El estadio Monumental José Fierro vivió este sábado una de esas noches que quedarán guardadas en la historia de Atlético Tucumán. Luis Miguel “Pulga” Rodríguez disputó su partido despedida y recibió el reconocimiento de miles de hinchas que llegaron hasta 25 de Mayo y Chile para homenajear a uno de los grandes ídolos del Decano.

En la previa del 124° aniversario de Atlético Tucumán, el estadio se convirtió en el escenario de una celebración atravesada por los recuerdos, la emoción y el reencuentro con protagonistas de distintas épocas del club.
El Pulga volvió a pisar el césped del Monumental acompañado por su familia y recibió una de las grandes ovaciones de la noche.
Antes de que comenzara el partido, el futbolista nacido en Simoca tomó la palabra y agradeció por todos los años vividos con la camiseta de Atlético y por el cariño recibido a lo largo de su extensa historia con el club.
La celebración incluyó un partido especial que enfrentó a Atlético Tucumán Celeste y Blanco contra Atlético Tucumán Azul.
La convocatoria permitió reunir nuevamente a varios futbolistas que compartieron equipo con Rodríguez durante diferentes etapas de su carrera en el Decano.
Entre quienes dijeron presente estuvieron Claudio Sarría, Javier Páez, Juan Pablo Pereyra y Leandro González, además de otros jugadores que formaron parte de la historia reciente de la institución.
El Pulga, como no podía ser de otra manera, también tuvo la oportunidad de volver a convertir goles en el José Fierro, provocando una nueva celebración de los hinchas que fueron a despedirlo.

La noche tuvo mucho más que fútbol. La música, los fuegos artificiales y las permanentes ovaciones desde las tribunas acompañaron un homenaje pensado para recorrer la historia de Rodríguez con la camiseta celeste y blanca.
El simoqueño construyó durante sus diferentes etapas en Atlético una relación especial con los hinchas, basada en sus goles, su talento dentro de la cancha y una fuerte identificación con el club.

Este sábado, esa historia tuvo su celebración final en el lugar donde vivió algunos de sus momentos más importantes.
Rodeado de su familia, antiguos compañeros y miles de hinchas, el Pulga Rodríguez se despidió del fútbol en el Monumental José Fierro, cerrando una trayectoria que dejó su nombre ligado para siempre a la historia de Atlético Tucumán.
