La cuenta regresiva ya comenzó y en el Gobierno ya se entusiasman sin rodeos con la inminente llegada al país del Papa León XIV, una visita “pastoral” que lo tendrá en distintos ámbitos y compromisos, desde el próximo domingo 8 al miércoles 11 de noviembre. A pesar de las declaraciones de compromiso, siempre teñidas con el dulce de los modos diplomáticos, no todo es consenso y acuerdo entre los distintos actores que organizan la visita papal.
Uno de los ejemplos más claros, según trasciende de protagonistas de las conversaciones (Gobierno, Iglesia, gobiernos bonaerense, porteño y cordobés), son las invitaciones para la visita que el Papa hará, luego de encontrarse con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada, al rebautizado Palacio Libertad, el mismo domingo de su llegada.
Sucede que, desde el Episcopado que encabeza monseñor Marcelo Colombo, se propuso incluir a todos los expresidentes en ese evento, una postal de unidad inédita que uniría, por caso, a Mauricio Macri con Alberto Fernández, Adolfo Rodríguez (presidente por seis días en 2001) con Ramón Puerta y Eduardo Duhalde, Isabel Perón (residente desde hace décadas en España) o la mismísima Cristina Kirchner, en el supuesto de que la ex mandataria consiguiera permiso judicial para participar de algún modo desde su prisión domiciliaria. “No cayó bien, no hubo reacción favorable en el Gobierno”, susurran, algo decepcionados, cerca de uno de los protagonistas de los preparativos.
Más allá de la negativa inicial de la gestión libertaria –aún faltan varias semanas y la agenda podría sufrir variaciones- oficialistas y opositores ya se preparan para escuchar con atención las homilías del Sumo Pontífice, a su paso por el Monumento a los Españoles de Palermo, o frente a la Catedral de Luján, y en sus encuentros con jóvenes, sindicalistas y miembros de movimientos sociales, estos dos últimos invitados al encuentro organizado por la Universidad Católica Argentina (Uca), en Puerto Madero. “Lo que tenga que decir, el Papa lo va a decir, sin ningún ánimo agresivo y ofensivo”, anticipó Colombo a principios de agosto, cuando el viaje papal era ya un secreto a voces, y en una declaración que encendió no pocas alarmas en Balcarce 50.
Con una carpeta con encuestas y nombres bajo el brazo, y al viejo estilo de los armadores políticos tradicionales, Emilio Monzó armó su agenda de viajes al Interior. El objetivo del ex presidente de la Cámara baja es claro y contundente: buscar y encontrar candidatos que respalden la por el momento no confirmada candidatura presidencial del banquero Jorge Brito. “La meta es encontrar 24 cabezas de lista para diputados, y 8 para senadores para el año que viene”, lo escucharon decir al ex diputado, empeñado en armar la propuesta de “centro” que aparece como demanda en todos los sondeos.
Compartiendo equipo, por el momento de modo informal, con el gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba, y a su paso por Córdoba, Monzó quedó encantado con el presidente del club Instituto, Juan Manuel Cavagliatto, a quien habría sondeado para encabezar la lista de senadores por esa provincia clave. Con viajes previstos a Mendoza y Santa Fe, y la ayuda de su socio político Nicolás Massot, Monzó espera avanzar en el armado, a la espera de las definiciones de Brito para los próximos meses.
Futbol y política, una de las parejas más conocidas en el ámbito local, vuelven a cruzarse, esta vez teñidas de color rojo. En el club Independiente de Avellaneda, la lucha por la sucesión del ex ministro macrista Néstor Grindetti en la presidencia sumó esta semana un nuevo actor. Enrique Sacco, experimentado periodista deportivo y pareja de la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, se lanzó esta semana a la lucha por la conducción del club, bajo la necesidad de “renovación” y “aire nuevo”. Claro que deberá competir con un rival de peso: el ex tenista Gastón Gaudio, quien ya tanteó la posibilidad de competir en elecciones anteriores, y que contaría con dos apoyos clave: fondos qataríes y el aval del actual presidente del bloque Pro en la Cámara de Diputados, Cristian Ritondo.
“Si Cristian apoya a Gaudio, iremos con él”, comentaban en un despacho importante de la Casa Rosada, expectantes de participar de una “interna” indirecta entre dos pesos pesado, ambos cercanos al ex presidente Mauricio Macri.
Su tono, mezcla de porteño y español, fue una de las voces de bienvenida que Javier Milei escuchó el día de su asunción como presidente, hace casi tres años. Pero Cayetana Álvarez de Toledo, la actual vocera adjunta del Partido Popular de España, dejó en claro en estos días que su distancia con los modos de Milei es evidente, y por el momento, indisimulable. “Aplaudo el cambio cultural de Milei: el trabajo es dignidad. Pero la libertad avanza por dos carriles: el económico y el político. La revolución cultural debe ir de la mano de una revolución institucional”, posteó la política ibérica, para luego ir al grano.
“Soy lo que Milei llama, despectivamente, una «ñoña republicana». Me importan las instituciones y los contrapesos democráticos. Un verdadero liberal responde a las críticas con argumentos, no con insultos. La polarización lleva a justificar en los ideológicamente afines lo que condenamos en los adversarios. Me niego a aceptar esa lógica”, agregó, a El Observador. Poco afecto a las críticas, Milei prefiere a su amigo Santiago Abascal, líder de Vox, y de su ahora crítica tiene la “peor de las opiniones”.
Admirado por muchos de sus correligionarios por su capacidad de supervivencia política, aunque otros lo critiquen por exceso de pragmatismo, Alfredo Cornejo enfrenta su última etapa como gobernador de Mendoza con la incógnita de su sucesor. Aliado del gobierno libertario, el dos veces gobernador hace equilibrio mientras intenta imponer un hombre de su riñón, tomando en cuenta que la UCR gobierna la provincia desde 2015, mientras resiste las intenciones del ex ministro de Defensa libertario y actual diputado, Luis Petri, quien en las últimas semanas levantó el perfil con miras a 2027.
Reunido con el jefe de gabinete, Diego Santilli, el viernes en Balcarce 50, Cornejo avala las ilusiones del intendente de la Capital, Ulpiano Suárez y de su ministro de Educación, Tadeo García Zalazar, aunque conoce de memoria la buena imagen que el presidente Javier Milei tiene en su provincia, de las más altas del país. “En esa pileta no hay agua”, contestó días atrás Cornejo a un experimentado radical, que le pedía retornar a la “pureza” partidaria y tomar distancia, dentro y fuera del Congreso, de las políticas libertarias.
