La Fiesta Nacional e Internacional del Poncho volvió a convertirse en el gran punto de encuentro de la cultura argentina en San Fernando del Valle de Catamarca.
Con una convocatoria multitudinaria y una programación que reúne a artistas de renombre, artesanos de todo el país y una destacada propuesta gastronómica, el evento continúa consolidándose como uno de los festivales más importantes del calendario nacional.
Quienes recorren el predio pueden disfrutar de cientos de puestos de artesanías provenientes de Catamarca y de distintas provincias, además de conocer la oferta turística de cada municipio y descubrir la riqueza cultural que caracteriza a la región.
En el escenario principal, la música es una de las grandes protagonistas. La noche del viernes tuvo como cierre la presentación de la cantante Cazzu, mientras que en otro de los escenarios el Dúo Coplanacu conquistó al público con un espectáculo que se extendió por la ovación de los asistentes. Como reconocimiento, los músicos recibieron dos ponchos artesanales y botellas de vino, un gesto muy celebrado por los artistas.
La grilla también incluyó las actuaciones de Sele Vera y Los Pampas, entre otros exponentes del folclore y la música popular. Para esta noche, la expectativa es igualmente alta con las presentaciones de Lázaro Caballero, Jorge Rojas y el grupo de cuarteto La Konga.
Pero el festival no solo se vive a través de la música. La gastronomía regional también tiene un lugar de privilegio y uno de los grandes atractivos fue la elaboración de un tamal gigante que despertó la curiosidad de miles de visitantes.

El matrimonio encargado de preparar esta monumental receta explicó a Cadena 3 que el tamal superó el metro de largo, tuvo unos 50 centímetros de ancho y 15 centímetros de alto. Para su elaboración utilizaron una pasta preparada con zapallo anco y harina de maíz, además de un abundante picadillo elaborado con carne de cabeza de vaca.
«El tamal lleva la pasta que se hace del anco con la harina de maíz, bien condimentada, y el picadillo que se prepara con cabeza de vaca», explicaron los cocineros, quienes detallaron que utilizaron cinco cabezas de vaca, cada una con siete horas de cocción, un trabajo que demandó varios días de preparación.
El armado también requirió un importante trabajo artesanal. «Solo armar el tamal nos llevó más de tres horas. Hay que acomodar cuidadosamente la chala, colocar el relleno, cubrir con la pasta y volver a envolver y atar para que no se desarme durante la cocción», relataron.
La cocinera contó que aprendió la técnica observando a su madre y que, tras casarse, comenzó a elaborar tamales para vender junto a su esposo, perfeccionando una tradición familiar que hoy se transformó en uno de los grandes atractivos del festival.
Cada porción de tamal tiene un valor de 2.500 pesos y, para preparar esta gigantesca versión, se utilizaron 22 docenas de chalas de maíz, en una demostración culinaria que despertó el aplauso y el interés de los miles de visitantes que recorren la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho.
Con una combinación de música, gastronomía, artesanías y tradiciones, Catamarca vuelve a demostrar por qué el Festival del Poncho es una de las celebraciones populares más convocantes y representativas de la Argentina.
