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La soja cayó a su menor precio desde agosto

La soja acumuló ocho jornadas consecutivas de bajas en la Bolsa de Chicago y alcanzó su menor precio desde el 25 de agosto pasado. Este miércoles, la posición noviembre cerró en US$457,55 por tonelada, una merma de US$1,10 respecto de la jornada anterior y una pérdida de US$17,18 por tonelada, equivalente al 3,62%, desde el viernes 9 de octubre.

La caída se produjo principalmente por el avance de la cosecha estadounidense, que incrementó la oferta de granos, y las expectativas sobre la producción sudamericana. A esto se sumó la posibilidad de una tregua entre Rusia y Ucrania, que también presionó sobre los aceites vegetales. Sin embargo, los especialistas señalan que, pese a las bajas recientes, la soja todavía se mantiene por encima de los valores registrados en julio, por lo que conserva parte de la recuperación de los últimos meses. Por su parte, el trigo también alcanzó su precio más bajo en 14 semanas, mientras que el maíz logró una leve recuperación después de seis jornadas consecutivas de bajas.

Según explicó la corredora Granar en su informe de cierre, las condiciones de tiempo seco en buena parte del Medio Oeste de Estados Unidos favorecen el avance de la cosecha de soja, una situación que se mantendría durante al menos siete días más. Esto permite acelerar los trabajos y aumenta la cantidad de granos que ingresan al mercado. Ni siquiera las nuevas compras de China lograron detener la caída. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó este miércoles ventas de 134.000 toneladas de soja a China y otras 165.000 toneladas a España. Estas operaciones se sumaron a las informadas entre el lunes y el martes, por 726.000 toneladas destinadas al país asiático y 261.000 toneladas a compradores cuyos destinos no fueron identificados.

Eugenio Irazuegui, analista de mercados de Zeni, explicó que otro factor que influyó fue la caída de los aceites vegetales ante la posibilidad de una tregua entre Rusia y Ucrania. Si un acuerdo permite recuperar la oferta de estos productos desde la región del mar Negro, habría una mayor disponibilidad en el mercado internacional, una expectativa que también presiona sobre las cotizaciones de la soja.

Al mismo tiempo, el mercado sigue de cerca la siembra en Sudamérica, porque el avance de los trabajos alimenta las expectativas sobre la cantidad de soja que podría producirse en la próxima campaña. En Brasil, según la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), ya se implantó el 30,1% de la superficie prevista, frente al 21,4% de igual momento de 2025 y el promedio del 26,4% de los últimos cinco años.

Irazuegui señaló que en Paraguay, pese a las lluvias persistentes, los trabajos avanzaron especialmente en Alto Paraná, Itapúa y Caaguazú, departamentos que concentran buena parte de la producción del país. En la Argentina, en tanto, comenzaron las siembras tempranas en campos de la zona núcleo. Si las condiciones acompañan y se obtiene una buena cosecha sudamericana, aumentaría la oferta mundial de soja en los próximos meses, una posibilidad que el mercado empieza a considerar al momento de fijar los precios.

Por su parte, Luciana Bilbao, analista de granos de Gestor Max, explicó que las cotizaciones también dependen de las decisiones de los fondos de inversión. “Las cotizaciones agrícolas no responden exclusivamente a la oferta y demanda física: también incorporan expectativas y decisiones financieras”, señaló. Esto significa que los precios pueden bajar no solo por la cantidad de soja disponible, sino también por las previsiones de los inversores sobre lo que podría ocurrir más adelante.

De todos modos, la especialista aclaró que la baja reciente no significa que la soja haya perdido toda la recuperación de los últimos meses. Según su relevamiento, en los últimos 90 días la oleaginosa todavía acumula una suba del 4,68% en Chicago y del 6,80% en Rosario. Bilbao destacó, además, que el precio de la soja en Rosario mostró una mayor resistencia a la baja que en Chicago. Esto se debe a factores propios del mercado argentino, como la demanda de la industria aceitera, las condiciones de exportación, la disponibilidad de mercadería y el tipo de cambio.