Los acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea (UE) empiezan a dar sus primeros frutos para la Argentina en materia de exportaciones, según analistas privados, pese a que todavía es prematuro para sacar conclusiones contundentes. La carne lidera el crecimiento de ventas a estos destinos.
En el segundo trimestre de 2026, las exportaciones argentinas crecieron un 30% respecto del mismo período del año pasado. Para Gerardo Alonso Schwarz, Economista Jefe del IERAL NEA, esto fue consecuencia de un combo que incluyó factores sectoriales, factores internacionales y medidas generales de simplificación del comercio exterior, que «contribuyeron a reducir los costos de transacción, los tiempos de abastecimiento de insumos clave para la producción y los costos logísticos y administrativos mientras incrementó los márgenes de rentabilidad a las producciones del interior».
Sin embargo, también percibió algunos efectos de los recientes acuerdos comerciales firmados por el Gobierno. En cuanto al trato con EEUU, el especialista explicó que, si bien todavía no entró en vigencia, en el mismo se «incluyó un incremento de cuota de importaciones norteamericanas de carne bovina argentina que se formalizó a través de otro instrumento (una proclama ejecutiva del presidente de Estados Unidos) de aplicación inmediata«.
En ese sentido, detalló que, durante los primeros seis meses de 2026, las ventas argentinas a Estados Unidos de “Carne Bovina Congelada” se incrementaron un 175% (+u$s193 millones) y las de “Carne Bovina Refrigerada” registraron un incremento de 122% (+u$s48 millones).
En la misma línea, Federico Bernini, economista del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA, destacó en conversaciones con Ámbito que, del acuerdo con EEUU, se destaca la performance de la carne vacuna «que está volando».
Un informe reciente del IIEP señaló que las exportaciones de bienes diferenciados (por características físicas, diseño, marca o confiabilidad), que son aquellos que reflejan «una estructura exportadora más sofisticada, con mayores posibilidades de generar derrames de conocimiento y mayores perspectivas de crecimiento futuro», treparon un 18% interanual (+u$s847 millones) en el segundo trimestre. Un tercio de ese incremento (+u$s278 millones) fue generado por los envíos de carne y pesca.
Si bien una parte de ese ascenso fue causado por los mayores precios internacionales de la carne, el trabajo puso el foco también en el crecimiento de las ventas de carne vacuna hacia Estados Unidos, impulsado por la ampliación temporaria de la cuota arancelaria. «Desde febrero de 2026, Estados Unidos habilitó para Argentina un cupo adicional de 80.000 toneladas, distribuido en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas, que se sumó a la cuota preexistente de 20.000 toneladas», profundizó.
Por otra parte, desde el IERAL analizaron el comportamiento de las exportaciones hacia la Unión Europea desde el 1° de mayo, cuando comenzó la aplicación provisional del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.
En concreto, los mayores aumentos durante esos dos meses, versus el mismo bimestre de 2025, se verificaron en “Semillas de Girasol” (+u$s160 millones), “Carne Bovina Refrigerada” (+u$s27 millones), “Cítricos Agrios” (+u$s22 millones), “Aceite de Girasol” (+u$s20 millones) y “Moluscos” (+u$s17 millones).
Alonso Schwarz aclaró que «los resultados deben interpretarse como señales preliminares y no como una estimación definitiva de su impacto» y que parte de las subas están influenciadas por «la facilitación del comercio exterior y la coyuntura internacional (especialmente en el caso de las “Semillas de Girasol”)». Aun así, aseguró que «varios productos muestran aumentos muy superiores al crecimiento del conjunto de las exportaciones argentinas» y que los datos «comienzan a mostrar el potencial dinamizador de la mayor inserción internacional, con efectos en todas las regiones debido a la distribución geográfica de los sectores productivos».
Por su parte, Bernini no se animó a asegurar que el crecimiento de las ventas de carne al «Viejo Continente» responde al acuerdo y «sí lo es, el impacto es chico», aunque si identificó efectos positivos en otros productos como la miel, clasificado como un bien «no diferenciado» por el IIEP. Vale agregar que, además del mencionado aporte de la carne, las exportaciones de bienes con mayor valor agregado fueron también impulsadas por los envíos de pick-ups a países de la región, así como por las subas en vinos y quesos.Informate más
Al igual que el IERAL, el IIEP enfatizó que los acuerdos deben ser acompañados por una política de facilitación del intercambio comercial. Concretamente, el instituto celebró la reducción de las retenciones, al sostener que «los derechos de exportación funcionan como un sustituto imperfecto del impuesto inmobiliario rural que, a diferencia de aquel, reducen el precio recibido por la producción exportada, alteran la elección entre el mercado externo y el interno y no distinguen entre la renta de la tierra y la rentabilidad normal de la actividad».
«Por este motivo, distorsionan los incentivos a producir y exportar, especialmente en zonas marginales donde la menor productividad de la tierra hace que algunos establecimientos dejen de ser viables con mayor facilidad», cuestionó.
Para el IIEP, las exportaciones de bienes diferenciados «compiten con países que, en general, no gravan sus exportaciones y que muchas veces las apoyan mediante otros instrumentos» y que «es esperable un impacto mayor del impuesto en la producción de este tipo de bienes» que en el caso de los commodities.
La información desarrollada se da en un contexto general de exportaciones récord, que se encaminan a superar los u$s100.000 millones en 2026, de acuerdo con una estimación de la consultora LCG. Más allá del aporte que pueden estar teniendo las medidas de liberalización y los acuerdos entre países, la entidad marcó la incidencia de las cosechas récord de maíz y trigo, el aumento en el precio del aceite de soja y el boom en las ventas de petróleo, tanto por el pujante nivel de producción de Vaca Muerta como por el salto de precios derivado de la guerra en Medio Oriente.
Como desafío hacia adelante, LCG expresó la necesidad de «ampliar todavía más la base de productos exportados, en bienes diferenciados y, presumiblemente, de mayor valor agregado local, de modo que sean más las empresas que colocan productos valorados por consumidores e inversores externos, y que haya más cantidad de trabajadores (calificados y no calificados) involucrados en el comercio exterior».
