Le propongo un ejercicio metafísico. Imagine un dirigente educado, honorable e inteligente. Añádale formación en leyes en las universidades más prestigiosas, conocimientos de economía, experiencia jurídica, mercantil y periodística. Es difícil, lo sé; desafía las leyes de la actualidad política, pero haga el esfuerzo. Hagámoslo un poco más inverosímil, si cabe, pensándolo sin los fastuosos inmuebles […]
