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El RIGI se abre al sector automotor de la mano de Toyota

De cara al último trimestre del año, el Gobierno busca dar señales de optimismo frente a una economía de contrastes -con sectores exportadores en expansión y una industria débil- y se prepara para anunciar, en las próximas horas, la aprobación del primer RIGI para un sector intensivo de la industria.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que hasta ahora se mostró como un aliado de los sectores “ganadores” —energía, minería y litio—, podría dar un giro a partir de una inversión de más de u$s 1300 millones en el sector automotor.

La oportunidad para mostrar que el paquete de beneficios también puede impulsar a la industria llegará de la mano de Toyota, que aguarda la aprobación de un proyecto para construir una nueva planta industrial en Zárate.

El martes, durante la 30ª edición del Día de la Exportación, organizado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), el ministro de Economía, Luis Caputo, reivindicó su programa económico y el sistema de incentivos a la inversión.

Caputo puso como ejemplo la transformación de Shenzhen, la ciudad china que en 1980 fue convertida en una zona económica especial. Allí se aplicaron beneficios fiscales, facilidades aduaneras, incentivos a la inversión y una orientación hacia la producción exportable.

“Cambien Shenzhen por Argentina y es exactamente lo que estamos haciendo”, afirmó el ministro, al comparar aquella experiencia con el modelo impulsado por el Gobierno.

La referencia, sin embargo, también expone diferencias relevantes. El desarrollo de Shenzhen combinó la apertura económica con planificación estatal, infraestructura, transferencia tecnológica y una política activa de desarrollo de proveedores.

El RIGI, en cambio, está diseñado como una herramienta de incentivos fiscales y regulatorios para grandes inversiones, sin una delimitación territorial específica.

La aprobación del proyecto Toyota abre la puerta para que el régimen se convierta en una herrramienta de política de desarrollo industrial, lo que representaría un giro novedoso en los proyectos que logran el visto bueno.

La iniciativa se conoce en un momento particularmente complejo para la industria manufacturera. Según el Indec, la utilización de la capacidad instalada industrial se ubicó en 58,2% en julio, con una caída de 0,9 puntos porcentuales frente a junio y de 0,2 puntos respecto del mismo mes de 2025.

De los 12 bloques relevados por el organismo, siete mostraron retrocesos interanuales. Entre los sectores más afectados estuvieron la metalmecánica, los productos minerales no metálicos y la industria automotriz.

La industria automotriz, golpeada por la apertura de importaciones, el freno del crédito y la caída del consumo, utilizó apenas el 39% de su capacidad, contra el 44,1% de un año atrás.

La fotografía contrasta con la situación de otros sectores favorecidos por el actual esquema económico como la refinación de petróleo utilizó el 89,9% de su capacidad; las industrias metálicas básicas, el 71,8%; papel y cartón, el 69,6%; y alimentos y bebidas, el 66%.

En ese escenario de capacidad ociosa y presión sobre las terminales, el proyecto de la marca japonesa aparece como una apuesta de largo plazo y como la primera oportunidad concreta del Gobierno para exhibir un “RIGI industrial”.

Según confirmó una alta fuente del gabinete económico, “ya está el informe técnico” del proyecto presentado por Toyota para ingresar al RIGI. El próximo paso será la revisión del Comité Evaluador.

La automotriz no quiere hacer pública la iniciativa hasta que sea aprobada formalmente. La información, sin embargo, coincide con los movimientos que viene mostrando la terminal, que avanza en la planificación de una tercera planta en su complejo de Zárate para fabricar la próxima generación de la Hilux híbrida.

La inversión superaría los u$s 1300 millones. La capacidad inicial sería de unas 50.000 unidades anuales, con alrededor del 70% destinado a la exportación. Las obras se extenderían entre 2026 y 2030 y la planta tendría una vida útil estimada en 30 años.

El proyecto contempla más de 3500 puestos de trabajo durante la construcción y unos 2600 empleos en la etapa operativa. Más de la mitad de la inversión se volcaría al desarrollo local, a través de obras con constructoras argentinas y la compra de herramental para autopartistas. El financiamiento combinaría capital propio, préstamos internos y crédito bancario o comercial.

“Esto sirve para demostrar que el RIGI no es solo minería y petróleo, también es industria”, señaló un cuadro técnico del Gobierno, que recordó las aprobaciones recibidas por Sidersa y Fertil Pampa, además del expediente de Toyota, todavía en evaluación.

La misma fuente resaltó el compromiso de la compañía con el entramado productivo local. “Como siempre, Toyota está comprometida con el país, desarrollando proveedores”, dijo, y agregó —con suspicacia—: “No es BYD”.

También subrayó que el proyecto contempla asistencia a proveedores nacionales. Es uno de los puntos que reclama la industria para el RIGI: poder integrar la cadena de valor con empresas locales.

La posibilidad de fabricar la nueva Hilux híbrida en la Argentina se especula desde hace años. Toyota suele renovar el modelo cada diez años: hubo cambios de generación en 1997, 2005 y 2015. La nueva versión ya fue presentada en Tailandia y, ante las consultas sobre su producción local, la compañía mantuvo una respuesta cautelosa: “Falta poco”.

La terminal llega a esta definición luego de un período complejo. En 2024 convocó por primera vez en su historia argentina a un programa de retiro voluntario, que alcanzó a unas 400 personas.

Si bien el proceso fue impulsado por los cambios en la política industrial del gobierno de Javier Mieli, la compañia lo asumió como parte de un proceso para alcanzar una estructura más competitiva.

Actualmente, la planta de Zárate mantiene sus tres turnos de producción. Toyota genera cerca de 8000 empleos directos si se consideran también las áreas de administración, finanzas, marketing y servicios corporativos.

Desde Zárate se producen la Hilux, la SW4 y la van HiAce, que comenzó a exportarse a Brasil en 2025. Cerca de la mitad de la producción argentina se destina al exterior, con envíos a todo el continente salvo México. La empresa abastece a Brasil y otros 22 países y representa casi el 5% de las exportaciones argentinas.

La inversión proyectada consolidaría la especialización de la industria automotriz argentina enpick-ups y permitiría ampliar la incorporación de tecnología híbrida y proveedores locales.

También podrá funcionar como una señal al sector industrial y autopartista en un contexto marcado por la baja utilización de las plantas, el avance de los vehículos importados y la necesidad de recuperar competitividad exportadora.