«Es verdad, Guillermo. Hay que poner las cosas en contexto: Fuiste cuatro años ñoqui de 14 mil dólares al mes de Alberto Fernández, denunciaste a Mauricio Claver con pruebas falsas y metiste a la Argentina en un quilombo», tuiteó Sergio Massa en su cuenta de X. En redes sociales, el ex ministro de Economía disparó contra el ex jefe de Gabinete de Javier Milei compartiendo un fragmento de la entrevista que en La Red le realizaron a Guillermo Francos.
En un reportaje radial con el periodista Paulo Vilouta, el ex funcionario libertario recordó: «No nos olvidemos que el presidente Lula Da Silva, cuando Milei era candidato, apoyó al candidato que competía con él, Sergio Massa. Lo apoyó de manera explicita, lo apoyó con equipos». Con esas declaraciones, Francos justificó el distanciamiento que mantienen desde hace tiempo el mandatario argentino con su par brasilero.
Por supuesto, los dichos mediáticos no le cayeron bien a Massa. El dirigente del Frente Renovador recordó el pasado de Francos en la gestión de Alberto Fernández. En esa época, el ex funcionario fue representante de la Argentina ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) entre diciembre de 2019 y septiembre de 2023. Su principal función consistía en representar los intereses del país ante el organismo financiero con sede en Washington, en un período marcado por las negociaciones para conseguir créditos y por las tensiones entre la Casa Rosada y Mauricio Claver-Carone, entonces presidente del banco y aliado político del presidente estadounidense Donald Trump.
Aunque Francos no fue un ministro de cartera de Alberto Fernández, su cargo le otorgó un papel relevante en la relación financiera de la Argentina con el organismo.La disputa se intensificó en 2022, cuando el gobierno de Fernández cuestionó la decisión de frenar desembolsos por unos US$ 500 millones y denunció que Claver-Carone estaba perjudicando al país. En paralelo, se abrió una investigación interna sobre el titular del BID a raíz de una denuncia vinculada con una relación sentimental con una subordinada y un presunto aumento salarial impropio.
El informe de una firma externa examinó posibles infracciones al código de ética del organismo y desembocó en la recomendación de removerlo. En septiembre de 2022, los representantes del BID votaron su destitución. La participación del representante argentino en ese proceso alimentó el enfrentamiento personal y político entre ambos. En el pleito, Francos defendió la actuación argentina y acusó al estadounidense de haber ejercido un liderazgo autoritario. De ningún modo fue un ñoqui. En octubre de 2022, sostuvo que Claver-Carone había impuesto «un régimen de terror». También afirmó que la investigación interna había sido concluyente y que la remoción respondía a infracciones éticas, no a una operación política.
Claver-Carone, por su parte, rechazó las acusaciones y negó haber cometido irregularidades. La confrontación volvió a escalar en septiembre de 2023, cuando Francos se incorporó al equipo de Javier Milei y el estadounidense lo acusó de ser «más kirchnerista que Cristina» y «más albertista que Alberto». Francos respondió que su adversario había llegado a la presidencia del BID por el respaldo de Trump y Jair Bolsonaro, y sostuvo que su enojo se debía al papel que él había desempeñado en el proceso que terminó con su salida.
En diciembre de 2024, cuando Trump volvió a colocar a Claver-Carone en una posición relevante para la política estadounidense hacia América Latina, el enfrentamiento adquirió nuevas implicancias para el Gobierno de Milei, que buscaba fortalecer su relación con Washington mientras mantenía en un cargo central a Francos, uno de los principales protagonistas de aquella controversia.
