Son las siete menos cuarto de la mañana del miércoles en la ciudad de Buenos Aires. Enfrentando el impiadoso horario y el inusual frío de octubre, Patricia Bullrich sale de su casa palermitana rumbo a su nuevo desafío, lejos de la política: hacerse fuerte en un court de tenis.
“A esta altura del partido hay que cuidar el artefacto”, contesta la jefa de los senadores libertarios con altas dosis de ironía cuando le preguntan por su nuevo hobby, que cumple a rajatabla tres veces por semana, siempre muy temprano y antes de comenzar su rutina laboral. Una rutina no exenta de tensiones, que combina la Cámara alta con reuniones de gestión en lo más alto del poder libertario.
Como buena y aplicada principiante, según cuentan quienes comparten su cotidianeidad, la senadora Bullrich aprende los secretos del llamado “deporte blanco” con un profesor particular. Sus amigos la notan entusiasmada con esa (para ella) nueva disciplina, en la que se combinan la necesidad de una buena condición física y un desafío no menos exigente a nivel mental.
El entrenamiento tenístico, confían a su lado, le sirve a Bullrich para afrontar semanas de no poca tensión con la oposición dentro y fuera del Congreso, mientras sostiene su estrategia de diferenciación con algunas medidas puntuales del Gobierno, y convive con las versiones de una eventual candidatura (¿presidencial? ¿a vicepresidenta?) para el año que viene, que tiene inquietos a la poderosa Karina Milei y los responsables de la estrategia electoral libertaria. En esos ámbitos, más de uno preferiría encumbrar al más previsible titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, en la fórmula presidencial.
“Está viendo el panorama, pero no descarta nada”, cuenta una amiga a la que hacía mucho no veía, y con quien Bullrich compartió tertulia hace unos días.
En el Gobierno dejan en claro que las posturas críticas de la exministra de Seguridad no gozan de la simpatía del karinismo, aunque le reconocen “sinceridad” y destacan que “si al Presidente no le molestan, como él mismo lo dijo, nadie le va a salir a contestar”. Ni siquiera Luis “Toto” Caputo, ministro de Economía y blanco de los reclamos públicos de Bullrich, que desde hace rato quiere algún tipo de cambio que afecte para bien la microeconomía, como la jefa de los senadores libertarios se lo expresara en vivo al propio Presidente, en la quinta de Olivos, hace diez días.
Amante de la velocidad y el riesgo, el diputado libertario por Jujuy Manuel Quintar dio otra vez la nota. No se trató, como semanas atrás, de su camioneta Tesla último modelo, que estacionó sin pruritos en la cochera de la Cámara baja, sino de un helicóptero, del mismo color amarillo que puso de moda el salteño Alfredo Olmedo, pero con la consigna Milei 2027, y un león ploteado en distintas partes de la aeronave.
Siempre con alto perfil y medios económicos a disposición, el diputado aterrizó con su helicóptero en medio de una competición de motocross en su provincia, generando conversación en las redes sociales.
De más está decir que la jugada fue monitoreada por el armado nacional de La Libertad Avanza, y también por sus rivales internos para la candidatura a gobernador: el senador Ezequiel Atauche y el diputado provincial Federico Canedi, uno de los preferidos por el karinismo. “Divididos lo van a hacer ganar a Carlos Sadir”, protestan desde el bunker central libertario, en relación al gobernador radical, que irá por su reelección.
Acostumbrado a ser minoría en una Cámara de Diputados dividida mayoritariamente entre libertarios y peronistas, el legislador radical Pablo Juliano decidió dedicarse al stand up. ¿Cómo es eso? En principio, el joven legislador platense (de 38 años y que llegó a su banca cerca del neurocientífico Facundo Manes), decidió escuchar de primera mano las necesidades e inquietudes de los bonaerenses. “Seguimos recorriendo, escuchando y charlando cara a cara sobre la Argentina que tenemos y, sobre todo, la que queremos construir”, escribió el diputado radical luego de su presentación en un modesto teatro en Pergamino.
“¿A ver? ¿Quién votó a Milei acá? Que levanten la mano. ¿Y quien al peronismo?”, sorprendió Juliano a los presentes, según un conocedor de estas recorridas, con respuestas de lo más variadas. La conclusión a la que llegó, después de esta y otras presentaciones, es que está “todo más que abierto”, certeza que alimenta a quienes, como Juliano, insisten en la conformación de una alternativa electoral, equidistante del mileísmo y el kirchnerismo, para el año que viene.
En estos días de conversaciones y rosca política continuada entre el Gobierno y eventuales aliados de distintos distritos del país, la voz de Karina Milei se escuchó clara y precisa. “Hasta que no se cierren los acuerdos, nada de ataques personales. A los gobernadores se les pega, pero de la cintura para arriba”, dijo la secretaria general de la Presidencia días atrás, en un mensaje directo a los candidatos a libertarios de distintas provincias, ansiosos por marcar distancias con los actuales mandatarios provinciales.
Claro que la orden, difícil de rechazar, le genera problemas y conflictos a referentes libertarios en condiciones de dar la pelea en 2027, como la senadora María Emilia Orozco, en Salta; la también legisladora Nadia Márquez, en Neuquén, o el diputado Luis Petri, en Mendoza, por dar algunos ejemplos de referentes de LLA que trabajan pensando en ser candidatos a gobernador en el próximo turno.
Desde el bunker nacional libertario agregan que el mensaje puede ser modificado, dependiendo del resultado de las trabajosas negociaciones que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y otros referentes del Gobierno vienen llevando a cabo con mandatarios de la UCR, Pro, peronistas disidentes e independientes en distintas provincias del país.
Días atrás, los radicales de pura cepa recordaron la asunción presidencial de Arturo Illia, aquel modesto médico que gobernó el país entre el 12 de octubre de 1963 y el 28 de junio de 1966. Uno de los homenajes previstos tendrá como sede la Universidad Nacional de Rosario, en la que el historiador César Tcach evocará la vida y obra del expresidente en su libro Arturo Illia, un sueño breve.
El exdiputado nacional Jesús Rodríguez, que participará de la presentación, destaca uno de los pasajes del libro, en el que el entonces acreditado en Casa Rosada, Enrique Mayocchi, relataba detalles sobre el fluido intercambio diario de los y las acreditados en Balcarce 50 con el entonces presidente. “Cuando terminaba, a eso de las diez de la noche, nos decía: ‘¿Quieren pasear un rato?’. E íbamos todos caminando con él”, cuenta Mayocchi, y agrega que, muchas veces, la conversación con Illia terminaba en algún bar de la Avenida de Mayo. “Igual que ahora con el actual Presidente, ¿no?”, ironizaban desde un despacho radical, emocionados por el aniversario de la asunción de uno de sus próceres más respetados.
