El senador libertario Bartolomé Abdala estuvo en Estados Unidos para presenciar la final del Mundial 2026 entre la Selección argentina y España. Su presencia quedó al descubierto por una serie de imágenes que se viralizaron en X, donde se lo ve en pleno trayecto hacia Nueva Jersey, sede del partido que terminó con la derrota de la Albiceleste.
En las fotos aparece vestido de manera informal, con gorra negra, jeans, zapatillas y una campera beige. Ni el legislador ni su entorno salieron a desmentir el viaje.
El dato cobra relevancia por el costo de la travesía. Según estimaciones, asistir a la definición del torneo demanda alrededor de US$10.000 en los paquetes que combinaban pasajes, alojamiento y entrada.
A todo esto se suma el obstáculo de era conseguir la entrada para la final, que tras la clasificación argentina ante Inglaterra, las entradas en reventa se ubicaban arriba de los US$10.000. En Estados Unidos esa modalidad es legal y funciona a través de plataformas oficiales.
Abdala representa a San Luis en la Cámara alta y ejerce la presidencia provisional del Senado, un cargo que lo coloca segundo en la línea de sucesión presidencial, solo detrás de la vicepresidenta Victoria Villarruel. A partir de agosto, su dieta rondará los $7 millones netos por mes.
El vínculo del senador con el fútbol no es nuevo. Entre 2000 y 2018 fue dirigente de la Liga Sanluiseña y ocupó distintos cargos electivos dentro de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
La escapada mundialista contrasta con la señal que había bajado el propio Gobierno. En la previa del torneo trascendió que desde la Casa Rosada regía una orden no escrita para que funcionarios y legisladores mantuvieran un perfil bajo durante la Copa del Mundo y evitaran ser fotografiados en los estadios.
Abdala no fue, sin embargo, el único referente libertario retratado en el Mundial. Días atrás, Santiago Viola, secretario de Justicia y número dos del ministerio que encabeza Juan Bautista Mahiques, fue visto durante el duelo entre la Argentina y Suiza. Desde esa cartera explicaron que el funcionario había pedido licencia y calificaron el episodio como «una excepción». Para el senador puntano, en tanto, no se trata de la primera situación incómoda frente al discurso anticasta que enarbola el oficialismo.
