El Gobierno comenzó a recalcular su estrategia para llegar a las elecciones de 2027 con una mejora más visible de la economía, nuevos anuncios de gestión y un mapa más definido de aliados y competidores. En la Casa Rosada creen que los próximos meses serán determinantes para trasladar las variables macroeconómicas a la actividad y los ingresos, mientras revisan distintos aspectos del funcionamiento político del oficialismo.
En ese marco, hay preocupación dentro del propio gabinete por el impacto político de algunas intervenciones públicas de Javier Milei, especialmente por la actividad y los posteos contra periodistas y medios durante la última semana. Algunos ministros reconocen que no validan esa estrategia, aunque tampoco plantean una confrontación interna con el Presidente. “No comulgo con eso en este momento, pero no va a cambiar”, expresan en Nación.
La expectativa central sigue depositada en la economía y en la posibilidad de que aparezcan resultados concretos antes de que la campaña condicione por completo la gestión. Varios integrantes del gabinete celebraron las últimas decisiones impulsadas por Luis Caputo y el Banco Central para ampliar el crédito y atender algunas dificultades financieras de las familias. “Una cosa es lo que dice Milei públicamente y otra, lo que a veces se materializa”, agregan en despachos oficiales.
Entre esas decisiones destacan el programa para utilizar recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) como fondeo de largo plazo para créditos hipotecarios y las nuevas herramientas del BCRA vinculadas con el cobro de préstamos en un contexto de aumento de la morosidad. En el Ejecutivo presentan esas iniciativas como instrumentos destinados a ampliar el financiamiento sin abandonar el equilibrio fiscal.
La misma cautela apareció con la flexibilización de los créditos en dólares, que finalmente avanzó para empresas. En Nación reconocen que durante febrero se analizó extender la posibilidad a personas humanas, pero la alternativa fue descartada por el riesgo de descalce entre una deuda en dólares y los ingresos en pesos de los tomadores. “El Estado no está en condiciones de rescatar un banco en este contexto”, explican sobre los límites que fijaron para el esquema.
Eso no significa que Economía haya definido una dinámica de anuncios semanales para apuntalar la actividad. En la Casa Rosada rechazan esa lectura y sostienen que la acumulación de medidas respondió al estado de avance de distintos expedientes. “Las últimas dos semanas fueron una coincidencia”, remarcan. La estrategia apunta a sostener instrumentos focalizados sin abrir programas de estímulo que comprometan las cuentas públicas.
El escenario que más entusiasma al Gobierno es llegar a las elecciones con una inflación mensual cercana al 0%. A esa proyección agregan algunas variables externas que consideran potencialmente favorables. En despachos oficiales creen que el precio internacional del petróleo podría retroceder antes de las elecciones de Estados Unidos porque una energía cara perjudicaría políticamente a Donald Trump. También estiman que un fenómeno fuerte de El Niño podría beneficiar relativamente a la producción agropecuaria argentina frente a Brasil. Son supuestos internos y no previsiones cerradas.
La relación con Washington constituye, al mismo tiempo, uno de los frentes que la Casa Rosada seguirá de cerca durante los próximos meses. Tras la visita del representante comercial adjunto estadounidense Jeff Goettman, en el oficialismo reconocen que la USTR transmitió la importancia de avanzar con la ratificación e implementación del acuerdo comercial firmado entre ambos países y con las reducciones arancelarias comprometidas. Por ahora, el Ejecutivo evita anticipar plazos concretos sobre ese proceso.
Sí existe una decisión de avanzar sobre la discusión por la tecnología utilizada en sectores considerados estratégicos, que ganó intensidad por la presencia de Huawei en infraestructura vinculada con Vaca Muerta y las advertencias de Estados Unidos. El Gobierno analiza requisitos de seguridad para proveedores y herramientas relacionadas con infraestructura crítica. “Nos vamos a meter”, adelantan en Nación, aunque todavía no está definido el instrumento final.
Otro capítulo que comenzó a tomar forma es el educativo. Sandra Pettovello quedó a cargo de ordenar los proyectos que Capital Humano prepara para enviar al Congreso y que fueron analizados esta semana en la mesa política. En el oficialismo no niegan que una parte de las iniciativas pueda retomar la denominada Ley de Libertad Educativa elaborada a partir del trabajo del Consejo de Mayo, pero todavía no confirman que vaya a enviarse con ese nombre ni con el mismo articulado.
En paralelo, la Casa Rosada intensificó el monitoreo del escenario electoral y de los dirigentes que intentan construir una alternativa por la centroderecha. Los equipos políticos reciben y analizan informes sobre su nivel de conocimiento, intención de voto y capacidad de crecimiento. Por el momento no los consideran una amenaza relevante para Milei. “No tienen votos. No son prototipos de nada”, expresan en un sector del Ejecutivo.
Dentro de esos análisis aparece también la situación del PRO y la eventual proyección de Hernán Lacunza. En Balcarce 50 manejan relevamientos que ubican actualmente al espacio amarillo alrededor de los cinco puntos a nivel nacional y utilizan esa referencia para medir su capacidad negociadora. Eso no modifica, sin embargo, la estrategia de mantener abiertas las conversaciones con Mauricio Macri y avanzar en acuerdos distritales donde ambas fuerzas consideren conveniente confluir.
La revisión política alcanza además la forma en que el oficialismo comunica y defiende sus decisiones, aunque en el Gobierno buscan que ese debate no opaque la agenda de gestión. Patricia Bullrich le planteó a Santiago Caputo cuestionamientos sobre el funcionamiento de la comunicación digital después de la caída del capítulo de extranjerización de la Ley de Tierras. En distintos despachos consideran que ese episodio volvió a mostrar dificultades para anticipar resistencias y ordenar el mensaje público.
En ese esquema, Santiago Caputo aparece replegado de algunas áreas que anteriormente seguía con mayor intensidad, mientras Karina Milei amplía de manera gradual su influencia sobre estructuras políticas y comunicacionales. Algunos funcionarios describen un vínculo más frío entre el asesor y el Presidente, aunque Milei transmite internamente que lo considera necesario para la campaña. La decisión es también sostener a Adrián Ravier como vocero pese a los cuestionamientos que existen sobre algunas de sus intervenciones. En Nación reconocen que no había demasiadas alternativas y recuerdan que la opción original que evaluaba Milei era Alberto Medina Méndez.
También circularon durante los últimos días versiones sobre un encuentro entre Martín Menem y el exjefe de Gabinete Manuel Adorni. Ninguno de los dos entornos confirma ni desmiente la reunión. “No estaría mal”, relativizan cerca del presidente de Diputados. Algunas voces del oficialismo sostienen además que Milei podría volver a considerar a Adorni para integrar la fórmula presidencial si su situación judicial termina con un sobreseimiento, aunque no existe hoy una definición ni una candidatura formal.
