“Trabajo bárbaro con la mayoría de los gobernadores”. La definición la dio esta semana el ministro de Economía Luis Caputo. Definió al gobierno como “federal” y subrayó que “si a las provincias les va bien, al país le va bien”. Expresiones que ratifican que en los últimos tiempos, se sumó a la búsqueda de acuerdo con los mandatarios provinciales. Claro que, del otro lado, quieren más que frases amables, reclaman por recursos.
Caputo intenta reforzar las gestiones que lidera Diego Santilli con los gobernadores aliados para que no se repita en otros proyectos de leyes considerados clave por el oficialismo lo que pasó con el de inviolabilidad de la propiedad privada, cuando resignó dos capítulos que calificaba como importantes. En esa lista están, por ejemplo, zonas frías, reforma electoral y presupuesto 2027.
Más allá de las frases, el titular de Economía tiene desde el arranque de su gestión al ajuste de recursos para las provincias en el centro de su estrategia fiscal. No sólo por el recorte de las transferencias discrecionales (las que van por fuera de la coparticipación) sino por la eliminación de fondos específicos como el destinado a transporte y el achique del presupuesto para obra pública.
En medio del debate abierto por el destino del porcentaje del impuesto a los combustibles que no llega, según establece la ley, a obras viales, Caputo afirmó durante su visita a Córdoba “ningún gobernador me llamó para quejarse” e, incluso, aseguró que el único que se comunicó fue uno, “de la oposición, para avisarme que iban a operarme”.
Si es como el ministro afirma, los mandatarios tienen una actitud diferente con él a la que asumen, en muchos casos, públicamente y a la que, hace un año, plasmaron en un proyecto de ley para que se coparticipara ese impuesto y que llevó la firma de los 24. Claro que, en las negociaciones políticas, todo es posible.
Desde que Javier Milei llegó a la Rosada la relación con los gobernadores -siempre necesarios para el oficialismo para lograr sacar o frenar iniciativas en el Congreso- pasó por diferentes niveles de tensión. En estos días, Santilli y Caputo buscan reencausarla después del traspié en el Senado.
Hace cuatro meses, LA NACION contó que Caputo habría planteado un entendimiento con los gobernadores para asegurar respaldo legislativo, aumentar la certidumbre e impulsar la economía. Las conversaciones en torno a ese eje continúan y pasan por qué posición tomarán los libertarios en las elecciones provinciales en los distritos de esos mandatarios.
El viernes Caputo viajó con Santilli a Catamarca para reunirse con el mandatario local, Raúl Jalil y el de Santiago del Estero, Elías Suárez, para “avanzar en una agenda conjunta”. Igual que lo hizo en Córdoba, el titular de Economía, subrayó los avances que habrá en infraestructura: “El camino es el de la baja de impuestos, de la mejora de infraestructura, de la baja de desregulaciones”. E insistió en que semanalmente hablan del tema en una “mesa” de la que participan los mandatarios y Economía. El de la obra pública es uno de los reclamos permanente desde las provincias.
Otro ejemplo del apoyo de Nación a las provincias que dio Caputo en estos días fue que están “cediendo préstamos que tenemos de multilaterales. Hay un trabajo en conjunto muy bueno con los gobernadores”, insistió.
En materia de recursos, con la llegada de Santilli al gabinete, Economía flexibilizó la firma de autorizaciones para colocación de deuda internacional y, a partir de abril, otorgar adelantos financieros. Hay 15 que los recibieron por $400.000 millones para cubrir urgencias de caja. Posteriormente, la medida fue ampliada para sumar a otras jurisdicciones. El número refleja el stress de las cuentas subnacionales y el estado con el que encararán el año electoral.
De hecho, Chaco -gobernada por el aliado electoral Leandro Zdero- ya refinanció el pago y en Córdoba, desde la administración de Martín Llaryora deslizaron que podrían pedir mayor plazo de pago. La cancelación en todos los casos está prevista para dentro del año fiscal.
La foto de los primeros siete meses del año muestra que las provincias perdieron recursos de los girados por Nación en paralelo al pedido de apoyo por parte de la Rosada. Las transferencias no automáticas se redujeron 62,8% interanual en términos reales (fue el peor acumulado en ese período al menos dos décadas). La coparticipación cayó menos, 1,3% real interanual.
El logro de la Rosada es negociar uno a uno, aplicar un esquema de premios y castigos. Los gobernadores no consiguieron sostener el frente común que armaron hace un año para buscar un nuevo reparto de los Aportes del Tesoro de la Nación y del impuesto a los combustibles.
Hay un tira y afloje permanente. Las alianzas son muy volátiles y, apenas los gobernadores ven que pueden terminar pagando un costo político a cambio de nada o de muy poco, dejan de acompañar. Mientras Santilli es el interlocutor político, Caputo es el dueño de la “billetera”, su fuerza está en el manejo de los recursos.
