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Lula da Silva dio vuelta la elección 

El presidente Lula da Silva, en un dramático balotaje que pasará a la historia, derrotó este domingo en Brasil a su rival, el senador conservador Flávio Bolsonaro, quien de inmediato rechazó reconocer el resultado y anunció que pedirá la anulación del comicio. Alude a la postergación dos horas del cierre, pero la Corte Electoral dijo que esa media no alteró el proceso. Se abre ahora una disputa imprevisible. En esta segunda vuelta, el líder petista alcanzó el 51,7% de los votos contra 48,3% del senador opositor, una diferencia que está por encima del los tres puntos. Será la cuarta presidencia del líder del PT.

Bolsonaro habló después de que Lula emocionado agradeciera la victoria. El líder opositor dijo que la decisión de postergar el cierre afecto el procedimiento. Esa postergación la pidió primero el mandatario por un problema sospechoso con los autobuses que no funcionaba en distintos Estados para llevar a los electores. Pero también la reclamo el propio Bolsonaro debido a lluvias y desplazamiento de tierras que bloqueaban las rutas. La diferencia es que Lula lo reclamo para todo el país y el senador para un puñado de estados. La Justicia lo planteó a nivel nacional.

Esta noche desde el Tribunal Electoral negaron que la postergación del cierre haya afectado el comicio. Uno de los principales aliados del líder derrotado, el diputado federal Nikolas Ferreira, escribió en las redes: «O ganamos nosotros o ganamos nosotros. Están avisados». Comparó la situación con las elecciones venezolanas de 2015, bajo la dictadura de Nicolás Maduro.

Poco antes el presidente agradeció el resultado, citó con frecuencia a Dios y prometió que gobernara para «todos los brasileños». «Vencimos a la interferencia que vino desde las plataformas digitales» afirmó recordando las denuncias contra META la dueña de Instagram, WhatsApp y Facebook denunciada por censurar el tráfico del oficialismo. Añadió que está dispuesto a trabajar con el Congreso donde la oposición es mayoritaria. Estaba junto a su esposa Janja, y el vicepresidente Geraldo Alckmin.

Para este balotaje cayó el voto en blanco y hay unos tres millones de votos nuevos que explican en gran medida el resultado de la elección. La abstención bajó del 21% en la primera vuelta a 19% ahora. El resultado fue contundente. Lula sumó cerca de 4 millones de votos, el doble que había perdido en la primera vuelta. Un dato claro que confirma su ventaja, es que conquistó 10,3 millones de votos adicionales, y Bolsonaro, ganó 3,7 mllones.

Es la primera vez en la historia que un presidente logra cuatro mandatos y la primera vez que un político gana en el balotaje tras perder en el primer turno. De inmediato se multiplicaron las marchas en todo el país de los partidarios del líder petista que el martes cumplirá 81 años. El presidente asumirá su nuevo mandato el 5 de enero de 2026 junto a su vice, el médico Geraldo Alckmin.

También fue clave el trabajo en las redes sociales. El sitio en WhatsApp «el ejército de Lula» que el rival Bolsonaro buscó que la justicia lo censurara, logró más de 11 millones visitantes desde los 60 mil iniciales en la carrera del balotaje, apremiados tras la derrota en el primer turno.

El único incidente grave en el comicio se produjo con la postergación por dos horas del cierre previsto, un reclamo de Lula da Silva por el supuesto bloqueo de los autobuses que debían llevar a electores que llegan a las mesas de votación en ese transporte. Y por Bolsonaro que alegó que lluvias y deslizamiento de tierra trababan a los electores.

La elección se realizó en medio de una enorme incertidumbre por la paridad que han exhibido ambos candidatos y se confirmó a lo largo del escrutinio hasta que Lula tomó la delantera. Ninguna de las principales encuestadoras previó este resultado. Por el contrario habían señalado que Bolsonaro contaba con al menos dos puntos a su favor dentro del margen de error. El mejor papel lo jugó la empresa Vox Brasil, mucho más pequeñas que sus competidoras, que acertó con el resultado de la primera vuelta y también con el del balotaje.

