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 Ecuador: 552 metros cúbicos de granizo

En plena temporada de El Niño, Ecuador vivió una tormenta casi inédita y Quito se vistió de blanco. Las fotos y los videos pueden engañar. Lo que cayó copiosamente y dejó cubiertas de blanco las calles no fue nieve: fue granizo. Las autoridades de la capital ecuatoriana tuvieron que activar un operativo para retirar los restos del temporal.

El temporal sacudió Quito el miércoles cerca de las 15, hora local. Golpeó el norte de la ciudad, incluido el tradicional barrio de La Mariscal.

Cayeron hasta 43,4 milímetros de lluvia en Puengasí, según datos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi). En algunos sectores, la granizada dejó postales fuera de agenda.

Horas antes, el Inamhi había emitido una advertencia meteorológica, con vigencia hasta el 11 de octubre.

Lo inusual fue la forma en que se registraron las precipitaciones intensas en algunas zonas de la capital. El granizo fue intenso y se confundió con nieve.

La comparación no sólo se vio en la concentración del granizo mientras caía como una fina película blanca, sino también sobre el suelo. Es que la granizada dejó calles enteras cubiertas de varios centímetros de granizo, como si hubiera habido una nevada.

Medios locales estimaron que, en algunos puntos, llegó a haber hasta 80 centímetros de material acumulado.

El operativo de vuelta a la normalidad se activó el mismo 7 de octubre y continuó el jueves. «La lluvia cayó con fuerza sobre Quito y, en puntos específicos, la acumulación de granizo requirió atención inmediata», informó el Municipio de Quito.

Detallaron que retiraron 552 metros cúbicos de granizo. El retiro se concentró en dos puntos: 416 metros cúbicos en Diego de Almagro y avenida Colón y 136 metros cúbicos en el paso a desnivel de la 10 de Agosto y Atahualpa.

Las autoridades locales mostraron videos de operarios sacando el granizo, a paladas y con palas mecánicas. «¿New York? No, amigo, Quito», fue la frase con la que presentaron las escenas, con lo que dejó la granizada y las calles ya parecidas a un salar.

Según informó el diario El Comercio, el sorpresivo fenómeno se gestó por un súbito cambio atmosférico: «radiación solar extrema a la mañana» y «brusco enfriamiento en las capas altas de la atmósfera».

El calor fue subiendo y empujó las gotas de agua a sectores superiores de las nubes, donde las gotas entraron en contacto con capas más frías y se congelaron.