Un estudio publicado este martes en la revista estadounidense Obesity da cuenta de un fenómeno creciente: la gente que no necesita los medicamentos GLP-1, indicados contra la obesidad y la diabetes, e igualmente los consume porque puede pagarlos.
El estudio evaluó las tendencias temporales y las características de los pacientes asociadas con la prescripción de agonistas del receptor GLP-1 en adultos estadounidenses sin una indicación aparente aprobada por la FDA de ese país.
Investigadores del Departamento de Cirugía de la Universidad de Nueva York utilizaron registros electrónicos de salud e incluyeron adultos a los que se les prescribió inyecciones de liraglutida, semaglutida o tirzepatida sin una indicación documentada (diabetes tipo 2 u obesidad con comorbilidades que la justificaran).
Entre 92.415.648 adultos sin una indicación aparente aprobada por la FDA, a 1.133.953 (1,2 %) se les prescribieron agonistas del receptor de GLP-1. La prescripción aumentó del 0,11 por ciento en 2021 al 1,5 por ciento en 2025, es decir, 13,6 veces.
Los receptores tenían un índice de Masa Corporal (IMC) medio más alto (25,9 frente a 24,5 kg/m² ) y eran con mayor frecuencia mujeres (85,5 %) y blancos (60,0 %). La hipertensión y la dislipidemia eran más comunes, mientras que la enfermedad arterial coronaria y la insuficiencia cardíaca eran menos prevalentes.
Cabe destacar que el 35,1 por ciento tenía un IMC normal; los trastornos de la alimentación eran más frecuentes (1,8 % frente a 0,3 %). El uso de agonistas del receptor de GLP-1 se asoció con una menor vulnerabilidad social y un seguro privado.
Entre las conclusiones, los científicos explican que “la prescripción de agonistas del receptor GLP-1 sin una indicación aprobada por la FDA ha aumentado rápidamente y afecta de manera desproporcionada a poblaciones socioeconómicamente privilegiadas, incluidas personas sin obesidad. El perfil riesgo-beneficio en estas poblaciones sigue siendo incierto”.
Y agregan: “Existe un interés público significativo en la pérdida de peso y en los agonistas del receptor GLP-1, incluso entre personas que no tienen una indicación aprobada por la FDA para su uso. Entre 2021 y 2025, las prescripciones de agonistas del receptor GLP-1 sin una indicación aprobada por la FDA, principalmente a mujeres, pacientes blancos y aquellos con seguro privado y de zonas menos vulnerables socialmente”.
“Se ve por todas partes. Hay personas que describen públicamente su experiencia con estos medicamentos, algunas buenas, otras malas”, señala Babak Orandi, especialista en medicina de la obesidad, cirujano de trasplantes y autor principal del estudio, ante una consulta de The New York Times.
El nuevo estudio también pone de relieve un dato preocupante: la cantidad de médicos que parecen estar recetando estos fármacos a pacientes que no reunirían los requisitos para recibirlos.
Un trabajo de IPSOS a nivel global, acaba de dar cuenta de que en 2025 cuatro de los diez productos farmacéuticos más vendidos del mundo pertenecen a esta nueva generación de tratamientos para la diabetes y la obesidad. Y parece haber una gran diferencia entre países: en Argentina sólo el 16 por ciento de las personas afirma haber escuchado hablar de los GLP-1, frente al 74 por ciento de Estados Unidos.
La encuesta de la consultora pone en primer plano la necesidad de pedagogía y educación sobre el uso de estas terapias, y advierte que “la conversación ya no está siendo construida exclusivamente por la industria farmacéutica o los profesionales de la salud. Las redes sociales, influencers, telemedicina y comunidades online están moldeando percepciones y expectativas alrededor de los GLP-1,
Y agrega otro elemento de análisis que en alguna medida podría explicar el uso creciente de estas drogas por fuera del prospecto: “El fenómeno GLP-1 no puede analizarse solamente desde la pérdida de peso. Involucra salud, identidad, consumo, prevención, longevidad y sociedad. Estamos frente a un paciente más autónomo, que busca información y toma un rol cada vez más activo en sus decisiones”.