Desde Estados Unidos, con los tonos habituales, el presidente Donald Trump había avisado que estaba observando con atención el proceso electoral. La Casa Blanca le ha dado un público respaldo al postulante opositor. No hubo sin embargo comentarios de la Casa Blanca cuando se concretó el dato de la victoria del mandatario brasileño. En la región se multiplicaron las felicitaciones al mandatario, pero fue estridente el silencio de Buenos Aires. El presidente argentino Javier Milei había intervenido en esta elección del lado de Bolsonaro insultando a su colega brasileño y llamando dictador y comunista. Ahora se abre un complicado desafío para la Casa Rosada. Brasil es el principal socio comercial de Argentina junto a China y Estados Unidos.

Esta novedad pone en duda el destino del expresidente Jair Bolsonaro que cumple 27 años de cárcel por el intento de golpe de enero de 2023. El senador conservador, hijo mayor del exmandatario había prometido liberarlo. Aún lo puede hacer el Congreso a despecho de la resistencia del Ejecutivo. Esa será una de las batallas que se anuncian en el corto plazo. Lula

Una recorrida de este enviado por la capital y sus suburbios permitió detectar un interés mayor con respecto a la primera cita, con más identificaciones partidarias en los vehículos y las vestimentas frente a las escuelas y en los recorridos por las calles. También un dato significativo, se advirtió una presencia más evidente de electores de edad avanzada, por encima de los 70 años que están eximidos por la ley electoral local como en Argentina, pero a quienes el mandatario ha reclamado que se presenten esta vez a las urnas.

Además de los alrededor de 158,7 millones de votantes inscriptos, en el exterior tienen posibilidades de sufragar poco más de 900 mil brasileños, 13 mil de ellos en nuestro país. Los votantes indecisos y los que no acudieron a votar en la cita inicial sumaron 33,4 millones de personas, lo que equivale al 21,08 por ciento de los votantes, y ese enorme espacio al cual han apelado ambos candidatos para conseguir nuevos apoyo.

El presidente llegó a esta elección con problemas en su tradicional base de respaldo debido a una oleada de deudas que acorralan a las familias, un proceso más agudo en los sectores de menores ingresos. Aunque el salario creció 26% durante este gobierno, según indicó a Clarín el economista Marcelo Neri de la Fundación Getulio Vargas, el ingreso no cubre como antes las necesidades inmediatas. Este escenario explicaría tanto la derrota del oficialismo el 4 de octubre como el récord de abstenciones.

Esa primera vuelta encadenó un significativo poder parlamentario para el Partido Liberal del clan Bolsonaro. Esa fuerza reúne 28 de los 81 escaños en el Senado. En diputados, con 121 legisladores, la bancada del PL creció notablemente respecto a los comicios anteriores, quedándose con casi una cuarta parte de la Cámara y afianzándose como la primera minoría absoluta. A pesar del gran salto del Partido Liberal, el bloque no alcanza por sí solo la mayoría absoluta estricta (fijada en 257 escaños), por lo que el clásico entramado de negociación con los partidos del Centrão (como el PSD, MDB y Republicanos) continúa siendo el árbitro indispensable para cualquier gobernabilidad o impulso de leyes en el Congreso.

Pero ese bloque informal es de centroderecha y derecha y es una gran ventana de “transacciones”, respaldan las legislaciones a cambio de beneficios en los estados de los legisladores o alternativas más polémicas. Es un espacio inevitable porque virtualmente cogobierna en Brasil al extremo que el expresidente Jair Bolsonaro, durante su gestión hace cuatro años, le entregó una parte abultada del manejo del presupuesto nacional en condiciones secretas para evitar que lleven adelante un impeachment en su contra. Lo hizo en momentos que todo el sector empresarial y político cuestionaba al entonces mandatario. Brasil es el único país en el mundo donde el Poder Ejecutivo no puede manejar la totalidad de los recursos federales.

No solo ese tema sobrevoló el comicio. La corrupción constituye una gran preocupación de los votantes, pero los expertos señalan que su mayor impacto quizá no radicó en qué candidatos eligen los votantes sino en aquellos récord de abstención leídos como una crítica al sistema y la noción de que votar no cambia la realidad. Para los brasileños, ambos candidatos están asociados con este problema. Bolsonaro está bajo investigación por corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal, mientras que Lula pasó 19 meses en prisión por cargos similares pero la diferencia es que la Corte Suprema los anuló y le devolvió sus derechos políticos. El líder conservador deberá ahora enfrentar a la justicia.