Las privatizaciones que se están llevando a cabo desde el Gobierno nacional poco a poco comienzan a tener adosados conceptos como subvaluación, opacidad y elección de beneficiarios. Así como, desde hace meses, la mira está puesta en las sociedades estatales que fueron o están en camino a quedar en manos de grupos económicos relacionados con el Gobierno, ahora la lupa se posa sobre la incipiente privatización del complejo hidroeléctrico Los Nihuiles, en Mendoza.
En julio de este año, mediante el decreto provincial 1436, firmado por el gobernador Alfredo Cornejo, y el DNU del gobierno nacional 667/2026, para sorpresa de muchos, Mendoza y Nación convocaron en forma conjunta a una licitación pública nacional e internacional.
El sistema Los Nihuiles se compone de los diques El Nihuil y Valle Grande, presas Aisol y Tierras Blancas, y las centrales Nihuil I, II y III sobre el río Atuel. Actualmente, la operatoria está a cargo de la empresa Pampa Energía, que se encuentra en retirada. La reprivatización fue presentada por el gobierno nacional como “la reorganización del Sistema Hidroeléctrico Los Nihuiles”, considerada la segunda etapa después de la privatización de las represas del Comahue.
Según fuentes calificadas, “llamativamente cuando se iba a vender el 90 por ciento de las acciones, a último momento, el gobierno provincial anunció que iba a vender el 100. No hay otra posibilidad de que no sea un condicionamiento de Nación, para que quede en manos de todos aquellos que se vienen beneficiando con las privatizaciones del sistema hidroeléctrico. Forma parte de una toma de decisión política nacional que está avanzando sobre los complejos hidroeléctricos poniendo todo a disposición de los mismos jugadores”.
Una de las preguntas que más ruido hace, ya que hasta ahora no hay respuestas, es por qué motivo un complejo hidroeléctrico provincial que iba a ser privatizado por Mendoza, cuyo expediente había pasado por Fiscalía de Estado, se licita en conjunto con Nación, sin aprobación de la Legislatura.
En el centro de todas las miradas quedó el Grupo Neuss, a cargo de los hermanos Juan y Patricio, que viene expandiéndose a la velocidad de la luz. Actualmente, en Mendoza, Edison Energy, controla el Consorcio de Empresas Mendocinas para Potrerillos (CEMPSA) y la cadena de usinas que son parte de la concesión: Cacheuta, Álvarez Condarco y El Carrizal. Por eso, en la provincia cuyana, a nadie sorprende que sean los principales mencionados en la nueva privatización. Dato importante: la concesión venció y se prorrogó por 5 años, con posibilidad de extender por 20 más. Por otro lado, el 22 de diciembre de 2025, el Gobierno nacional prorrogó la autorización como generador de energía a la mencionada firma perteneciente a los Neuss.
Los Neuss están en el centro de las controversias porque, de acuerdo con una fuente autorizada, recientemente se habría labrado un contrato entre la empresa que administra Los Nihuiles y CEMPSA, para que la firma de los Neuss se encargue del mantenimiento de la represa que se privatizará. O sea, accederían, de esa manera, a información privilegiada de cara a la apertura de la licitación.
Edison, de los Neuss, no solo se quedó con Transener sino que también puso un pie dentro de la privatización de las represas del complejo Comahue. Justamente, sobre estas últimas, como reveló Ámbito, se acaba de ampliar la denuncia presentada por la Fundación Soberanía, de Neuquén, en la que se describe una “cadena de ilegalidades”, para subvaluar las represas y elegir quiénes se quedan con su explotación, corriendo al Tribunal de Tasaciones y situando en su lugar una nueva unidad de valuaciones./Ambito
