¡Campeonas del mundo en la cancha más difícil! Argentina volvió a alcanzar la gloria máxima en el hockey sobre césped femenino. En el Wagener Stadium de Amstelveen, considerado el mayor templo de esta disciplina a nivel mundial, las Leonas derrotaron a Países Bajos por 3-1 en la definición por shoot-outs, tras igualar 1-1 en el tiempo reglamentario. Ante 10.000 personas y frente a las dueñas de casa, el equipo de Fernando Ferrara completó una campaña impecable e invicta, consolidándose como la nueva referencia del hockey internacional actual al conquistar su tercer título mundial. El mérito es mayúsculo, porque derrotó a las actuales bicampeonas olímpicas de visitante y que defendían el título.
La final comenzó con una paridad absoluta entre dos equipos que se alternaron el dominio territorial. Sin embargo, antes del cierre del segundo cuarto, Yibbi Jansen logró vulnerar el bloqueo de la arquera argentina Cristina Cosentino mediante un córner corto, estableciendo el 1-0 parcial para las locales. A pesar del golpe, Argentina mantuvo la calma y el orden defensivo, gestionando las embestidas de un rival peligroso y veloz. En el tramo final del partido, la insistencia argentina tuvo su recompensa: a falta de seis minutos para el cierre, la capitana Majo Granatto aprovechó un rebote tras el séptimo córner corto del equipo para sellar el empate definitivo que forzó la definición desde los shoot-outs.
En la instancia decisiva, la jerarquía de las ejecutoras argentinas fue determinante. Sofía Cairó, quien ya había marcado en la consagración de París 2024, anotó el penal definitivo que desató el festejo desenfrenado del seleccionado. También convirtieron Victoria Granatto y Brisa Bruggesser, mientras que el intento de Zoe Díaz fue anulado por los jueces. Por el lado de las neerlandesas, solo Marijin Veen logró convertir, mientras que Pien Sanders, Felice Albers y Freeke Moes fallaron sus ejecuciones, sentenciando el triunfo albiceleste frente al respetuoso público local.
La emoción invadió el campo de juego inmediatamente después del penal definitivo. Las Leonas ingresaron al podio bailando, exhibiendo banderas argentinas ante la mirada de figuras históricas como Luciana Aymar y Sergio Vigil, quienes acompañaron al plantel desde las tribunas. “Es un sueño estar acá en este momento. ¡Somos campeonas del mundo, no lo puedo creer!”, manifestó conmovida Julieta Jankunas tras la premiación. La delantera cordobesa destacó la resiliencia del grupo al afirmar: “Jamás el equipo fue para abajo. En los penales dijimos: es nuestro. El camino no fue fácil, pero somos Argentina”.
El éxito argentino es el resultado de un proceso sólido que comenzó en la fase de grupos, donde el equipo igualó ante Estados Unidos y superó a Alemania y Escocia. En la segunda etapa, las Leonas mantuvieron su invicto tras vencer a España e igualar frente a Bélgica, equipo que finalmente se quedó con la medalla de bronce tras superar a Australia. Además del trofeo mayor, el seleccionado nacional recibió distinciones individuales, destacándose Zoe Díaz, quien fue galardonada como la mejor jugadora joven del certamen tras recibir el premio Rising Star.
Esta conquista reafirma el protagonismo histórico de Argentina, que ingresó al podio en siete de los últimos nueve Mundiales. La victoria, lograda en una superficie donde las neerlandesas suelen hacerse fuertes, puso de relieve la capacidad de adaptación y el nivel competitivo del plantel. Otra vez, apareció la garra leona. Nada las amilanó, pese a no haber podido ensayar en la superficie del Wagener Stadium en todo el Mundial. Con el trofeo en alto, al ritmo del clásico “¡Dale campeón!”, la capitana Majo Granatto fue levantada por sus compañeras en un momento de gloria que quedará grabado en la historia grande del deporte nacional argentino. Una estrella que se suma a las conquistas de Perth 2002 y Rosario 2010.

