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La intransigencia de Milei genera roces dentro del gabinete

Patricia Bullrich lanzó su plan B electoral, el PRO mostró su descontento por los agravios presidenciales en España y los aliados provinciales dieron vuelta por completo el texto de la nueva ley de discapacidad. La intransigencia de Javier Milei hace estallar la guerra interna y dispersa la disciplina partidaria. Se autonomizan las partes de un gobierno de verticalismo extremo.

El segundo round con la ley de discapacidad se vendrá en el debate del Presupuesto cuando Luis Caputo, que resistió los cambios hasta un día antes de la sesión, tenga que poner la plata. La oposición se aseguró de que en el proyecto quedaran explicitadas las partidas necesarias para hacer cumplir la ley. Ahora tienen que dejarlo plasmado en el Presupuesto. “La plata no está”, fue lo último que le dijo el ministro de Economía a la mesa política, pero se decidió avanzar igual con los cambios que pedían los aliados. La decisión fue de Karina Milei. La idea del Gobierno es quitar ese foco de conflicto para el año electoral y sobre todo, ante la visita del Papa, que eligió visitar el Cottolengo Don Orione para dar un mensaje claro sobre el drama de quienes más sufren. “Había que clausurar el tema”, sostiene un integrante de la mesa política, que dejó abierta, de todas maneras, la posibilidad de un veto o veto parcial en caso de que el Senado incorpore modificaciones que impliquen un mayor costo fiscal.

El Gobierno sostiene que el desembolso de fondos es menor que el que implicaba la emergencia. Todo dependerá de las nuevas altas de pensiones que termine otorgando el oficialismo. Es el área que se lleva la mayor parte del presupuesto. Entre los cambios que se incorporaron a último momento se incluyeron los programas 69, 70 y 71 del Ministerio de Salud con gasto específico para el área para evitar la discrecionalidad que proponía el dictamen del oficialismo, que dejaba las partidas sin identificar y solo obligaba a reasignar recursos durante el primer año. Ahora se establece que el ingreso por beneficiario no puede ser inferior en términos reales al del ejercicio anterior. Uno de los puntos centrales que se modificaron tiene que ver con quién fija los requisitos para otorgar las pensiones. La propuesta del oficialismo establecía que quedaría a cargo de la reglamentación del Poder Ejecutivo. Ahora la ley enumera esos requisitos. Le saca todo margen al Gobierno. El otro punto que usaba la Casa Rosada para recortar fondos rápidamente tenía que ver con la baja de pensiones de manera automática. Ahora se fijaron notificaciones, descargos y un plazo de 60 días. Sólo como ejemplo, en la provincia de Buenos Aires se suspendieron 20.811 pensiones desde septiembre de 2024 y luego se restituyeron 20.641, el 99,2 %. Lo hacían enviando avisos de suspensión a direcciones incorrectas sin dar posibilidad de descargo. Eso ahora quedó reglamentado.

El cálculo que había hecho la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) sobre el dictamen anterior establecía un costo fiscal estimado de $598.912 millones en 2027 y de $1.209.567 millones en 2028. Según la oposición, con los cambios se suman alrededor de un billón más.

El misionero Oscar Herrera Ahuad fue quien se puso al hombro la negociación. El acuerdo se alcanzó una hora antes de la sesión. Fue clave la Iglesia. Hasta las 3 de la madrugada negoció el padre Pablo Molero, presidente del Foro Permanente para la Promoción y la Defensa de los Derechos de las Personas con Discapacidad, junto a juristas que integran el Foro de Discapacidad y que presentaron el primer amparo contra el incumplimiento de la norma. Del lado del Gobierno la delegada de Martín Menem fue Laura Rodríguez Machado. Estuvieron también Oscar Zago y las actrices Valentina Bassi y Lola Berthet como articuladoras centrales de los cambios.

El giro abrupto del Gobierno se enmarca en la crisis interna. Karina Milei se puso al frente del tema y a la hora de la votación se apareció por el Congreso para que no quedaran dudas de quién se llevaría el rédito interno de la jugada. La guerra se remonta al 17 de abril, cuando el Ejecutivo presentó un proyecto de discapacidad muy restrictivo, de corte de pensiones, similar a lo que hace un mes apareció en el Presupuesto. Entró por el Senado. Lo había presentado el Ministerio de Salud, a cargo de Mario Lugones, que responde a Santiago Caputo. Nunca se trató. Mientras Karina habilitaba una negociación para cerrar el tema, hace solo 15 días el asesor presidencial tuiteaba que el 60% de las pensiones por invalidez eran truchas y apuntaba al accionar de Martín Menem que ya había puesto en marcha la negociación. “Mientras el gobierno viene intentando dar de baja esas pensiones truchas, el Congreso insiste no solo en obstaculizar esto sino que pretenden DUPLICAR las pensiones existentes. Tenemos más pensiones por invalidez que un país que haya sufrido una guerra. Lógicamente, como los recursos son escasos, producto de esta cantidad de pensiones truchas, las prestaciones para aquellos que efectivamente tienen alguna discapacidad son un desastre. El tema pensiones por invalidez debe ser una de las mayores estafas de la política nacional de los últimos 20 años”. Los Caputo quedaron apuntados por el resto del gabinete. Según fuentes del oficialismo, Luis Caputo insistía en que no quería gastar plata por eso mandó el presupuesto de ajuste para el área. Salud depende de Santiago, junto con la Secretaría de Legal y Técnica, que no autorizó los avances hasta el último minuto. “Finalmente se pusieron de acuerdo y se encontró una diagonal”, dice una fuente oficial sobre el devenir de la discusión interna que se tensó sobre el final. Cerca de Menem también miran con atención la relación de Santiago Caputo con los gremios, interesados, como las prepagas, en que las obras sociales no paguen más por los tratamientos, algo que habilitaba la eliminación del nomenclador. También se beneficiaba el PAMI, en manos de funcionarios cercanos al asesor presidencial.

