Javier Milei se dirigirá esta noche al país en una cadena nacionalpara anunciar su proyecto de reforma de lacarta orgánica del Banco Central, centrado en castigar a la “maquinita” y cerrar la canilla del financiamiento al Tesoro. A priori, dicen en la Casa Rosada, no está previsto que su discurso tenga un mensaje dirigido al ciudadano que tiene el bolsillo castigado, ni una promesa de mejoras de corto plazo en el poder adquisitivo para esa mayoría de argentinos que habita los grandes conglomerados urbanos. Será el Milei de siempre: técnico y ortodoxo.
Con el aura de relevancia que tienen los mensajes presidenciales dirigidos al país, el Presidente va a dejar en claro que solo piensa en profundizar en su modelo económico actual, sin correcciones ni otras recetas para apuntalar el consumo.
La premisa que circula en la política de cara a 2027 -tanto en el oficialismo como en la oposición- es que, sacando a los tres grandes motores de la macro (la energía, la minería y el agro) los ingresos de las familias difícilmente tendrán un despegue. En un escenario sin sobresaltos, el repunte será lento. “La perspectiva es un salario real estable. Si se mira un gráfico de lejos es una línea más o menos plana”, consideró el exministro de Economía, Hernán Lacunza ayer.
No es muy distinta la previsión que hacen en la Casa Rosada. Si bien dentro del libreto oficial comenzó a asomar una respuesta al reclamo por los ingresos, la morosidad y el empleo – “trabajamos para que cada vez menos gente no llegue a fin de mes”- no se prevé un cambio sustancial para la industria y el comercio. “La pregunta por el bolsillo nos va a acompañar todas las semanas. Y va a ser el principal argumento de la oposición. El desafío es demostrar que el esfuerzo vale la pena. Que tiene sentido dejar madurar al plan económico”, dijo una alta fuente de la Casa Rosada
Es por eso que, mientras Milei cristaliza su modelo económico, el Gobierno despliega un masterplan de alianzas para apuntalar el plan de reelección. Se busca aunar fuerzas en lo internacional y en lo nacional para ahuyentar el mayor temor que tiene el oficialismo: el fantasma del péndulo argentino.
