“No. No voy. No me siento cómodo con ese tipo de eventos”. Así respondió el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, al convite que le hicieron llegar desde la conducción de IDEA, la organización empresaria detrás de la tradicional cita que se realiza todos los años en el Sheraton de Mar del Plata.
Daniel Scioli fue el último mandatario bonaerense en asistir y dar un discurso en la apertura del evento donde dueños y gerentes de empresa, además de lobbistas, se hacen presente tanto para hablar y discutir sobre el rumbo del país como para hacer maratones de encuentros y reuniones de negocios. Luego, María Eugenia Vidal también dijo presente durante su mandato. Pero desde que asumió el ex ministro de Economía de Cristina Kirchner esa costumbre se cortó.
La novedad este año, sin embargo, fue que Kicillof respondió. Hasta ahora, los convites habían quedado sin respuesta, según cuenta el presidente de IDEA, Santiago Mignone. Pero en esta oportunidad, en un almuerzo privado que mantuvo con los principales ejecutivos hace unas semanas, se los explicó. “No tengo problema con reuniones privadas como esta, pero en el Coloquio no me siento cómodo”, detalló. Los directivos de IDEA tomaron nota.
En ese contexto, Paula Español, ex funcionaria de Economía, caminaba entre los empresarios como si fuera algo así como “una enviada” de Kicillof, por más de que estaba presente como representante de la empresa ProvinciaNet. “Saludala bien, a ver si vuelven”, se comentaron dos ejecutivos a su lado en tono de broma, o casi. El ministro de Economía, Luis Caputo, acaba de decir que “el kirchnerismo es el infierno” y Kicillof, “el anticristo”, por lo que la idea de que hay una competencia electoral en marcha del gobernador con el presidente Javier Milei estaba latente. Aunque falte un año exacto para las elecciones de 2027.
Milei, que estaba encabezando en París el Argentina Week en busca de inversiones en medio de una actividad estancada, habló en vivo por Zoom y, justamente, se centró en plantear que está en manos de los argentinos elegir entre “el pasado miserable” y “la prosperidad”. Lo repitió hasta el cansancio ante más de mil ejecutivos que lo aplaudieron especialmente ante la pregunta de cómo se veía compitiendo con el propio Kicillof o con Miriam Bregman, la referente de la izquierda. Dijo que compite contra sí mismo.
La marca de la entrevista, sin embargo, fue la intervención del editor José del Río que, ante un auditorio repleto, desmintió al jefe de Estado cuando éste estaba diciendo que dos periodistas de La Nación habían insultado a economistas que hablaban bien del Gobierno. El mensaje de Milei no pudo resultar más contrastante: habló después del panel del ex presidente uruguayo Luis Lacalle Pou, que hizo especial énfasis en gobernar con “paciencia, prudencia y equilibrio”, y advirtió que con cada agravio un presidente elige traspasar los problemas a otro y solo siembra para cosechar tormentas.
La coincidencia de las fechas del Coloquio con el Argentina Week vació de varias figuras del establishment el evento, pero igual estuvieron el dueño de los supermercados La Anónima, Federico Braun, del gigante logístico Oscar Andreani y el presidente de Mercado Libre, Juan Martín de la Serna, además de los CEOs de Ford, Martín Galeano, y de Renault, Pablo Sibilla.
Así, casi sin querer, Patricia Bullrich terminó teniendo una centralidad que llevó a un empresario a bromear: “Quedó como la contracumbre de Pato”. Por más que respondió que “por supuesto” que el Pato y el León siguen abrazados, como aquel flyer de 2023, en una conferencia de prensa primero y en una charla en el auditorio después, se mostró como la referente de un modelo industrial dentro del actual rumbo. Toda una novedad.
Habló de “compatibilizar” los sectores exportadores que crecen con los que la pasan mal, hizo hincapié en trabajar en “cadenas de valor” y se refirió a “mesas de negociación” para que los proveedores locales aprovechen los proyectos que se están beneficiando del RIGI. Incluso sugirió regímenes especiales también para los rubros como las manufacturas, la construcción y el comercio. “No puede ser que una minera traiga el 100% de los insumos del exterior”, incluso se animó a plantear en el escenario, antes de ir a un almuerzo privado que agotó los cupos. La fantasía de que tiene aspiraciones presidenciales cautiva en secreto a más de uno de los asistentes.
El empresariado representado en IDEA se puede clasificar en al menos tres tipos: los convencidos, por ideología o por clima de negocios, que están viviendo su momentum, en la energía, el petróleo o el gas, muchos de los cuales poblaban los carteles de los sponsors; los adaptados, aquellos que por ejemplo supieron ser industriales y hoy son importadores o accionistas en proyectos de energía; y los perdedores, los que -en el segmento de la metalurgia, por ejemplo- miran los pedidos para el último trimestre y están 15% abajo de 2025. “Pero estables”, se consuelan.
