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La nueva gigante china del litio quiere invertir en Catamarca

El Gobierno aprobó el ingreso de un nuevo proyecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Se trata de la iniciativa que impulsa Liex, subsidiaria de la minera china Zijin Mining, para desarrollar una planta de producción de carbonato de litio en el Salar Tres Quebradas, ubicado en Fiambalá, Catamarca.

La inversión prevista alcanza los u$s 709 millones y eleva a 21 el número de proyectos aprobados bajo el régimen, con compromisos que ya superan los u$s 46.700 millones.

El emprendimiento contempla la construcción de una planta con capacidad para producir 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio, además de la infraestructura necesaria para la extracción y el procesamiento de salmueras.

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Según la información oficial, el yacimiento cuenta con recursos suficientes para sostener más de 19 años de producción, generaría exportaciones cercanas a u$s 400 millones por año y demandará más de 4.400 puestos de trabajo directos e indirectos entre las etapas de construcción y operación.

La aprobación también refuerza el papel de Catamarca dentro de la industria del litio. Con la incorporación de Tres Quebradas, la provincia suma tres proyectos litíferos aprobados bajo el RIGI y consolida su posición como uno de los principales polos de producción del mineral en Argentina, en un contexto de fuerte competencia global por asegurarse el acceso a este recurso estratégico para la transición energética.

Más allá del incentivo que representa el RIGI para las grandes inversiones, la decisión de Zijin Mining responde principalmente a las características geológicas del Salar Tres Quebradas, considerado uno de los depósitos de litio de mayor calidad del país.

Ignacio Rovira, geólogo especialista en recursos naturales, explicó que el salar “destaca por su elevado grado de litio y por una química de salmuera relativamente favorable, con una baja relación magnesio/litio y niveles moderados de otras impurezas, lo que facilita los procesos de concentración y precipitación”.

Además, señaló que el recurso reportado alcanza 8,42 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente con un grado promedio de 768 miligramos por litro, ubicándolo entre los depósitos de mejor calidad del Triángulo del Litio.

“El control casi completo del yacimiento es algo poco frecuente en Argentina, donde las concesiones suelen estar divididas entre distintas compañías”, destacó también Rovira.

Según el especialista, la combinación entre la alta concentración de litio, una química favorable para reducir costos de producción, el tamaño del recurso y la posibilidad de expandir el proyecto convirtió a Tres Quebradas en uno de los activos más atractivos del país para una empresa como Zijin Mining.

La planta proyectada tendrá una capacidad de 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio, un volumen que representa una porción significativa de la producción nacional.

Rovira señaló que, tomando como referencia las 116.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) producidas por Argentina en 2025, una operación de esta escala representaría aproximadamente un tercio del volumen obtenido por el país durante ese año.

“Cuando alcance su capacidad plena, Tres Quebradas se convertiría en uno de los principales productores individuales de Argentina, rivalizando o incluso superando a varios de los proyectos que hoy lideran el ranking”, afirmó.

El especialista agregó que la iniciativa también fortalecerá el rol de Catamarca dentro de la minería del litio y contribuirá a que Argentina avance hacia el objetivo de superar las 300.000 toneladas anuales de producción durante los próximos años.

Además del ingreso de divisas, una inversión de u$s 709 millones puede generar un fuerte efecto multiplicador sobre la economía provincial.

Durante la etapa de construcción, el proyecto demandará obras civiles, caminos, perforaciones, líneas eléctricas, ductos, plantas industriales y campamentos, además de una importante contratación de transporte, alojamiento, maquinaria y servicios especializados.

La ingeniera química y consultora en litio, Azul Giménez Moreno, explicó que el verdadero impacto económico no depende únicamente del valor de las exportaciones. “Ese valor no debe interpretarse como dinero que queda íntegramente en la provincia: el impacto provincial concreto proviene principalmente de salarios, regalías, impuestos, compras locales y contratación de servicios”, indicó.

La inversión de Zijin Mining en el Salar Tres Quebradas forma parte de una competencia cada vez más intensa entre las principales potencias por asegurarse el acceso a los llamados minerales críticos. El litio dejó de ser un insumo destinado exclusivamente a la fabricación de baterías para celulares y computadoras: hoy es una pieza clave para el desarrollo de vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento de energía, centros de datos, redes eléctricas y otras tecnologías vinculadas con la transición energética.

A medida que aumenta la generación de energía solar y eólica, las baterías de ion-litio también cumplen un rol cada vez más importante para almacenar electricidad y liberarla cuando disminuye la producción o aumenta la demanda. Además, permiten estabilizar las redes eléctricas, brindar respaldo a infraestructuras críticas y reducir la dependencia de combustibles fósiles.

En ese contexto, la competencia por el litio pasó de ser una cuestión ambiental a convertirse en un tema de seguridad energética, competitividad industrial e incluso geopolítica. Para las principales economías, depender de un único proveedor de minerales críticos o de materiales para fabricar baterías representa un riesgo comparable al de depender de un solo abastecedor de petróleo o gas.

China mantiene una posición dominante en esta cadena de valor. Las proyecciones indican que todavía concentraría más del 60% del litio refinado a nivel mundial en 2035. Además, sus empresas continúan expandiendo su presencia internacional mediante la adquisición y el financiamiento de proyectos mineros en América Latina, África, Australia y Asia, con el objetivo de integrar toda la cadena, desde la extracción del mineral hasta la fabricación de materiales para baterías, celdas y vehículos eléctricos.

Frente a ese escenario, tanto Estados Unidos como la Unión Europea aceleraron sus propias estrategias para diversificar el suministro. En febrero de 2026, Washington firmó acuerdos sobre minerales críticos con distintos países, entre ellos Argentina, con el objetivo de fortalecer cadenas de abastecimiento más resilientes y facilitar nuevas inversiones. En paralelo, impulsa iniciativas como Project Vault, destinada a construir una reserva estratégica de minerales críticos para reducir la vulnerabilidad ante eventuales interrupciones del suministro.

Europa también reforzó su política industrial mediante la implementación del Critical Raw Materials Act, una normativa que busca aumentar la extracción, el procesamiento y el reciclaje de minerales estratégicos dentro del bloque, además de reducir la dependencia de un único proveedor externo. A esto se suma el financiamiento del Banco Europeo de Inversiones para proyectos vinculados con materias primas críticas.

El crecimiento de la minería del litio también mantiene abierto el debate sobre su impacto ambiental, especialmente por el uso del agua en los salares de altura.

Rovira explicó que una de las principales preocupaciones está vinculada con la extracción de salmueras mediante evaporación solar y su posible incidencia sobre el equilibrio hídrico de los salares y los acuíferos de agua dulce cercanos. También señaló que continúan las discusiones sobre la participación de las comunidades indígenas y el potencial de nuevas tecnologías de extracción directa de litio (DLE), que prometen reducir el consumo de agua superficial.

Para garantizar la sustentabilidad del proyecto, el especialista consideró indispensable contar con modelos hidrogeológicos actualizados, monitoreos independientes de los niveles de agua y de la química de las aguas dulces y saladas, auditorías ambientales, transparencia en la publicación de datos y procesos de consulta con las comunidades involucradas.

“En la medida en que las tecnologías de menor impacto hídrico demuestren su viabilidad en las condiciones locales, su incorporación debería formar parte de la estrategia de mediano y largo plazo”, sostuvo.