a último momento, del viaje del Presidente argentino a la última cumbre del Mercosur, realizada en Paraguay. En aquella oportunidad, la Casa Rosada explicó la ausencia por el proceso de reordenamiento político que atravesaba el gabinete nacional.

Sin embargo, pocos días después Milei sí participó de la celebración por el Día de la Independencia de Estados Unidos junto al embajador Peter Lamelas, en un hecho que fue observado con atención desde Brasil. Una vez más, dándole la espalda al Mercosur y priorizando -como en tantas otras oportunidades- su cercanía con la Casa Blanca.