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Denuncian que Gustavo Olarte por despedir empleados sin pagarles la indemnización

Desde que CCC pasó de manos de la familia Domínguez a Gustavo Olarte, debido a la compra de la empresa, de lo único que se habla es de los despidos de trabajadores con décadas desempeñándose en el cable. Las causas de los despidos son inventadas, aduciendo improductividad, desacato a las normas de la empresa o conductas delictivas, en algunos casos.

O sea, empleados con décadas de trabajo, que pusieron sus talentos para construir una marca reconocida a nivel nacional fueron despojados de sus derechos laborales con crueldad por parte de Olarte.

La seccional Tucumán del SATSAID realizó una acción gremial en la Plaza Independencia para continuar visibilizando el conflicto que el sindicato mantiene con la Compañía de Circuitos Cerrados (CCC). 

“La empresa está despidiendo trabajadores con causas inventadas, gente que tiene quince, veinte o hasta treinta años de antigüedad”, afirmó el secretario General de la seccional, Roberto González.

Todo este panorama se completa con otra violencia moral y económica. Olarte les propone a los despedidos pagarles el 50% de la indemnización correspondiente en 24 cuotas mensuales. Los empleados que acepten esas condiciones deberán firmar un acuerdo laboral en esos términos y como favor Olarte los contrata como monotributistas para que sigan desempeñando el mismo cargo pero por valores que en algunos casos representan un tercio de lo que están cobrando al momento del despido. Un miserable.


Desde hace más de dos meses, el sindicato impulsa una intensa campaña de denuncia para reclamar una solución urgente.

Gustavo Olarte les dice a todos los despedidos que La Compañía de Circuitos Cerrados (CCC) no tiene los ingresos suficientes como para mantener la misma planta de personal, pero no quiere respetar los derechos laborales de los trabajadores. Compró una empresa con la idea de despedir a la mayoría de los empleados, pagarles el 50% de lo que les corresponde como indemnización y contratarlos precarizadamente. Un verdadero sinvergüenza de los que pululan en el sector privado de la provincia, obteniendo grandes ingresos a costa de tener empleados mal pagados y precarizados.