El Gobierno se llevó una victoria pírrica esta semana en el Senado al lograr la media sanción de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada pero sin dos capítulos clave: los relacionados con la venta de tierras a extranjeros y los cambios a la ley de manejo del fuego. El traspié legislativo estuvo directamente relacionado al endurecimiento de algunos gobernadores, que ante la visibilidad pública que ganó el tema y la movilización popular, se mostraron reacios a pagar el costo político de acompañar al oficialismo.
En la Cámara de Diputados, donde pronto se debatirán la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la ampliación del régimen de Inocencia Fiscal, y se disputará el segundo round de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, la oposición observó con atención el devenir de las negociaciones y mostró un moderado entusiasmo ante algunas señales.
Un referente del bloque peronismo destacó los contactos que entablaron desde Unión por la Patria con casi todos los gobernadores aliados a la Casa Rosada y la buena predisposición que encontraron. “Hubo mucho diálogo, algunos hablaron con Claudio Vidal (Santa Cruz), otros con Figueroa (Neuquén), Hugo Passalacqua (Misiones), Sáenz (Salta) o Pullaro (Santa Fe), tuvimos distintos resultados, pero este tema nos permitió recuperar cierto nivel de diálogo”, explicó.
Y agregó: “La principal señal es que estaban todos los teléfonos abiertos, nadie se cerraba al diálogo”. Desde el peronismo consideran que el fracaso oficialista de la Ley de Tierras dejó en evidencia un cambio táctico de los mandatarios provinciales y cierto hartazgo con los modos de la Casa Rosada.
Es importante destacar que la flexibilización de la Ley de Tierras recibió los primeros golpes de nocaut a principios de semana, cuando los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán), Rolando “Rolo” Figueroa (Neuquén) y Hugo Passalacqua (Misiones) hicieron saber que sus senadores votarían en contra. Luego, otros mandatarios que originalmente habían prometido apoyo, como el salteño Gustavo Sáenz, comenzaron a darse vuelta.
“Hay poca predisposición de los gobernadores a ser arrastrados a temas que claramente son impopulares. Si bien eso no significa que pierdan la idea de colaborar con el Gobierno, sienten que cualquier paso en falso, donde queden descalzados de la opinión pública, puede perjudicar sus chances electorales”, sintetizaron.
Aunque el problema que ven a futuro es que los proyectos en carpeta para ser debatidos en Diputados no generan el mismo nivel de movilización ni acaparan la conversación pública. “Son temas de menor intensidad, lo que pasó en el Senado no es fácilmente repetible”, analizaron.
Entre los bloques del medio, coincidieron con parte del análisis. “Se acercan las elecciones provinciales, todo no va a ser un paseo para el oficialismo como hasta ahora”, explicó un diputado de Provincias Unidas. Pero también recordó que proyectos como la ampliación de la Inocencia Fiscal vienen atados con promesas oficialistas de aumentar los fondos coparticipables que reciben las provincias.
Por otro lado, las turbulencias internas en un bloque aliado también podría tener efectos inesperados. En el Senado, el bloque misionero terminó dividido en dos: un monobloque integrado por la senadora Sonia Rojas Decut, que manifestó su lealtad política al gobernador Hugo Passalacqua, y otro monobloque conformado por Carlos Arce, que se referencia en el líder del Frente Renovador de la Concordia Carlos Rovira.
La disputa interna entre Passalacqua y Rovira por el momento no tendrá efectos concretos en Diputados, donde los cuatro integrantes de Innovación Federal no sufrirán rupturas. “No se dividirá… por ahora”, aclararon desde la bancada. Sin embargo, esta pelea es seguida atentamente por los libertarios, ya que los votos de Innovación Federal resultaron fundamentales en más de una oportunidad.