A eso se suma el lento avance del proyecto de Defensa de la Soberanía, de autoría y defensa en soledad de Caputo, sobre todo tras la queja pública de Estados Unidos sobre las sanciones a las empresas norteamericanas que sean parte o financien proyectos en las islas Malvinas. Lo dijo en público el subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau. Un día antes de su llegada, Karina Milei se reunió con el embajador norteamericano, Peter Lamelas, cuando ya era un secreto a voces la posición que empezaba a manifestar la administración de Donald Trump.

El proyecto tendrá cambios. “Se están negociando, Estados Unidos pidió algo lógico”, dicen desde el karinismo. Otro pie sobre la cabeza del asesor presidencial, que esta semana desmintió que se hubiera congelado el proyecto.

El remate de la semana más activa de Karina Milei terminó con el sobreseimiento en la causa Libra para todos los investigados, incluida ella y el Presidente. Se dio después del cambio de mando que hizo la Secretaria General en el área de Justicia, al disolver el poder de su oponente interno y, vía el nuevo ministro, Juan Bautista Mahiques, cortarle a Caputo todos los resortes de influencia en el área.

Ortodoxia económica, pragmatismo político

La nueva rebeldía de Patricia Bullrich esta vez la puso en contraposición a Milei. Le habla directamente a él. La senadora esperó dos semanas para que se produjera algún tipo de cambio después de la reunión que ambos tuvieron en Olivos hace dos viernes. No pasó nada. A un conocido le dijo que no aparecen ideas en el equipo económico. Estuvo una semana y media callada, esperando. Pero nada sucedió. Le había llevado a Milei sus propuestas, que el Presidente tomó pero no aplicó.

A los videítos ahora le sumará la acción. Sólo como anécdota, en la Casa Rosada les gustó más el de Lali. Dicen que generó más debate que el tema de una banda ignota llamada Plan B. Patricia Bullrich avanzará con un proyecto en el Senado de un régimen de inversiones para medianas empresas, de entre $12 millones y $200 millones, de autoría del radical Eduardo Vischi, que propone mecanismos como devolución acelerada de Ganancias y recuperación anticipada del IVA para facilitar la amortización. ¿Se lo aprobará Luis Caputo? Todavía no avanzó el Super RIGI, trabado porque Bullrich apuntala la propuesta de los aliados de incorporar más beneficios para el compre nacional. Esas son algunas de las palancas que la senadora le dijo a Milei que tiene que mover para reactivar la economía. Otras no las quiere contar. También le habló de moderar sus formas, pero el Presidente no parece haber tomado el consejo. Esta semana le dijo dictador a Pedro Sánchez, maltrató a periodistas españoles solo por preguntar y prometió no tener piedad con quienes investigaron la causa Libra.

Milei no va a cambiar y Bullrich lo sabe. Hasta marzo jugará este juego. En las últimas horas le dijo a sus allegados que va a mantener esta tensión para sacudir el avispero. Ella tiene muy presente el devenir del último año del gobierno de Mauricio Macri. Todas las encuestas les decían que estaban a más-menos dos puntos de diferencia y perdieron por 14 puntos en las primarias. “Cuando reaccionó ya era tarde”, suele reflexionar la senadora. Entonces Macri puso IVA 0 para los alimentos, congeló el precio de los combustibles, estableció un plan de facilidades de pago para deudas impositivas y de la seguridad social, dio dos pagos extras para la Asignación Universal por Hijo y aumentó 40% las Becas Progresar, levantó el pago de aportes patronales, subió el piso para el pago del impuesto a las Ganancias, aumentó el salario mínimo y le dio un bono extra a las fuerzas armadas y de seguridad. Nada de eso entra en la cabeza de Milei. Tampoco es lo que le pide Bullrich, pero sí le dice que tiene un año para maniobrar. Milei la escucha y la abraza, no la soltará. Pero no va a tomar ninguna medida. “Esto se resuelve con tiempo”, suele contestar el Presidente. No hay ninguna intención de cambiar el programa.

La economía volvió a arrojar malos números esta semana. Ya estamos en recesión técnica. Es sólo esperar un mes, que se confirme con el dato. En agosto la actividad económica registró una mínima suba mensual del 0,1% desestacionalizada cuando venía de una caída de 2,8% en julio. Quedó 1,7% abajo respecto de igual mes de 2025. La consultora Equilibra publicó su anticipo de actividad para septiembre con una caída de 1% interanual y un crecimiento de 0,5% sin estacionalidad. De confirmarse, el tercer trimestre caería más de 2% frente al segundo trimestre y la economía argentina acumularía dos trimestres consecutivos de contracción. La proyección de crecimiento de todo el año llegaría a apenas 1%. La consultora Sudamericana puntualiza en un dato preocupante. “Los sectores que en agosto crecieron fueron apenas 5 (de un total de 15), la menor cantidad desde septiembre de 2024 y se profundizó la tendencia de que aquellos que venían creciendo desaceleraron su ritmo mientras aquellos que mostraban caídas siguen en esa situación y sin poder recuperarse”, analizaron.