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Las señales confusas del peronismo

¿Qué propone el peronismo para el año que viene? Por ahora, hay pocas propuestas concretas sobre qué hacer en el caso del llegar al poder. Sobran los cuestionamientos, los análisis y la certificación de que el camino tomado por Javier Milei no es el correcto. Pero las propuestas sobre qué hacer en un eventual gobierno son muy aisladas. Hay una trinchera de resistencia y una crítica permanente al rumbo económico. Pero, desde el discurso, hay muy pocos lineamientos sobre el camino que quiere seguir el peronismo el año que viene.

La forma en la que más habla el peronismo es a través de los proyectos de ley que se presentan en el Congreso. Iniciativas que no siempre tienen el consenso de la mayoría de la coalición, pero que identifican la identidad y las propuestas de cada sector del peronismo, que está muy subdividido. De cara a la sociedad, el peronismo parece necesitar más precisiones sobre su posible rumbo político y económico, y menos ruido interno.

Máximo Kirchner presentó un proyecto para cobrar un impuesto a las transferencias internacionales de capital, Guillermo Michel propuso y explicó una reforma impositiva con impacto en las Pymes y Juan Grabois puso en agenda una iniciativa para declarar “inviolable” la propiedad pública y poner restricciones a las privatizaciones. Tres ejemplos de sectores distintos que muestran cómo se comportarían si estuvieran integrando el oficialismo. Aunque, si eso sucediera, deberían existir un puñado de acuerdos sólidos en materia económica.

En términos de identidad y construcción política, el justicialismo está inmerso en una guerrilla extensa, por momentos insólita, que carcome su credibilidad y la de sus dirigentes. En los últimos días se acumularon un sinfín de señales confusas respecto a si deben o no buscar un acuerdo de unidad para enfrentar a Javier Milei el año que viene. Entre los gestos de paz y los puñales irónicos. Entre las críticas excesivas y los guiños que denotan acercamientos.

El ex ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni cuestionó, una vez más, en durísimos términos a Axel Kicillof, su ex jefe institucional. “Axel hizo de la victimización un modelo de conducción política. Y no podés conducir desde ahí. Cristina no necesita victimizarse para conducir, Cristina conduce. Si te victimizás porque Máximo te miró mal o te cantaron una canción, no podés conducir”, dijo en el canal de streaming Gelatina.

Otro que habló de Kicillof fue Sergio Uñac. El senador sanjuanino, que lanzó su precandidatura presidencial en el inicio de la semana, dio una entrevista a Clarín y aseguró: “No nos sobra nada en el peronismo, sería un error garrafal dejar afuera a Kicillof. Hay un conjunto de dirigentes que son afines a este proyecto político. Cristina tiene que estar, Massa tiene que estar, Gerardo Zamora tiene que estar Axel también. Lo que hay que hacer es ordenar el proceso”.

Miguel Pichetto, que regresó al conjunto del peronismo, apuntó contra Kicillof y su Jefe de Gabinete, Carlos Bianco, quien había planteado que la resolución de la ONU que espera Crsitina Kirchner respecto a su condena, no es vinculante con la justicia argentina, lo que desató una lluvia de cuestionamientos contra su figura y la del gobernador de la provincia de Buenos Aires.

“Debería tener más cuidado en las relaciones internas y no poner a su ministro a hablar de temas jurídicos cuando no es abogado. Fue desacertado lo de Bianco. Y también fue desacertado lo de Kicillof, que tiene que ser el candidato del conjunto”, precisó en diálogo con Infobae. Sostuvo que en algunas encuestas CFK “está más competitiva” que él y que ella sigue teniendo una “adhesión muy fuerte en el conjunto de la sociedad”. Y, además, planteó: “Si ella estuviera libre, y sin inhabilitación, el liderazgo estaría resuelto”.

Sobre el rol de Kicillof y la ex presidenta también habló la intendenta de Quilmes, en uso de licencia, Mayra Mendoza. “Es Cristina libre o nada. Porque hay una definición en la Argentina en base a lo que debemos recuperar desde capacidades del Estado, calidad institucional y democracia, que tiene que ver con la posibilidad de que Cristina esté libre. Si Cristina no puede ser candidata, vuelve a ganar Milei“, sostuvo.

“Ojalá podamos encontrar una síntesis de las verdades relativas que tienen los sectores. Para armar frentes es bueno reconocernos. Doy un ejemplo. ¿Quién gestionó mejor la Ciudad de Buenos Aires? ¿Rodríguez Larreta o Jorge Macri? No tengo problema en decir que fue Rodríguez Larreta. De acá a la China», explicó Máximo Kirchner en Radio con Vos. Fue un mensaje con guiños hacia la unidad del espacio opositor.

“Si Cristina no es candidata, es obvio que el candidato es Axel. Cualquiera que piense otra cosa, está delirando. Es un delirio total. Si no es Cristina, es Axel. Te guste o no te guste. No podés inventar otra cosa”, indicó Juan Grabois en la misma emisora en la que habló el líder de La Cámpora.

Emilio Monzó, que se acercó al esquema central del peronismo este año y trabaja cerca del empresario Jorge Brito, aseguró un par de días atrás que “Massa es un dirigente que tiene diálogo y poder para transformar acuerdos en hechos” y destacó su rol y su capacidad de reunir “diálogo y poder”. Un guiño para uno de los nombres que aparecen como posibles candidatos del peronismo el año que viene.

Hay mensajes de unidad, pero también de discordia. De confrontación, pero también de amplitud. Los mensajes de las distintas vertientes confluyen en el medio del espacio político y dibujan en el aire una identidad difusa, desordena e inexplicable. En cada palabra y en cada gesto hay un mensaje que se escapa. En este momento del debate peronista casi todo -lo que se dice y lo que no se dice -, contribuye a los posicionamientos dentro de la carrera electoral y de la discusión de poder.

Están los que quieren que Cristina Kirchner siga teniendo la predominancia de los viejos tiempos y los que anhelan que Axel Kicillof rompa esa lógica definitivamente y se convierta en jefe. Están los que confían en que Sergio Massa será el próximo candidato a presidente del peronismo y los que están convencidos que una cara del interior, como la de Sergio Uñac, tiene que estar en la fórmula presidencial. En el camino hay gritos, enojos y mucha incertidumbre. Y, sobre todo, hay una carencia de propuestas muy significativa en este tiempo de crisis dentro del peronismo.