La Confederación General del Trabajo (CGT) llegará este martes a la sede de la Uocra con una agenda centrada en ordenar las próximas semanas, pero una discusión que ganó fuerza en las últimas horas amenaza con meterse de lleno en el encuentro: el reclamo de los sectores más combativos para que la central obrera vuelva a convocar a un paro general contra el Gobierno.
Los secretarios generales fueron citados a las 15. Entre los temas previstos figuran las movilizaciones de octubre, la definición de las actividades por el 17 de octubre, la visita del papa León XIV y el análisis de un documento vinculado con el FMI.
En esa agenda formal, un nuevo paro general no aparece como el eje de la convocatoria. Sin embargo, el reclamo empezó a ganar volumen entre los sectores que consideran insuficiente la respuesta sindical frente a la situación económica y buscan que la CGT vuelva a poner una medida de fuerza nacional sobre la mesa.
La presión quedó expuesta con la reaparición pública de Pablo Moyano, que cuestionó tanto a la central obrera como al peronismo y reclamó abandonar las declaraciones para volver a las calles. “¿Dónde carajo está la CGT? ¿Y dónde carajo está el peronismo? Ahora tienen que estar en la calle defendiendo a los trabajadores”, planteó el dirigente de Camioneros.
Moyano fue todavía más contundente al reclamar una reacción de la dirigencia sindical. “Ojalá que con todas estas últimas noticias, que tan mal le hacen al pueblo argentino, estos tipos reaccionen, se despierten y llamen inmediatamente a una gran marcha nacional, a un paro nacional”, afirmó.
El planteo de Moyano abrió la discusión para colarse en el calendario de octubre. La CGT deberá definir cómo administra la conflictividad con el Gobierno en un escenario en el que una parte del sindicalismo reclama aumentar la presión, mientras la conducción busca primero ordenar una agenda que ya concentra distintas convocatorias.
“Ya no alcanza con sacar solicitadas o hacer foros o hacer plenarios; tiene que haber una reacción”, reclamó Moyano. Y cerró: “Como dije siempre, nos cagó la justicia, nos cagó la política, nos queda la calle”.
La reunión de este martes llega así con dos planos que empiezan a cruzarse. Por un lado, la central obrera necesita resolver cómo participará de las distintas expresiones sindicales y políticas previstas para octubre y cómo organizar el 17 de octubre dentro de ese esquema. Por otro, deberá procesar una presión que empuja en dirección de transformar ese calendario de protestas en un conflicto más amplio con una nueva huelga nacional.
Dentro de ese calendario, el 17 de octubre aparece como la primera fecha política que la CGT deberá terminar de ordenar. La central obrera analiza qué tipo de actividad impulsará por el Día de la Lealtad, mientras distintos sectores del peronismo también preparan sus propias convocatorias.
Después, la atención se trasladará a la visita de León XIV, prevista para noviembre. La CGT participará del encuentro que el Pontífice mantendrá el 9 de noviembre en la UCA con representantes sindicales, empresarios y movimientos sociales, una cita que también se convirtió en parte de la discusión sobre cómo visibilizar la situación económica y laboral del país.
Ese escenario obliga a la conducción de la central obrera a moverse entre una agenda que ya tenía fechas y objetivos definidos y un reclamo interno que busca acelerar los tiempos.
