Hace seis día que es buscado Raúl Alfredo Moyano en los cerros de El Mollar. El operativo se ve dificultado por la lluvia, la niebla y la crecida del curso de los ríos.
El comisario principal Carlos Díaz, jefe de la comisaría de El Mollar, explicó todos los operativos que se llevan a cabo y quienes participan.
El último registro del teléfono celular de Moyano impactó en una antena de Movistar ubicada en la localidad de Los Sarmientos. Sin embargo, esa información no permitió establecer hasta el momento el paradero del docente.
Más de 70 personas están abocadas a las tareas, entre efectivos de la Policía local, personal de Tafí del Valle, Grupo Cero, Guardia Urbana, Patrulla Municipal, bomberos voluntarios, baqueanos de la zona y Policía Federal.
Las condiciones meteorológicas representan uno de los principales obstáculos para ampliar el operativo. La visibilidad reducida en los cerros y también en San Miguel de Tucumán impide que los helicópteros puedan operar, por lo que los vuelos permanecen suspendidos.
Esta limitación también afecta la estrategia prevista para utilizar perros especializados. Según la información recogida en la base, llegar a pie hasta determinados sectores de la montaña demanda entre cuatro y cinco horas de marcha exigente, un esfuerzo que reduce las posibilidades de que los animales puedan realizar después un rastreo efectivo.
Por ese motivo, una de las estrategias contempladas consiste en trasladar a los perros en helicóptero hasta la cumbre, desde donde podrían realizar un barrido durante el descenso. La imposibilidad de utilizar las aeronaves mantiene inhabilitada esta alternativa.
A las dificultades de visibilidad se suma el estado de los senderos y faldeos. El barro y el suelo arenoso vuelven resbaladizos los caminos y complican el desplazamiento de los rescatistas, tanto a pie como en motocicletas o a caballo.
Los baqueanos también advirtieron sobre el aumento del caudal de los ríos y arroyos de la zona. Las precipitaciones persistentes provocaron crecidas que, según describieron, pueden alcanzar una altura capaz de cubrir el cuello de un caballo, lo que evidencia el riesgo de avanzar por determinados sectores.
Las condiciones extremas también provocaron demoras en el despliegue de los equipos de motocicletas enduro, cuya salida debió suspenderse debido a la intransitabilidad de los caminos y la crecida de los ríos.
Asimismo, efectivos que habían sufrido demoras e inconvenientes mecánicos con sus motocicletas pudieron ser ubicados y asistidos plenamente hacia el mediodía, de acuerdo con el relato recogido durante la cobertura del operativo.
Estos episodios generaron versiones y confusión en torno a la situación de los rescatistas. Mientras desde la Policía se había desmentido oficialmente que hubiera efectivos extraviados, las dificultades registradas en el terreno reflejaron los riesgos que enfrentan quienes trabajan en la montaña.
El pronóstico, además, anticipa que las condiciones adversas podrían persistir al menos hasta el lunes, lo que agrega incertidumbre sobre la posibilidad de ampliar las tareas en las próximas jornadas.
Entre las hipótesis que manejan los rescatistas está la posibilidad de que Moyano se haya desorientado durante el descenso y se alejó del trayecto que tenía que realizar.
El docente jubilado, de 59 años, desapareció el lunes 12 de octubre mientras realizaba una caminata en solitario en el cerro Ñuñorco. Se encontraba en proceso de rehabilitación tras una operación de rodilla.
La búsqueda se desarrolla en un escenario que los propios participantes describen como excepcional por la persistencia del mal tiempo y la cantidad de jornadas de exposición que demanda el operativo.
Mientras los equipos continúan trabajando en la montaña y la familia sigue de cerca las novedades desde la base, el principal desafío es avanzar en las tareas sin exponer a nuevos riesgos a quienes participan del rastrillaje. La posibilidad de encontrar a Moyano sigue siendo el objetivo central de un operativo condicionado por una geografía compleja y un clima que, por ahora, no da tregua.
