El Gobierno se prepara para poner en marcha los nuevos créditos hipotecarios, la principal palanca con la que intenta reactivar la economía antes de las elecciones. El primer paso será este jueves con la aprobación de la operatoria para habilitar la licitación de plazos fijos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSeS entre los bancos y que luego salgan a colocar los préstamos al público.
El Banco Central definirá este jueves el nuevo régimen informativo para la asignación de fondos en su reunión habitual de directorio. El organismo será el encargado de subastar los depósitos bancarios del FGS y los bancos deberán realizar reportes mensuales. Si bien las autoridades no confirmaron una fecha, la primera licitación podría realizarse entre jueves y viernes.
«El Ministerio de Economía decidió no publicar un cronograma rígido preestablecido; van a ser 10 colocaciones hasta completar el monto, el mecanismo va a ser el mismo de los Bopreales«, dijo una fuente del sector bancario.
De esa forma, Luis Caputo, estaría presente para la primera compulsa. Llegará el miércoles al país después de reunirse con la titular del FMI durante la cumbre de ministros de Finanzas y banqueros centrales del G20. Después de los anuncios de la semana pasada, el ministro de Economía tiene prisa por darle aire a la actividad, el empleo y los salarios, afectados por casi tres años de ajuste.
Bajo el nuevo esquema, el Gobierno financiará a los bancos con $ 2 billones (unos US$ 1.300 millones) en 10 rondas de $ 200.000 millones en plazos fijos UVA de 1 y 5 años, con tasas mínimas de entre 2,5% y 4,5%, respectivamente. Ningún banco podrá tomar más del 20% de lo licitado, los préstamos tendrán una tasa máxima del 7,5% y las entidades contarán con 90 días para colocarlos.
En los bancos hay dudas sobre cómo funcionará la licitación, si van a poder subir las tasas mínimas para quedarse con el cupo del fondeo, qué pasará con los clientes que cerraron operaciones previas al tope máximo de tasas y los tiempos que pretende el gobierno. Si la primera subasta se realiza en los próximos días, las entidades estiman que colocarían los préstamos entre noviembre y diciembre.
El programa apunta a la compra, construcción, ampliación o refacción de primera vivienda. La aprobación de préstamos hipotecarios puede llevar 9 meses desde el anuncio de la línea y la aparición del cliente hasta la aprobación de planos, la firma del boleto y la escritura. «Ahora, desde que contemos con el préstamo, lo puedo liquidar en condiciones de mercado y le voy a bajar la tasa», dijeron en un banco.
En la actualidad, el crédito hipotecario promedio ronda los US$ 75.000 (cerca de $ 100 millones), a 23 años y con una tasa del orden del 7%. En 2025 se colocaron unos 44.000 créditos y este año cerraría en torno a los 30.000, una baja del 34%. «Los $ 2 billones del FGS implicarían sumar unos 20.000 créditos adicionales, un aporte significativo frente al ritmo actual de originación», dijo Empiria.
Hoy el Banco Nación y el BBVA son los jugadores más importantes del mercado. La medida tendrá efectos distintos: en los bancos que hoy ya prestan a 7,5% o menos no es esperable que bajen la tasa, mientras que las entidades con líneas por encima de ese nivel deberán aplicar una baja de tasas, ya que para acceder al fondeo del FGS deben ubicarse dentro del tope de UVA más 7,5%.
«Se estima que el programa permitiría otorgar hasta 20.000 créditos. En principio, las tasas de los préstamos se mantendrían estables, aunque en los bancos que hoy cobran tasas más altas sí cabe esperar una baja; al mismo tiempo, la medida reduce el costo de fondeo de las entidades y también su riesgo de descalce», señaló la consultora que dirige Hernán Lacunza.
El crédito hipotecario en la Argentina es muy bajo: representa menos del 2% del PBI, contra 25% en Chile, 10% en Brasil u 8,5% en Colombia. Si bien se multiplicó por cinco en términos reales desde diciembre 2023 a julio 2026, aún está 25% por debajo del promedio de 2018-2019. Esto se explica, sobre todo, por el tamaño del mercado de capitales local, según Invecq.
El impacto efectivo dependerá de cuánto usen los bancos esta herramienta para agregar cantidad de crédito y cuánto para reemplazar fondeo por uno más barato en el crédito que ya otorgan. Para Sudamericana, la medida busca activar el alicaído sector de la construcción, pero con un «impacto macro que luce acotado en el actual contexto de la economía y los ingresos de los hogares».
El Gobierno flexibilizó los créditos en dólares, obtuvo media sanción en Diputados para el proyecto de inocencia fiscal y bajó las tasas la semana pasada, a costa de una suba del dólar por arriba de $ 1.500. Las medidas apuntan a convertir el crédito en el motor de crecimiento, algo que dependerá no solo de la mayor liquidez que busca incentivar, sino también de la demanda.
Según un informe del Banco Galicia, las empresas y hogares deberán estar dispuestos a endeudarse en un contexto en el que la recuperación de ingresos y la actividad todavía es parcial. «El deterioro observado en los últimos dos años por parte de los indicadores de irregularidad crediticia establece ciertos límites a la velocidad con la que podría expandirse el financiamiento», advirtió la entidad.
Desde el punto de vista del balance del FGS, Vectorial señaló que los bancos estarán originando créditos a 15 o 25 años a partir de un fondeo que, aun cuando se extiende a uno o cinco años, deberá ser renovado posteriormente para acompañar la vida de esas hipotecas. A cambio de ese riesgo, las entidades obtienen un «margen financiero significativo».
«La diferencia entre la tasa máxima de UVA + 7,5% que podrán cobrar a los tomadores y el costo mínimo del fondeo —UVA + 2,5% a un año y UVA + 4,5% a cinco años— deja un spread de entre 3 y 5 puntos porcentuales, dependiendo del tramo que podrá comprimirse si la puja de los bancos por esos fondos es competitiva (y pagan más que el 2,5%-4,5% que exige de mínima el FGS)», señaló la consultora.
