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La actividad económica rebotó en agosto

La economía recuperó en agosto buena parte del terreno perdido el mes anterior, pero la mejora todavía no se tradujo en una recuperación de la inversión. Mientras la actividad creció 1,7% mensual, la formación de capital volvió a caer en la comparación interanual, con retrocesos tanto en maquinaria y equipos como en la construcción.

Los dos indicadores surgen de los últimos informes de Orlando J. Ferreres & Asociados, que muestran las distintas velocidades a las que avanza la economía. El Índice General de Actividad (IGA-OJF) registró una suba interanual del 0,6% en agosto, mientras que la inversión bruta interna (IBIM-OJF) retrocedió 5,4% frente al mismo mes de 2025.

La divergencia aparece en momentos en que los datos económicos negativos de las últimas semanas reavivaron el debate sobre la marcha del programa económico de Javier Milei. La caída de la actividad en julio, medida por el Indec; el deterioro de algunos indicadores sociales y las dudas sobre la recuperación de los sectores más ligados al mercado interno alimentaron los interrogantes sobre la capacidad de la economía para sostener el crecimiento.

En ese escenario, el rebote de agosto aporta una señal de recuperación, aunque todavía insuficiente para revertir el panorama de la inversión. En los primeros ocho meses del año, esta última acumuló una caída del 7,9%, mientras que la actividad mostró una variación positiva de apenas 0,4%.

Según el relevamiento de Ferreres, la actividad económica creció 1,7% en agosto respecto de julio, en la medición desestacionalizada. El resultado llegó después de que la consultora corrigiera a la baja la contracción del mes anterior, que pasó a ser del 2,3%.

En la comparación interanual, el indicador avanzó 0,6%, con ocho de los once sectores relevados en terreno positivo. La minería volvió a encabezar las subas, con un crecimiento del 17,6% interanual, seguida por los servicios públicos, que aumentaron 11%.

Sin embargo, la mejora no alcanzó a todos los sectores. La actividad agropecuaria cayó 5,3% interanual, mientras que la industria manufacturera avanzó apenas 0,3%. En este último caso, la suba mensual del 1,4% permitió recuperar parcialmente el retroceso de julio, aunque el sector todavía acumuló una contracción del 2,2% en los primeros ocho meses del año.

Ferreres advirtió que el crecimiento de agosto debe interpretarse en relación con la caída del mes anterior y no como un anticipo de expansiones similares para los próximos meses. Su escenario base contempla una mejora gradual de la actividad.

La evolución del indicador vuelve a poner de relieve las diferencias entre los sectores que traccionan la economía y aquellos que todavía no consiguen consolidar una recuperación. La minería y los servicios públicos mostraron avances importantes, mientras que la industria y la construcción continuaron con dificultades.

El panorama fue diferente para la inversión. El IBIM-OJF registró en agosto una caída interanual del 5,4%, aunque el retroceso se moderó frente a los meses anteriores. En dólares, Ferreres estimó una inversión de US$ 7515 millones.

La contracción alcanzó a sus dos principales componentes. La inversión en maquinaria y equipos disminuyó 4,1% interanual, con una caída del 5,3% en los bienes nacionales y del 3,1% en los importados. En el acumulado de los primeros ocho meses, este rubro retrocedió 11,4%.

La construcción, por su parte, volvió a mostrar un desempeño negativo. La inversión en el sector cayó 7,1% interanual, la mayor baja de los últimos cuatro meses, y acumuló una contracción del 3,6% entre enero y agosto.

El dato resulta relevante porque la recuperación mensual de la actividad no estuvo acompañada por un repunte de la inversión. Aunque Ferreres observó una moderación de la caída interanual del indicador general, la construcción volvió a mostrar dificultades para encaminarse hacia una recuperación.

La consultora espera que la contracción de la inversión se modere gradualmente, en línea con una eventual mejora de la actividad y de las condiciones macroeconómicas. Sin embargo, el ritmo de esa recuperación todavía depende de factores que no se reflejaron en los datos de agosto.

Uno de los interrogantes hacia adelante pasa por la ejecución de los proyectos vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Ferreres planteó que, eventualmente, su avance debería comenzar a compensar la menor inversión en las manufacturas, aunque advirtió que el ritmo efectivo de ejecución todavía es incierto.

La observación introduce un matiz en el debate sobre el potencial de los grandes proyectos de energía y minería para impulsar el crecimiento. Si bien esos sectores mostraron los mayores avances en el indicador de actividad, todavía resta determinar en qué medida sus inversiones se traducirán en una mayor formación de capital y en una recuperación más extendida.

El interrogante también aparece en el diagnóstico que el Gobierno transmitió en los últimos días ante las dudas sobre la actividad. En el equipo económico sostienen que un modelo basado en las exportaciones puede generar, con el tiempo, un crecimiento del producto y del mercado interno. Para respaldar ese argumento, mencionan experiencias como las de Chile y Australia, con un fuerte peso de la minería.

Sin embargo, el debate pasa por los tiempos que demande esa transición y por la capacidad de los sectores exportadores para impulsar al resto de la economía. En un informe reciente, la consultora LCG advirtió que la Argentina atraviesa una economía de dos velocidades, en la que el dinamismo de la energía, la minería y el agro todavía no alcanza para revertir las dificultades de la industria, el comercio y la construcción.

Los datos de Ferreres de agosto ofrecen una nueva fotografía de esa divergencia. La actividad recuperó buena parte de lo perdido en julio, pero la inversión continuó en retroceso y la construcción registró una de sus mayores caídas recientes.