“Este tipo de cambio acelera las quiebras”, afirma Carlos Melconian, al analizar el programa económico del Gobierno. El expresidente del Banco Nación elogia la vocación fiscal y la baja de la inflación, pero advierte que van “lento” las reformas vinculadas con el mercado de trabajo, la cuestión impositiva y la remonetización de la economía. Esos tres factores, dice Melconian, explican el estancamiento económico y el impulso de los sectores ganadores (minería, energía, campo), empujados por el RIGI.
En ese contexto, describe que el boom exportador asociado a Vaca Muerta sostiene el esquema, aunque existen fragilidades por las reservas y el pago de la deuda. “Toda la primera parte del año 2025 funcionó lo que ya había gatillado el final del 24, que fue crédito y rebote de la economía. Fue distensión real y tensión financiera. Porque si no venía Bessent, teníamos un problema. El 26 es de distensión financiera y tensión real: hoy estamos discutiendo poder adquisitivo, empleo y salario. Y esto viene porque más allá del récord histórico de todos los tiempos de la dolarización de los argentinos, hay genuinidad de exportaciones para aguantarlo. Es una lástima, porque es ‘margaritas a los chanchos’ y ventear Vaca Muerta y el campo. Y por h o por b, sea turismo, tarjeta, formación de activos en el exterior, el grueso no queda, los dólares entran por una ventana y salen por la otra. La pregunta que hay es si el año que viene puede ser de ambas tensiones simultáneas”, plantea.
