En su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, Andy Burnham, primer ministro del Reino Unido, habló del conflicto con la Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas y aseguró que estarán «firmes contra cualquier amenaza al orden de la ley». Rápidamente, el canciller argentino, Pablo Quirno, salió a responderle en el mismo organismo: «Están ilegalmente ocupadas por el Reino Unido».
«Vamos a estar firmes contra cualquier amenaza al orden de la ley, no solo de Rusia, sino de otros, inclusive cuando amenazan los derechos de los territorios británicos para permanecer británicos, como es en el caso de las Islas Malvinas», declaró el mandatario ante la Asamblea General.
Antes de estas declaraciones, Burnham informó que continuarán «invirtiendo en defensa», aunque seguidamente aseguró que no buscan la «confrontación».
Minutos después, también ante la Asamblea General, Quirno le contestó: «Deseo recordar que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, son parte integrante del territorio nacional argentino y, encontrándose ilegalmente ocupadas por el Reino Unido e Irlanda del Norte, son objeto de una disputa de soberanía reconocida por las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales».
«La Argentina reitera su plena disposición a reanudar negociaciones bilaterales sustantivas con el Reino Unido. Nuestro país reafirma su compromiso con una solución pacífica. Instamos al Reino Unido a cumplir con sus obligaciones en materia de descolonización, y a cesar de inmediato sus incumplimientos de derecho internacional», continuó el canciller que expuso con el embajador ante la ONU, Francisco Tropepi, a su lado.
Además, Quirno remarcó que «conforme al derecho internacional, las partes deben abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa está pendiente de solución».
Y cerró su réplica: «La República Argentina reafirma su derecho sobre la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes, que son parte integrante del territorio nacional argentino. Por historia y por derecho, las Malvinas son argentinas».
Este miércoles, será el turno del discurso de Javier Milei ante la Asamblea General y se espera que renueve el reclamo por la soberanía de las islas.
Las palabras del premier británico sobre Malvinas que provocaron la reacción de Argentina se dieron luego de un extenso repaso de las «amenazas» que entiende que enfrentan su país, Europa y Occidente, con el principal foco puesto en la guerra de Rusia y Ucrania.
«Trabajaremos incesantemente para construir nuestro poder duro, nuestra disuasión, pero no jugaremos el juego de Rusia», indicó, en tanto reafirmó su apoyo a Ucrania.
Y profundizó: «A diferencia de Rusia, no buscamos la confrontación, al contrario, estaremos preparados, pero no tendremos miedo, con los ojos abiertos pero la cabeza fría. No flaquearemos en defender a nuestro pueblo y a nuestros aliados».
El pronunciamiento británico sobre Malvinas se produce tras el anuncio del gobierno de las islas de la prórroga por cinco años (con opción a dos adicionales) de las licencias de exploración de hidrocarburos en alta mar. La medida contó con el respaldo explícito del Reino Unido y la publicación de una guía de negocios por parte del Foreign Office.
En respuesta a esta decisión, la Cancillería argentina había presentado una nota de protesta ante la embajada del Reino Unido, donde se denunció que estas acciones unilaterales vulneran las resoluciones de la ONU sobre la disputa de soberanía y el derecho internacional.
Antes de su intervención en la ONU, Burnham mantuvo este martes una reunión bilateral con Donald Trump, en la que según trascendió abordó la cuestión de las Islas Malvinas.
Durante este mismo discurso frente a la Asamblea de Naciones Unidas, el británico aseguró que su país es «el aliado más cercano a Estados Unidos».
Por su parte, Milei participó del encuentro entre los mandatarios que forman parte del «Escudo de las Américas», convocado por Trump. El estadounidense habló brevemente en la reunión e incluyó las victorias electorales de los liberales como propias: «Tuvimos una gran victoria en Argentina», declaró el mandatario estadounidense.
