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La sociedad reclama más beneficios económicos

“Algo hay que cambiar”, escribió Lucas Llach. El profesor de la Universidad Torcuato Di Tella y ex vicepresidente del Banco Central durante el gobierno de Mauricio Macri escribió esas cuatro palabras para retuitear el dato del Indec que mostró una caída de casi el 5% de la industria y la construcción durante julio.

Un usuario llamado “Munipa Libertario”, le respondió: “Teniendo en cuenta de dónde veníamos, diría que nada. Es el mismo proceso por el cual pasaron todos los países con una economía cuasi soviética a una economía relativamente normal. Macri se dejó atorar por boludos así y así le fue”.

Llach, que defiende el rumbo de la administración actual y buena parte de sus medidas concretas, siguió el debate: “No es así, Munipa. En el inicio de un programa de reformas y cambio estructural la construcción no cae, aumenta. Mucho más si hay un impulso exportador de la hostia gracias a los nuevos recursos naturales y a las políticas que lo hacen posible”.

A partir de allí, la discusión incorporó el posible impacto de las importaciones de casas chinas. “Lucas, hoy por 80 mil verdes te podes traer una casa china de 100 metros cuadrados. Más allá de algunas cosas puntuales, como la lectura del índice (que se produjo en junio/julio con la mitad de la gente afuera). Es tiempo de comenzar a exigirle a otros sectores la parte que les toca”, insistió “Munipa Libertario”.

“Me parece excelente eso. No creo que explique lo que pasa en construcción. Argentina tiene que producir el doble, y puede”, concluyó Llach.

Se trata del último capítulo -y el más visible- de la discusión que más incomoda al Gobierno: ¿el plan económico se trabó? Más allá de los relatos y los gritos del Presidente, que subraya que “la foto es horrible” pero la película es “la mejor de la historia”, surca al equipo del ministro de Economía, Luis Caputo, la pregunta de si en estas condiciones, además de bajar la inflación, puede haber una expansión económica que se sienta en la calle, por fuera del boom exportador de materias primas.

La incógnita es tal que la cuenta de X del titular del Palacio de Hacienda no hizo referencia alguna a las cifras de la actividad que dio el Indec el martes. En cambio, este jueves sí le dedicó un posteo al dato de los precios, con el 1,7% de agosto, que incluyó por cierto un muy mal dato de la canasta básica de la pobreza (2,6%). “Es la perplejidad del que no tiene botonera para cambiar las cosas”, graficó un banquero que charla con Caputo bastante seguido.

En el último mes, el ministro lanzó créditos en dólares para empresas, impulsó préstamos hipotecarios con fondos de la Anses y prendarios para autos desde el Banco Nación. Ahora, en una charla con estudiantes de la Universidad Di Tella, volvió a sugerir -como lo está haciendo desde hace un año- que hace falta una inyección de divisas desde el ahorro que está fuera del sistema para movilizar la actividad.

Es que en Economía comparten, aunque nunca lo dirán en público, el diagnóstico que han sugerido desde Ricardo Arriazu hasta Miguel Angel Broda y también, por caso, Llach. Con el tipo de cambio en este nivel, es muy difícil que la economía popular se mueva de manera significativa. El universo de opiniones que comparten que “algo se frenó” en el proceso de crecimiento, aún a dos velocidades, van desde el financista tuitero Juancito Nieve hasta analistas profesionales como Emmanuel Alvarez Agis o Marina Dal Poggetto.

“Estamos teniendo los términos de intercambio más altos de nuestra historia, una canasta exportadora con fuerte mejora de sus precios y la actividad económica anda ahí, a los tumbos. Esto si que nunca lo viví”, escribió @NieveJuancito. “Son señales compatibles con el comienzo de una recesión”, postuló Agis. “El crédito se trabó”, señala Dal Poggetto.

La expectativa oficial es que justamente se destrabe la correa de las tasas de interés para que de a poco empiece a bajar la morosidad y así se reanime el crédito. “Lo importante es que empezaron a bajar las tasas”, señalaron desde el Palacio de Hacienda, ante la consulta sobre la perspectiva anémica de la actividad.

El vicepresidente, Vladimir Werning, lo había subrayado en su paso por la convención del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas. Los consultores que releva el Banco Central, de hecho, bajaron de cerca del 3 a cerca del 2% la proyección de crecimiento del PBI para este año.

Las grandes compañías, en tanto, podrían ofrecer algo de oxígeno en este momento, dado que en algunos grandes proyectos de 2027 están empezando a analizar un adelanto de la financiación para evitar caer en la volatilidad típica previa a las elecciones, la otra amenaza para cualquier indicador que intente reanimarse.