Carlos Mena (43) estuvo a punto de suicidarse en la cárcel. Por una requisa policial, tenía la cara torcida, pañales, un ojo menos por un balazo de goma y una condena que parecía interminable. Reincidente, sin familia ni visitas, sin futuro ni consuelo. Una sábana colgada en la celda de Sierra Chica fue su intento de despedida. “Cuando me […]
